Año a año el canal concesionario del Festival de Viña y el resto de la pequeña industria televisiva nacional, instalan en la opinión pública una espectativa desmesurada sobre los artistas que serán parte del certamen, números cada vez menos relevantes frente a la inmensa oferta musical de Santiago, en sus varias salas de espectáculos y ante festivales, como Lolapalloza, que traen a algunos de los artistas más importantes de la escena musical actual. En consecuencia, hablar del Festival de Viña, obliga a centrar la atención en los conductores.

Esta pareja artificial, un amor de verano, que atrae la atención antes y durante el certamen, representa a estas alturas, apenas a los anfitriones de un formato pasado de moda, que resiste el paso del tiempo amparado en una maquinaria publicitaria que usa a estas figuras como complemento y envoltorio de campañas preparadas para el festival. Su espectacularidad se ha reducido a la alfombra roja con celebridades locales, que transformaron el evento musical en un show televisivo de gran presupuesto, que lidera el rating televisivo de febrero y alimenta la parrilla programática de los medios de comunicación.

En este escenario, conocer detalles de sus conductores, “las cartas de los canales”, como se les suele llamar, resulta atractivo para una audiencia que está más cerca de la farándula que de la melomanía.

Se confirmó el nombre de María Luisa Godoy como animadora del Festival de Viña del Mar, uno de los trabajos más expuestos a la crítica de la televisión chilena. Largas horas se dedican los programas, a la revisión del vestuario y desempeño sobre el escenario, pero no de ambos conductores. Siguen siendo las mujeres el blanco de los comentarios más duros, a lo que se suma la lucha por el equilibrio en una conducción pocas veces justa. El riesgo de seguir siendo la “mujer adorno” permanece latente en la Quinta Vergara.

Si bien, María Luisa no fue la primera en la reducida lista de opciones de TVN para conducir el certamen, es la que “cumple los requisitos”. Durante cuatro años, Fox Networks Group, TVN y Canal 13 realizaron una alianza para enfrentar los grandes costos de la operación festival. Una decisión que parece sabia tras el análisis de la experiencia de CHV, que salió adelante a duras penas con la empresa festivalera y con el respaldo de Turner.

Las estaciones se dividirán gastos. Contrataron a los ejecutivos y creativos en conjunto y hasta realizarán el programa satélite La Movida unidos. Y no menos importante, hicieron de manera conjunta la elección de sus conductores.

Esta asociación se ha desarrollado de manera muy cordial, tanto así que ambas estaciones, Canal 13 y TVN, no tuvieron problemas en quién debía elegir primero la conducción femenina o la masculina. Es evidente que la estación de Luksic cuenta con muchas más posibilidades -por ejemplo, Tonka Tomicic, Diana Bolocco, Martín Cárcamo, Francisco Saavedra- que el canal público. Por esto, quisieron tentar a Carolina de Moras y Rafael Araneda, animadores con experiencia sobre el escenario de la Quinta Vergara. Las negociaciones no fructificaron.

Un guiño al piñerismo

Fue en junio de este año que María Luisa declaraba al programa Mentiras Verdaderas de La Red: “¿Quién podría negarse a animar el Festival de Viña? Pero no sé si llegue a pasar alguna vez. A mí nadie me ha dicho nada. Obviamente que hay mayores oportunidades ahora que son cuatro años con dos canales. Pueden pasar muchas cosas. Yo estoy feliz que el canal lo tenga y voy apoyar a quien pongan”.

Luego agregó que le encantaría animarlo junto a Francisco Saavedra. El conductor de Lugares que Hablan salió rápidamente a agradecerle vía Twitter, sin embargo, el nombre elegido por Canal 13 fue Martín Cárcamo.

Ser la animadora o animador de Festival Internacional de Viña del Mar pareciera significar “llegar a la cima” de la carrera televisiva, un sueño de los conductores, un desafío que los pone a otro nivel. Cuando se anunció -de manera no oficial- el nombre de María Luisa Godoy, sus compañeros salieron a apoyarla, en sintonía con esta sensación.

