Hoy jueves 9 de agosto se celebra el día internacional de los Pueblos Indígenas. Momento que conmemora el primer Encuentro del Grupo de Trabajo sobre las Poblaciones indígenas en la sede de Naciones Unidas en Ginebra, Suiza. Para este año las Naciones Unidas han establecido poner como temática a debate “Migración y desplazamiento de los pueblos indígenas”. Todo esto en consideración a que posterior a la colonización de los Estados, los pueblos indígenas han ido perdiendo progresivamente sus tierras y territorios como también el control sobre sus recursos naturales. En todo el mundo los pueblos indígenas han tenido que migrar de forma forzosa hacia zonas urbanas con el fin de encontrar y establecer un mejoramiento de su calidad de vida, tanto como una mejor educación, salud y trabajo. La existencia de una serie de conflictos internos en diversos países ha generado la persecución de los pueblos indígenas, situaciones que han forzado la migración entre países como es el caso de Guatemala, México y los Estados Unidos.

Existen realidades y contextos comunes en los migrantes del mundo, sin embargo, la situación de migración de los pueblos indígenas le hace diferente en el sentido de que diversos migrantes indígenas dejan sus territorios para entrar en países bajo una nacionalidad que se impone como tabula rasa. Los pueblos indígenas migran más allá de sus fronteras identificándose como mexicanos, chilenos, colombianos, pero nunca como personas indígenas. En este proceso migratorio las especificidades indígenas se diluyen ya que los migrantes indígenas no son vistos de acuerdo su autoadscripción como indígenas sino que de acuerdo al su pasaporte respectivo. Aquí el trato que se les otorga es el mismo que cualquier migrante en el mundo. Aún así, lo interesante es que los pueblos indígenas en el exterior de sus territorios han reinventado y fortalecido su autoidentificación como indígenas. Una vez en el exterior se han organizado, han creado asociaciones y trabajos cooperativos entre ellos mismos, hoy en día ya utilizan las redes sociales para hacerse ver, por ejemplo como los indígenas de El Salvador y Kichwa-Otavalo provenientes del Ecuador.

Los efectos del cambio climático y la degradación del medio ambiente han generado el desplazamiento de los pueblos indígenas. Las afectaciones en zonas rurales del cambió climático han tenido consecuencias directas en los territorios indígenas. Junto a esto se suman las malas prácticas de las empresas en territorios indígenas como la desforestación, la minería y los proyectos hidroeléctricos. No es menor que los y las líderes indígenas sean perseguidos por sicarios o la misma militarización, que en la mayoría de los casos ha terminado en asesinatos. En muchos casos los pueblos indígenas han sido trasladados sin su consentimiento hacia otros territorios. Es por ello que los pueblos indígenas se ven obligados a migrar a los espacios urbanos con la finalidad de encontrar trabajo. Mujeres y hombres indígenas migran a la ciudad a la búsqueda de empleos no agrícolas como guardias, panaderos e incluso el trabajo sexual para ganarse la vida.

La situación de los pueblos indígenas en Chile no se distancia a la de los demás pueblos indígenas en el mundo. Desde mediados del siglo XX que los pueblos indígenas se han visto forzados a migrar hacia las ciudades de Chile, especialmente a Santiago. Diversos estudios han demostrado cómo la migración Mapuche hacia la ciudad es una constante que aún se puede observar. Un gran porcentaje de población mapuche ya no vive en sus territorios de origen, sino que en los bordes de los espacios urbanos de Chile. Sus causas; en especial, la perdida de las tierras ha generado un éxodo de varias generaciones de hombres y mujeres mapuche que por las condiciones socioeconómicas han tenido que desplazarse a los bordes de los espacios urbanos de la ciudad de Santiago. La búsqueda de trabajos agrícolas como “temporeros” en la zona central, y los trabajos no agrícolas como la panadería para los hombres y, para las mujeres el trabajo doméstico, han sido el fruto de las malas condiciones socioeconómicas que les aquejan. Para una gran parte de mapuche que han migrado a las zonas urbanas, lo han realizado portando en sus maletas una historia y la búsqueda de un futuro mejor para sus hijos e hijas, sin desechar la idea de un próximo retorno.

En un día como hoy en las Naciones Unidas se celebra y discute qué responsabilidad tienen los Estados del mundo para con la situación de la migración de los pueblos indígenas. Si bien la migración no es un fenómeno nuevo pero sí es un fenómeno de preocupación mundial. Es por ello que la migración de los pueblos indígenas debe estar presente en la agenda de los Estados. Vale señalar que la migración de los pueblos indígenas no es una decisión propia de los pueblos indígenas, sino que los contextos anteriormente mencionados les obligan a migrar en búsqueda de mejores condiciones socioeconómicas y oportunidades. Es aquí donde los Estados deben actuar para garantizar y proteger a los pueblos indígenas existentes en los espacios urbanos, tanto en la reducción de los conflictos violentos, eliminación de la discriminación y el racismo, garantizar el acceso a los servicios básicos, la protección de sus derechos laborales, entre otros derechos establecidos en la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas (2007). En definitiva la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 es una oportunidad para todo el mundo para garantizar un planeta sostenible, y esto no se puede lograr sin la participación de los pueblos indígenas en constante movilidad.