Durante el pasado domingo, Liz, de 24 años, llegó de urgencia al Hospital General de Pacheco, tras practicarse un aborto clandestino. La verdadera identidad de la mujer no trascendió para protegerla, por eso se le llamó “Liz”.

La joven tenías dos hijos y durante el fin de semana se practicó un aborto inseguro en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Primero fue trasladada a un hospital en San Martín y luego derivada a terapia intensa en el Hospital General de Pacheco, donde falleció este martes tras ser derivada a terapia intensiva.

Pese a que los médicos le practicaron una histerectomía de urgencia, la mujer terminó perdiendo su útero y se acentuó el riesgo de su vida. Según datos oficiales y tal como han declarado las mujeres en medio del debate público sobre la despenalización del aborto, cerca de 50 mil mujeres y personas gestantes son internadas en hospitales públicos porque abortaron de forma insegura y en la clandestinidad.

La Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir apuntó a través de un comunicado a la postura de la máxima autoridad de la provincia, María Eugenia Vidal, quien se pronunció contra el aborto seguro: “La clandestinidad es esto gobernadora, es lo que está viviendo esta mujer y su familia“, le recordaron.

Durante la semana pasada, en medio de una gran expectación ciudadana, el Senado argentino rechazó la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Tras el fallido avance, las mujeres de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito responsabilizaron a las senadoras y senadores “por cada muerta y presa por abortar”. 

“Poco les importamos las olvidadas: las que abortamos con riesgos, las que vamos presas y vivimos clandestinas de por vida”, consignaron, interpelando a los detractores de la ley: “¿Todavía queda alguna duda de que la clandestinidad pone en riesgo la salud de las mujeres y personas gestantes? ¿Todavía queda alguna duda de que tenemos que dar una respuesta desde el sistema de salud?”.

El pasado 5 de agosto, cuando solo faltaban dos días para la votación del Senado, Liliana Herrera, de 22 años, murió por una infección generalizada tras realizarse un aborto clandestino. La mujer también era madre de dos hijos y falleció en el Hospital Regional de la provincia de Santiago del Estero.

Herrera fue la tercera mujer que falleció en un recinto médico a causa de un aborto ilegal, solo durante el transcurso de este año. Este martes, Liz se convirtió en la cuarta víctima de la clandestinidad.