“Creo que todas las condiciones que tiene ella como comunicadora, son las que necesitamos hoy día en Viña del Mar. Hoy necesitamos una animadora que sea relajada, que tenga dominio en el escenario, que si se equivoca, se emociona, se ríe, sea con la naturalidad que tiene María Luisa. No quiero más robots sobre la Quinta Vergara” cuenta con entusiasmo Ignacio Gutiérrez en conversación con El Desconcierto, quien no sólo la elogia por sus condiciones profesionales, sino también por su calidad humana, agregando que “hacer un programa como el matinal, de cinco horas y media, es un agrado compartiéndolo con ella”.

¿Qué llevó a TVN a elegirla?

Los rostros femeninos con los que cuenta el canal son reducidos. Karen Doggenweiler es una animadora con amplio potencial y a quien el canal encomendó la conducción del Festival de Olmué este año. Pero estar vinculada a la campaña de su esposo, al parecer no la ayudó mucho con sus audiencias, ni con su situación al interior de la estación. Hoy está en la conducción del programa Familias en Jaque, una apuesta audiovisual confusa y que no obtuvo los resultados esperados. Además, Marco Enríquez-Ominami se encuentra ad portas de enfrentar un juicio oral por delitos tributarios en el marco del caso SQM.

Otro nombre que se barajó fue el de Carolina Escobar, quien conduce el noticiero de la mañana junto a Carla Zunino. Pero según un importante integrante de 24 horas, la periodista no está interesa en asumir este riesgo, y menos vincularse a la frivolidad que acarrea el certamen. Las animadoras quedan expuestas a la crítica de los canales de la competencia y la prensa, que analiza desde cómo hablan, pasando por si tienen las cualidades para el trabajo, hasta sobre el diseño del vestido que utilizan cada noche.

Kathy Salosny, en tanto, ha mantenido un perfil bajo en la estación con resultados regulares en su late No Culpes a la Noche. Ella está cómoda en ese espacio, feliz con el equipo y “temerosa de pasar malos ratos”, según un integrante de la producción.

Así, parece lógica la elección de María Luisa Godoy por el canal dirigido por Jaime de Aguirre. Ella es la animadora del matinal y deben potenciarla, dicen sus cercanos. “Es un espaldarazo a quienes se ponen la camiseta por el canal. Además, ella animó los festivales de Dichato y Talca en más de una ocasión”, manifiesta un integrante del matinal. Cabe señalar, que ambos festivales no están en la primera línea de estos eventos, para resistir la comparación con la magnitud de Viña.

Sin embargo, su elección escondería mucho más que solo su carrera televisiva o su experiencia. Un integrante de la producción del festival, asegura que Jaime de Aguirre busca hacer un guiño a la derecha, una especie de “cariñito” al gobierno de turno.

Es que para nadie es desconocida la vinculación que tiene la animadora con la coalición de gobierno. Su padre, Domingo Godoy Matte, fue el fundador del Partido Nacional; y su madre, Carmen Ibáñez, ex diputada por RN y embajadora en Grecia en el primer gobierno de Sebastián Piñera.

Hoy, la madre de la periodista está alejada de los cargos públicos, dejó RN y se vinculó a Amplitud. Tras la separación con Godoy, se casó en segundas nupcias con el reconocido empresario del grupo Luksic, Gonzalo Menéndez. Más tarde tuvo una relación sentimental con el senador UDI, Iván Moreira, quien retomó sus funciones en el Congreso tras enfrentar la suspensión condicional del procedimiento en el caso Penta.

Los padres de María Luisa se casaron cuando Carmen Ibañez tenía 17 años y Godoy alrededor de 50 años. La diferencia, dicen sus cercanos, generó que se separaran y que los hijos perdieran cercanía con su padre. “Me casé chica porque me enamoré. Mi papá me dio el permiso notarial y mi mamá lo quería matar. Mi ex marido me conoció de jumper. Terminé el colegio como alumna libre”, ha relatado Ibáñez.

