La carrera presidencial en Brasil entra en su fase de definiciones y en los próximos nueve días se dará por cerrado el periodo de registro de las fórmulas presidenciales que estarán en las urnas electrónicas en el día 7 de octubre, cuando los brasileños y las brasileñas votarán en la primera vuelta de los comicios de este año.

Hay ocho fórmulas que ya tienen establecidos sus nombres para la Presidencia y Vicepresidencia, aunque las de los dos líderes de las encuestas todavía no logran una decisión definitiva respecto a sus vices.

Empecemos con esos dos favoritos: el ex presidente Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), y el militar en retiro Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL).

Lula y la centroizquierda

Aunque esté encarcelado en Curitiba desde abril y sin siquiera poder dar entrevistas según decisión judicial, Lula da Silva sigue siendo en nombre más importante de las elecciones, y puntea todas las encuestas en que su nombre es citado, variando entre un 35% y 40% de apoyo. Pese a un rechazo también muy grande, vencería también en cualquier disputa de ballotage, según las simulaciones que se realizan en ese sentido.

En el fin de semana, el PT realizó un mega evento de lanzamiento oficial de la candidatura de Lula, pero sin tener totalmente definido quien sería su acompañante en la fórmula.

En este fin de semana, el partido trató de articular la conformación de una mega frente de centro-izquierda alrededor de su líder histórico, pero se encontró con una respuesta negativa en su movida más audaz: la de fichar a su ex ministro Ciro Gomes, cuarto colocado en las encuestas.

Para entender ese rechazo hay que recordar que la situación judicial de Lula no deja claro si su candidatura podrá ser oficializada y tampoco asegura que, aunque sea oficializada, no pueda ser casada posteriormente por la Justicia Electoral brasileña.

Aclarado este punto, se puede volver al relato de cómo el PT buscó el apoyo del desarrollista Ciro Gomes para que fuera vice de Lula, y que este habría llegado a considerar aceptarlo si él pudiera encabezar la fórmula en el caso de que la Justicia Electoral impidiera a Lula de ser candidato.

Pero no hubo, sobretodo, porque el PT quería encabezar la fórmula con o sin Lula: para el posible escenario sin el ex-presidente, el partido apuntó a Fernando Haddad, ex alcalde de São Paulo y actual jefe programático de Lula, liderando una fórmula con Ciro Gomes como vice, lo que no fue aceptado.

Luego, el PT hizo la misma propuesta al Partido Comunista do Brasil (PCdoB), que presentaba como precandidata a la periodista feminista Manuela D’Ávila. Tras horas de reunión en la noche de domingo hubo humo blanco, y los comunistas aceptaron la oferta, por lo que la principal candidatura de centro-izquierda, por ahora, sería conformada con Lula como candidato presidencial y Fernando Haddad como candidato a vice, el que pasaría a liderar la fórmula si el ex presidente es prohibido de participar, dejando D’Ávila como su acompañante.

Sin embargo, y como nada en Brasil puede ser así tan simples, todavía está la posibilidad de que hasta el 15 de agosto, de que D’Ávila remplace a Haddad como vicepresidente, en el caso de que la Justicia Electoral acepte como válida la postulación de Lula.

Por otra parte, Ciro Gomes sigue como otra alternativa del sector progresista moderado, junto con Katia Abreu como compañera de fórmula. Pese a que representa al muy conservador mundo de los grandes latifundistas de Brasil, Abreu ha tenido una historia por lo menos controversial: fue una exministra del variopinto gobierno de Dilma Rousseff y curiosamente una de las que más le fueron leales durante el proceso de impeachment, cuando se pensaba que sería una de las primeras a traicionarla, por razones ideológicas.

Quizás sea la lealtad incluso ante las diferencias políticas lo que hizo con que Gomes la eligiera, para competir por la sucesión de un gobierno liderado justamente por el vice que conspiró contra la expresidenta.

Bolsonaro rompe la jerarquía militar

Detrás de Lula, o liderando las encuestas en que el ex-mandatario no está, aparece la figura del ex-militar ultraderechista Jair Bolsonaro. Quien también ha tenido dificultades para encontrar su vicepresidente.

