En pleno invierno de 1970, Luis Iribarren Arrieta fue adoptado por Víctor Jara. El compositor lo encontró cuando tenía menos de un año en la población y asumió su cuidado. Además de darle sus apellidos, el cantautor le escribió “Luchín”, una canción que se convertiría en una de las composiciones más conocidas de su extensa obra.

Jara lo conoció cuando llegó por unos trabajos de invierno luego del desborde del río mapocho por un temporal. Vio al niño enfermo, envuelto en unos trapos en medio del barrio, y lo llevó a su casa junto a Joane Turner y sus dos hijas, Manuela y Amanda.

En entrevista con La Segunda, el ahora abogado Luis Iribarren cuenta que “debe haber sido entretenido para él cuando aprendió a hablar. Lo pienso porque por algo me enseñó la poesía, me grabó recitándola y la incluyó en el principio de la canción”, en referencia al “Naranjita, Naranjita, ¿por qué llora? porque tengo que llorar. Anoche pasó mi novia y no me quiso saludar. Los pañuelos de mi novia no se lavan con jabón se lavan con agüita de sangre de mi corazón”.

Luis cuenta que el plan inicial del artista era hacer un video en el que el niño apareciera con el perro que tenían, pero “parece que nunca se quedó quieto y no lo pudieron filmar. Y bueno, después pasó lo que todos ya sabemos”.

El abogado cuestiona el fallo que condenó a los asesinos del cantautor: “¿De qué justicia estamos hablando, cuando esos criminales siguieron con su vida normal por 45 años? Se comprobó que el Estado fue partícipe del crimen y que Víctor fue una de las víctimas, pero hay miles de los que todavía no se sabe”.

Además, Iribarren aseguró que “se hará justicia cuando estén en una cárcel común y corriente, no en un hotel de cinco estrellas” y precisó que siente que Víctor Jara no tiene el reconocimiento que se merece.

“Él dejó un legado y una escuela que se interrumpió con su muerte y eso no se ha retomado. Víctor tenía una postura respecto a la vida, el arte, a la música, a la familia y de eso no se habla. Debería estudiarse en los colegios, como parte de la historia”, precisó.

“Luchín” asegura que su madre le ha contado que Jara lo llevaba a los ensayos, que andaba con él a todos lados: “Apareció en el momento que yo más lo necesitaba. Al principio asumió un rol paterno, que después no pudo continuar, pero me siento muy agradecido de él.  Siento que inconscientemente, porque no creo que haya sido de manera intencional, me dejó como tarea continuar con lo que él defendía y con lo que mi propia familia postulaba”.

Precisamente con esa responsabilidad se decidió a estudiar Derecho: “La gente es súper crítica y si hubiesen sabido que Luchín era un descarriado o un loco, hablarían mal de Víctor”. Después de especializarse en materia civil, su preocupación apunta a la defensa de los niños.

“A mí me rescataron, si yo me hubiese quedado donde nací, quizás dónde estaría. ¿Preso? ¿Muerto? ¿En la calle? ¿Sería un delincuente? Sería cualquier otra cosa menos lo que hoy soy. Ahí tienes una demostración de que si agarras a un niño, te preocupas y lo ayudas en el desarrollo de su vida, puedes convertirlo en otra persona”, recalcó el inspirador de la clásica “Luchín”.

Así luce actualmente “Luchín”, Luis Iribarren.