Hoy, luego de un año intenso de movilización de las compañeras argentinas, vemos que por 38 senadores, se ha impuesto el patriarcado y el conservadurismo. Sabemos que es difícil romper con estructuras que han sido históricamente hegemónicas. Sabemos que aún en pleno siglo XXI, la mujer no es concebida como un sujeto capaz de decidir sobre su propio cuerpo. Sabemos, y la historia nos ha demostrado, que son millones de mujeres muriendo en clandestinidad, que las calles están inundadas de sangre manchada por el capital y el patriarcado. Son muchos los fantasmas que hablan a través de estas palabras. Son muchas las mujeres que no pudieron tener voz. Lo sabemos.

Pero también sabemos que, a pesar de todo, hemos triunfado donde más se necesita: en la calle. Son miles, millones las mujeres que se han levantado sin miedo a exigir sus derechos. Somos miles quienes hemos gritado BASTA. Basta de abusos, basta de imponer su ideología a nuestros cuerpos, basta de concebir nuestros cuerpos como territorio de conquista. Basta. Estamos cansadas y ya no tenemos miedo. Y hemos ganado. Hoy toda América Latina es verde. Hoy todas como compañeras luchamos por nuestro derecho a tener un aborto legal, seguro y gratuito. No es un camino fácil, la lucha nunca ha sido un espacio cómodo. Porque busca exactamente lo contrario, incomodar, movilizar, confrontar, porque sólo ahí existe el verdadero cambio.

Seguiremos luchando y seremos más y más, no pararemos hasta haber conquistado nuestros derechos. Hoy sentimos que nuestra tierra se tiñe de verde. Lo sentimos, lo creemos y lo vemos. Gracias compañeras argentinas por tanto poder, por tanta lucha, por tanto aguante. Son una inspiración para toda América Latina. Ustedes nos hicieron creer que es posible, ustedes nos sacaron el velo del miedo. Su grito fue tan fuerte estos meses que todo el territorio adoptó su bandera de lucha como causa propia. Ustedes ya ganaron. Ganaron millones de compañeras que se han alzado y que se alzarán. El feminismo va a vencer. Fuerza y aguante a las pibas, nos dan el aliento más lindo, el de la mujer sin miedo aguerrida y luchadora. Gracias y a seguir movilizándonos que esto recién comienza.