Primero, trató fichar la abogada Janaína Paschoal, una de las autoras del pedido de impeachment contra Dilma Rousseff, con la clara intención de tener una fórmula con algún atractivo para el público femenino – una vez que sus declaraciones y propuestas machistas son su talón de aquiles.

Pero no pudo ser, pese a las coincidencias ideológicas entre ambos. Luego, su partido, el PSL, trató de buscar todo tipo de alianza, incluso con sectores monarquistas – aquí hay que recordar otro punto: Brasil tras independizarse (en 1822) se constituyó como una monarquía y se mantuvo así hasta el 1889, cuando se proclamó como República, sin embargo, los herederos de la vieja Familia Real brasileña defienden hasta hoy el regreso ao régimen antiguo, y solo rechazaron la oferta de Bolsonaro porque le pareció un contrasentido tener al príncipe Luiz Philippe de Orleans e Bragança como posible representante de un gobierno republicano, y además en posición jerárquicamente subalterna.

No obstante, otro claro contrasentido se vio reflejado en el vicepresidente anunciado por el PSL este fin de semana. Se trata del general Hamilton Mourão, otro militar retirado y representante de la derecha más radical de Brasil. La razón de la polémica es que Bolsonaro terminó su carrera militar con el rango de capitán. Algunas fuentes al interior de las Fuerzas Armadas habrían filtrado una cierta inconformidad del mundo castrense ante esa situación de un capitán poniendo a un general en segundo plano, por lo que todavía hay posibilidades de que esa formación no se concretize.

Mujeres como vice

Tener a mujeres como vice en la fórmula para apuntar al voto femenino parece ser la mejor idea que tuvieron los candidatos hombres en esta campaña. Como vimos, hasta el asumidamente machista Jair Bolsonaro trató de encontrar una líder política que aceptara defender su programa de combate a la Ley del Femicidio y en contra de la igualdad salarial, entre otros puntos.

Pero el ex gobernador del Estado de São Paulo Geraldo Alckmin, principal candidato de la centroderecha de los grandes grupos económicos, sí logró componer su candidatura con la ex periodista y actual senadora Ana Amélia Lemos.

También fue lo que logró el principal candidato de la izquierda, el activista social Guilherme Boulos, aunque en su caso la elección también es un guiño al mundo indígena. Su compañera de fórmula será la líder indígena Sônia Guajajara, que es la primera persona de un pueblo originario brasileño que disputa una elección presidencial en la historia del país.

Marina Silva y las fórmulas pura sangre masculina

Ante esa situación, hay que destacar que una composición tiene a una mujer como principal candidata, que es el caso de la ambientalista Marina Silva, del partido Red Sostenibilidad, que logró una coalición con su antigua agrupación, el Partido Verde (PV) y terá como su vice al médico Eduardo Jorge Martins.

Marina es una de las candidatas mejor posicionadas. Va en tercer lugar en los escenarios con Lula, y sube al segundo puesto sin él, por lo que tiene buenas chances de ir a una segunda vuelta.

Sin embargo, ser la única mujer que encabeza una fórmula no hace con que esta sea una candidatura ligada a las causas feministas. Marina Silva es evangélica y mantiene posturas conservadoras en temas valóricos, por lo que no apoyará proyectos a favor del aborto libre o del matrimonio igualitario, por ejemplo.

Las otras dos candidaturas más relevantes serán formadas con puros hombres. Una de ellas, considerada la fórmula más ligada al presidente Michel Temer (aunque la de Alckmin también está formada por partidos que apoyan al actual gobierno) será la de Henrique Meirelles, actual ministro de Hacienda y el exgobernador del Río Grande del Sur Germano Rigotto.

Otro candidato es el exsenador liberal Álvaro Dias, quien formará su dupla con el economista evangélico Paulo Rabello de Castro. La fórmula Dias/Castro se presenta como la principal defensora de la llamada Operação Lava Jato, que investiga la corrupción en Petrobras, la estatal petrolera de Brasil.