Domingo Godoy murió en 2013 a los 91 años, lo que afectó mucho a la conductora, quien vivió una etapa de acercamiento con su padre justo antes de su partida: tras un corto matrimonio (que derivó de una relación de años de pololeo), María Luisa decidió vivir con su papá en su departamento de soltera. Según contó la animadora en algunas entrevistas, la convivencia le permitió conocerlo y es por eso que decidió acompañarlo durante su enfermedad hasta su muerte. “Siempre siento que está conmigo. Cierro los ojos y pienso qué me diría hoy”, confesó en la conversación con Eduardo Fuentes.

La animadora del matinal Muy Buenos Días a Todos tiene tres hermanos, el ex diputado Joaquin Godoy; la historiadora, Carmen Godoy; y Gonzalo, el menor.

Fue gracias a su hermano mayor que conoció a su segundo esposo: Ignacio Rivadeneira, hijo de Ricardo Rivadeneira, uno de los fundadores de Renovación Nacional y su primer presidente.

Ignacio es muy amigo de su hermano Joaquín y los tres compartían en la casa de Carmen Ibañez trabajando para Renovación Nacional. Rivadeneira viajó a Estados Unidos a estudiar un master en administración pública en la Universidad de Harvard. El abogado regresó al país en 2009 para participar en la campaña presidencial de Sebastián Piñera.

El lugar del reencuentro fue el matrimonio de los actores Ignacia Allamand y Tiago Correa. Ahí retomaron una amistad, que luego se transformó en un romance. Ambos decidieron casarse en 2012.

Según consignó La Segunda, tras el anuncio, Sebastián Piñera habría bromeado con que se le casó un hijo más. Rivadeneira le hizo la propuesta a María Luisa en la madrugada, después del matrimonio de Sebastián Piñera hijo.

Ignacio Rivadeneira se convirtió en el Jefe de Gabinete y luego en el Director de Comunicaciones del primer gobierno de Piñera y, según relatan en la época, se oía casi a diario en el segundo piso de la Moneda la frase “pregúntenle a Nacho”, lo que dejaba claro la confianza extrema que tenía el ejecutivo en el abogado. Se decía que su poder iba más por la influencia que por la ejecución. Su único jefe era el presidente.

Era común que Rivadeneira, antes de casarse, llegara junto a Piñera a la Moneda, ya que eran vecinos en el barrio San Damián cuando vivía con su madre Mercedes Hurtado Vicuña. La cercanía se generó en estos viajes, donde las conversaciones no sólo se referían a la agenda del Presidente.

Tras el fin del primer gobierno de Piñera, el esposo de María Luisa abrió una oficina de abogados -Rivadeneira, Colombara y Zegers- donde es socio y se desempeña en el área de litigación compleja, nacional e internacional; derecho corporativo; fusiones y adquisiciones; mercado de valores; prevención y resolución de conflictos; asesoría estratégica.

Hoy está alejado del segundo gobierno de la derecha y los motivos son apoyar la carrera de su esposa y estar con su familia, tienen tres hijas. “Así como ella me apoyó a mí cuando estuve en el gobierno, correspondía privilegiar su carrera y estoy feliz de hacerlo, porque además ella lo hace muy bien”, explicó

De centro, pero conservadora

La conductora realizó sus estudios en el Colegio Craighouse y luego en el Apoquindo. Estudió periodismo en la Universidad de Los Andes, institución con estrechos vínculos con el Opus Dei. Claro que en su lista de preferencias también estaba medicina veterinaria, debido a su amor por los animales y la vida de campo, que disfrutó durante su infancia y adultez, entre los castaños de Limache. También, como ella misma confesó, quiso estudiar teatro, de hecho, asistió a un taller de Fernando González, pero la idea no prosperó. Sin embargo, en 2012 pisó las tablas junto a Marcelo Arismendi con la obra “Ponte en mis zapatos”.

Como periodista, debutó en el área de prensa de Mega específicamente cubriendo La Moneda. Un editor de la época comenta que el trabajo era de más de 15 horas en la calle y fines de semana de turno. Al principio todo iba bien, hasta que le tocó acompañar a la Presidenta Michelle Bachelet, en un viaje. El reporteo en el lugar no se ajustó a los tiempos de entrega de las notas. Todos los noticieros salieron con la información al aire, menos Mega. “Esto generó un conflicto entre La Moneda y el canal porque creyeron que fue intencional”, relata.

