Siguiendo el camino del movimiento feminista en Argentina, que lidera el debate por la despenalización del aborto libre y lo llevó al Congreso, en Brasil también se empezará a discutir la interrupción voluntaria del embarazo hasta los tres meses de gestación, es decir 12 semanas.

De esta forma, en el Supremo Tribunal Federal (STF), en Brasilia, será sede desde este viernes de dos jornadas de audiencias públicas en la sque participarán decenas de juristas, especialistas de la salud y representantes de ONGs, universidades y organizaciones religiosas.

En la instancia se expondrán expondrán las diferentes posturas de la sociedad brasileña en torno al tema.

Actualmente el código penal brasileño castiga con prisión entre uno y tres años la práctica del aborto, con excepción en las causales de violación, riesgo de vida para la madre o muerte cerebral del feto.

Justamente fue la ministra del STF, Rosa Weber, quien realizó el pedido de despenalizar el aborto ya que a su juicio este es uno de los temas jurídicos más “sensibles y delicados”, indican en Associated Press.

Lo anterior, toma mayor peso al observar las cifras, ya que la prohibición del aborto no ha impedido que sea una práctica frecuente. Según la Encuesta Nacional del Aborto del 2016, realizada por el Instituto de Bioética y la Universidad de Brasilia, en Brasil se tiene un registro de medio millón de abortos por año.

El mismo texto apunta a que una de cada cinco mujeres de hasta 40 años se ha hecho un aborto, práctica que es más frecuente entre mujeres negras, de baja renta y escolaridad.

El debate por el aborto se está tomando la agenda en América Latina, región en que la interrupción voluntaria solo está permitida completamente en Uruguay y Cuba. En tanto que en otros países como Brasil y Chile, está permitido solo en algunas causales. Nicaragua, Honduras, República Dominicana y El Salvador prohíben el aborto totalmente.