El 6 de febrero de 2017, Antonia Garros, se lanzó desde el departamento de su pareja Andrés Larraín Paéz en Concepción.

El hecho causó revuelo puesto que los familiares de Antonia culpan a Larraín de haberla inducido a suicidarse después de diversos episodios de violencia durante su relación.

La madre de Antonia, Consuelo Hermosilla, lucha por una ley que penalice la inducción al suicidio y la violencia en el pololeo.

Según consigna La Tercera, esta iniciativa está siendo analizada por el Senado, que el pasado 30 de julio recibió a representantes del Ministerio Público, la Defensoría Penal, el Poder Judicial y académicos expertos en la materia.

Según indica, Lorena Astudillo, vocera y abogada de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres entre 2010 y 2012, el 16% de las mujeres que se suicidó había iniciado un proceso judicial por violencia.

La familia de Antonia buscó probar que Andrés era el responsable del homicidio, sin embargo, éste sólo fue formalizado por el delito de lesiones leves debido a que el 9 de diciembre de 2016, le pegó una patada en el abdomen a la joven, hecho que quedó registrado.

El padre de Larraín contrató a Imaginacción para abordar el tratamiento mediático del caso, y a través de Enrique Correa, ha llegado a reunirse con parlamentarios para frenar el proyecto que impulsa la madre de Antonia. La abogada de Andrés sostuvo que el proyecto perjudica a su representado en el proceso judicial en curso.

Consuelo Hermosilla aún sigue luchando por sacar adelante la iniciativa y afirma que piensa en “las otras Antonias”  “No quiero que ellas mueran”, sostuvo.