Una denuncia por violación contra un alto cargo de Revolución Democrática y el negligente actuar del partido para manifestarse al respecto, esclarecer los hechos y determinar las sanciones correspondientes –el mismo que levantó una candidatura que anunciaba un gobierno feminista– fue lo que reveló este viernes un reportaje publicado por EsMiFiesta.

El texto señala que los hechos ocurrieron en mayo de 2017, que el acusado es Gabriel Ramírez, quien se desempeñaba como consejero político de RD, y que la víctima es una mujer que era militante de la Unión Nacional Estudiantil (UNE), cuyo relato se dio a conocer en octubre del mismo año, a través de la cuenta de Facebook de la Vocalía de  Género y Sexualidad (Vogesex) de la Universidad Diego Portales.

“Luego de haber consumido alcohol en una fiesta, procedí a irme en Uber con Y (N. de. E.: Y es Gabriel Ramírez), con quien hasta ese momento mantenía una relación informal. El estado de ebriedad en ambos era evidente (…) Había un ambiente de confianza hasta ese día. Llegamos a su casa y comenzamos a besarnos, cuando la instancia pasó a mayores, yo consciente de mi condición etílica, le pedí que no siguiera y me puse de costado con disposición a dormir. Desperté un rato después –no sabría decir cuanto- desorientada y siendo partícipe de una relación sexual que no recordaba haber consentido ¿ese no que dije antes no bastaba?. Me sentí vulnerada, volví a apartarlo y ponerme en disposición a dormir, esta vez, me sentía insegura y no estaba clara de lo que había ocurrido”, relató la víctima, apodada como F.

“En la mañana le comenté, en un tono de interrogación e interpelación que había ocurrido, y quizás ahí fue cuando fui consciente de un acto de violencia, pues su respuesta en vez de un cuidado hacia mi persona, fue consultarme si lo iba a denunciar porque él tenía cargos y quería hacer de su vida carrera política. No sólo ignoró mi negativa a una relación sexual con él, sino también, sobre puso su posición de poder anticipándose a la reacción que yo podría tener”, agregó.

En la publicación además se relata que, como la víctima no quiso hacer público su caso, en octubre de 2017 desde la mesa nacional de la UNE buscaron conversar internamente con RD sobre los protocolos para actuar en estos casos, sin embargo, fuentes aseguran que el partido liderado por Rodrigo Echecopar se negó, y que durante meses las cúpulas se enfocaron en el daño político que sufrirían si esta historia se desvelaba.

“Creo que, de verdad, si no le tomamos el peso a esta hueá hoy día y paramos esto, nos va a cagar. Políticamente. O sea, estamos hipotecando demasiadas cosas por una suma de pudores y negligencias, incapacidades, institucionalidad, falta de comunicación. Tenemos que hacer esto ahora”, dijo sobre el tema el actual Consejero Nacional, Sebastián Depolo, en medio de un Consejo Político Extraordinario el pasado 30 de mayo del 2018.

Fuentes citadas en la publicación además señalan que el relato de F fue desacreditado por militantes del mismo partido, que la acusaron de oportunismo político e incluso de “era una infiltrada del Movimiento Autonomista, organización en cuál nunca militó ni militaría. Insisten hasta ahora en que todo es parte de una estrategia política para desvirtuar o desprestigiar al partido”.

Finalmente,en noviembre y de forma escueta, el partido anunció a través de un comunicado que el caso pasó al Tribunal Supremo (TS) de la organización, que debía contrastar el relato de la víctima con el de Gabriel Ramírez, quien desmintió la acusación e incluso aseguró que, en la fecha aludida, él no estaba en Santiago sino que en Talca en un consejo del partido.

La cúpula y el equipo de la candidatura presidencial de Beatriz Sánchez estuvo en conocimiento de la acusación días antes de la primera vuelta de las elecciones. En tanto, el proceso que llevó a cabo el TS estuvo marcado por la falta de garantías y la revictimización hacia la afectada.

Por ejemplo, al no recibir garantías de que no tendría ningún tipo de contacto con Gabriel Ramírez, más allá de ofrecer poner un biombo en la sala, F tuvo que declarar vía Skype. Además, no fue citada como denunciante sino como testigo principal, pues la denuncia la hizo Paula Poblete algunos meses antes.

En esa declaración se le hicieron preguntas directas, como por ejemplo, si había habido penetración o no y también cuál había sido la “posición sexual”. F nunca tuvo conocimiento de quiénes eran todas las personas que estaban escuchando su declaración. Ella solo sabía que en esa sala estaban Gabriel, miembros del TS y el abogado que se supone que la defendía al cual ella nunca conoció.

El caso aún sigue abierto y no se han dado resoluciones al respecto.