Omar salió de su casa y vio a Juan, su hijo, en el suelo, con tres hombres con el uniforme del GOPE sobre él. Uno tenía un pie en su cabeza, el segundo le doblaba los brazos hacia la espalda y el tercero lo tenía tomado de los pies.

El próximo 23 de septiembre, el Plan de Intervención en La Legua cumplirá 17 años de existencia. Un política diseñada para el combate contra la delincuencia y el narcotráfico, pero que muchos vecinos ven como el ojo juzgador de las policías que se pone sobre ellos.

Juan trabaja día a día en el barrio Franklin. Ese domingo 15 de octubre de 2017, iba camino a casa de su abuelo cuando vio a los funcionarios policiales. Alcanzó a abrir la puerta de la casa cuando los tres carabineros lo tomaron y lanzaron al suelo.

Omar, su padre, quedó atónito y quiso intervenir, pero vivió lo mismo. Lo tomaron del cuello boca abajo. Carabineros entró a la casa.

Según se explica en la querella criminal por torturas que presentó el Instituto Nacional de Derechos Humanos en contra de Carabineros de Chile, a la que accedió este medio, los oficiales ingresaron a allanar la casa, ubicada en La Legua Emergencia.

Omar, en medio del caos, le dijo a su hijo que dejara de resistirse y que permitiera que los policías lo detuvieron. Esa, dijo, era la única forma de terminar con el episodio violento. Ambos terminaron detenidos esa tarde de octubre, en medio de los reclamos de los vecinos.

Pero no terminaría ahí. Según se lee en la querella, los dos hombres -evangélicos conocidos en el barrio- denunciaron que uno de los oficiales se robó un anillo de oro que estaba en la casa.

Las agresiones no pararon. En camino a la 50° comisaría de San Joaquín, aseguran que uno de los funcionarios los golpeaba por preguntarles porqué estaban detenidos. Al bajar del carro, Juan fue empujado y golpeó con su rostro el pavimento.

Recién entonces se enteran del nombre de uno de ellos. Maximiliano Yáñez, teniente, quien habría continuado con los golpes -sobretodo a Juan- en la celda. Le azotaron, más de una vez, su cabeza contra la pared, agresiones que le dejaron varios puntos por un corte sobre la ceja.

Omar miraba todo desde fuera. Cuando Juan quedó solo en la celda, fue su turno y se repitió la rutina. “Estrila, como tu hijo”, le habría dicho el teniente Yáñez.

En su control de detención, Juan y Omar descubrieron que estaban siendo imputados por el delito de maltrato obra a Carabineros, dispuesto en el artículo 416 del Código de Justicia Militar.

El informe de la audiencia notifica que ambos imputados denunciaron a los funcionarios aprehensores y se acogieron a la suspensión condicional de procedimiento.

*Los nombres de los denunciantes fueron modificados para protección de sus identidades.