Es que, según sus compañeros de la esa época, ella era abiertamente militante de derecha, pero nunca lo ha confesado así. En varias entrevistas, se ha declarado “tolerante, flexible, pero de apegos conservadores”, como dijo a revista Cosas en 2009. “Cuando entré a trabajar a las noticias de Mega, era reportera política de la Concertación y de la Alianza. Por mis parentescos, me sentí con una mayor responsabilidad y exigencia por ser rigurosa y objetiva”, añadió en la ocasión.

Aunque la comunicadora tiene recuerdos distintos de su paso por Mega, manifestó públicamente su simpatía por Michelle Bachelet y el placer que tuvo al conocerla. “Es muy querible, muy simpática, en lo personal es muy simpática muy carismática. Yo diría que es una persona que es imposible no encariñarse con su historia de vida, lo resiliente, encantadora”, contó en agosto de 2017 en La Red.

Como comunicadora, María Luisa no tiene problemas en desempeñarse como periodista de prensa, comentar farándula o participar en paneles desgranando temas paranormales. Por eso, sus compañeros la adoran y el medio en general la define como una “buena persona”.

Su carrera, eso sí, no ha estado exenta de polémicas. El año pasado provocó el malestar de los trabajadores del canal estatal después de un debate sobre las pensiones, donde la periodista señaló que los sueldos de quienes se desempeñan en TVN eran pagados por todos los chilenos. Tras este error, la periodista de prensa Andrea Arístegui la corrigió, explicando que, a pesar de ser estatal, el canal era una ‘especie de híbrido’ en temas de financiamiento. La situación calentó los ánimos del sindicato de trabajadores del canal, quienes a través de una declaración pública dieron a conocer su postura ante los dichos de Godoy, y solicitaron que ésta rectificara lo señalado.

Otro altercado fue en febrero de 2017, pero este la dejó fortalecida. María Luisa Godoy quiso mostrar cómo complementa su trabajo con la maternidad, amamantando a su bebé en el canal, lo que apareció al aire. Si bien, la mayoría valoró el gesto como un ejemplo que promovió los amplios beneficios de la lactancia materna, Patricia Maldonado la criticó porque “no podía sacar la teta al aire”. Tras esas críticas, el portal Amamántame, llamó a una tetada a las afueras de TVN para demostrar que la lactancia materna es un acto de amor y que las madres se pueden manifestar de manera totalmente pacífica.

“Respecto a los temas valóricos, es un privilegio trabajar con ella. Es una mujer que tiene puntos de vista muy democráticos” cuenta su compañero Ignacio Gutiérrez. Está convencido que como gesto de transparencia es bueno “que hoy día se nos exija a los comunicadores que hablemos de nuestros puntos de vista morales y políticos. Ella cree en la libertad, me gusta que vaya de frente, aunque no sean todas sus opiniones, las que el público va a aplaudir”. Para Gutiérrez, esto forma parte los atributos que María Luisa puede explotar en el Festival de Viña.

La elección del conductor de este evento, exige una serie de condiciones a los postulantes, entre ellos -y de máxima importancia- es que tengan buena percepción de las agencias de publicidad. Un rostro de entretención en la TV hoy, es sinónimo de contratos con multitiendas. Es requisito también estar bien evaluado por las marcas, que sea “bien visto” por la población ABC1 y muy cercano al C3 y D; debe ser parte del grupo de comunicadores considerado como “gente simpática”, esos personajes televisivos queridos por la audiencia, que acompañan a la dueña de casa. Los que hablan de todo y de nada al mismo tiempo, rostros que entrevistan presidentes y personajes de realities, sin reparos, una suma de elementos que convierten a alguien rápidamente, en un potencial conductor del festival de viña.

Este espectáculo casi único en su especie, que se resiste a morir, será conducido por María Luisa Godoy, quien tendrá la misión de subir a la Quinta Vergara y desafiar las críticas de una fiesta veraniega que nos alimenta de frivolidad antes de iniciar el año laboral, pero que esta vez toma un sabor levemente más político.