Las acusaron de “apología del aborto” y allanaron sus casas en busca de pinturas, cámaras, pañuelos o cualquier otro elemento relacionado con el aborto legal. Fueron las ordenes de la justicia de Río Grande, en Tierra del Fuego, en contra de militantes feministas de la agrupación la Colectiva Feminista de Río Grande. “Fue intimidatorio. Se llevaron mi computadora, mi celular y hasta un libro”, contó una de las integrantes del grupo.

La mujer contó que agentes policiales entraron a su casa, le leyeron la orden de allanamiento y la metieron en el baño, donde una policía mujer la revisó, le sacaron las zapatillas, también a sus padres. Además de los aparatos electrónicos, los efectivos policiales “se llevaron los pañuelos verdes y un libro que explica cómo hacer una aborto con pastillas”, aseguró la mujer. Los operativos se realizaron en dos domicilios particulares y en la sede de una institución llamada PAR de la que también participan algunos integrantes de la Colectiva Feminista.

Según publicó Página|12, la orden de allanamiento se dio por una denuncia por daños por unas pintadas y grafitis realizados en las paredes de una iglesia presentada por Andrés Rubén Díaz.

Según la abogada de la organización, quien estuvo presente en los allanamientos, el operativo policial llevó a cabo un plan para “perseguir y amedrentar” a las feministas de la localidad. Además, calificó al operativo de “desproporcionado”.

Algunas de las mujeres también denunciaron que desde los días previos a la votación en el Senado que empezaron a perseguirlas y señalarlas públicamente. La chica explicó que un policía compartió su foto en su cuenta de Facebook apuntándola como “una de las que pintó las paredes”, y seguidamente escribió: “ya saben lo que tienen que hacer”.