Solo un día después de que el abogado Raúl Meza anunciara una nueva acción legal con el fin de que Miguel Krassnoff sea beneficiado con la libertad condicional -tal como otros siete ex agentes de la dictadura que celebraron la decisión de la Corte Suprema sobre su condición- llegaron malas noticias para el ex Brigadier del Ejército.

Krassnoff acaba de sumar hoy dos nuevas condenas. La primera es de 15 años por el secuestro de María Cristina López en septiembre de 1974 en el marco de la llamada “Operación Colombo”, en la que 119 personas fueron hechas desaparecer, un hecho que entonces La Segunda tituló como “Exterminados como ratones”.

Junto a él fueron condenados Manuel Carevic, Ricardo Lawrence, Gerardo Godoy, Ciro Torré, Nelson Paz, Gerardo Meza, José Ojeda, Nelson Ortiz, Claudio Pacheco, Hermon Alfaro, Raúl Rodríguez, José Aravena, José Fuentealba, Francisco Ferrer, Fernando Lauriani, Armando Cofré, José Mora, Moisés Campos y Rosa Ramos a purgar 10 años de presidio por su participación en el delito.

María Cristina López tenía 21 años al momento de su desaparición. Era militante del MIR y estudiante de historia en el Pedagógico de la U. de Chile. Fue detenida el 22 de septiembre de 1974, en el marco de los operativos que la DINA realizaba para ubicar a Miguel Enríquez. La joven estudiante, de cabellos color miel y pequeña de estatura, dirigía una parte de la estructura de informaciones, trabajando con Alejandro de la Barra, quien fue ejecutado por la DINA en diciembre de ese mismo año. Desde los ocho años, María Cristina, la menor de tres hermanas, llevó un diario de vida. A los 16 escribió allí: “Yo no tengo miedo a la muerte. Tengo miedo a dejar de vivir”.

Estudió en el Liceo 7, donde pudo conocer niñas de sectores sociales diferentes a su familia, que vivía en La Reina e hizo allí amistades entrañables. Leía, estudiaba, escuchaba a Los Beatles, su grupo musical favorito, y jugaba con su perrita Jenny. Su rebeldía y su búsqueda de igualdad de derechos la llevaron a negarse a asistir a la graduación al fin de sus estudios secundarios,  porque había otras estudiantes que no lo harían por no poder costear el traje para la  ocasión. Comenzó su militancia universitaria en el frente estudiantil, participando incluso  domingos y festivos en el trabajo político y poblacional, lo que hacía decir a su mamá: “Parece ser que mi hija Mari siente que cada minuto de su existencia es más importante entregado a los demás que a sí misma y así va dejando su desbordante alegría y esperanza en hogares más humildes “. Luego Mari pasó a trabajar políticamente en la búsqueda, recolección y sistematización de información relacionada con los movimientos golpistas de determinados sectores.

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En tanto, la segunda condena es por 10 años de presidio por ser el autor del secuestro del dirigente del MIR Álvaro Vallejos, conocido como “El Loro Matías”, en mayo del 74′.

Con estas dos nuevas condenas, el ex Brigadier suma 642 años de condena, lo que a todas luces pareciera entorpecer las intenciones de su abogado de que logre la libertad condicional.