La propuesta original surgió del alcalde de Quilpué, Mauricio Viñambres, quien sugirió que se debe establecer un toque de queda que no permita la presencia de menores de 14 años entre las 1 y las 5 de la madrugada por la comuna.

La idea fue apoyada por Joaquín Lavín, edil de Las Condes, quien aseguró que “funciona promoviendo actividades de ocupación del tiempo alternativas a la droga y alcohol, y también han aplicado medidas restrictivas como el toque de queda. Nosotros vamos a seguir el modelo islandés, pero hay que adaptarlo a la realidad de cada país”.

Sin embargo, esta vez, el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, no estuvo de acuerdo con su par, argumentando que “lo que hace es limitar una garantía fundamental que tenemos todos los chilenos y chilenas que es el libre transito por nuestras ciudades”.

Además, planteó que es importante incentivar “un modelo de desarrollo que haga de las ciudades sean caminables a cualquier hora del día o de la noche como cualquier urbe moderna de Europa, de Estados Unidos o de Latinoamérica”.

Sharp señaló que “o creo que el camino no es prohibir, es más bien generar modelos de desarrollo de ciudad que permitan que un cuidadano pueda caminar por donde quiera sin temor a ser objeto de ser asaltado”.

Su opinión fue respaldada por la Defensora de la Niñez, Patricia Muñoz, quien aseguró que la idea constituye una vulneración de garantías constitucionales: “No se puede restringir la libertad personal, la libertad de tránsito de manera arbitraria por parte de una autoridad municipal ni de ninguna autoridad y eso es algo que resguarda la Constitución Política”, argumentó.

El proyecto será evaluado en los próximos días por el departamento jurídico de la municipalidad de Quilpué, para saber si se puede ejecutar o tiene trabas constitucionales.