Saxofón, guitarra, bajo y teclado, los instrumentos. Entra la voz del soul, el alma de la canción. “What you want, Baby, I got it”, comienza la letra de uno de los himnos del siglo XX.

Así parte “Respect”, uno de los temas más populares y reconocidos de Aretha Franklin, la cantante que este jueves falleció en su casa de Detroit producto del cáncer que la afectaba hace años y al que le dio toda la batalla que pudo, tal como lo hizo en su vida contra las injusticias sociales de un Estados Unidos segregacionista.

La canción traspasó años y generaciones, anidándose en el cancionero de mujeres en todo el mundo, quienes con un brazo arriba y sacando la voz en las calles le hacían, y le siguiendo haciendo, frente a las desigualdades, injusticias y violencia machista.

“I’m about to give you all of my money, and all I’m askin’ in return, honey. All I’m askin’, Is for a little respect when you get home. Just a little bit” (Estoy a punto de darte todo mi dinero, y todo lo que pido es un poco de respecto cuando llegas a casa. Solo un poco), dice el empoderador coro que sigue vibrando en millones de parlantes, audífonos y corazones al rededor del mundo.

Pero este himno feminista, que nació en la segunda mitad del siglo pasado y continúa vigente debido a que ahora son las nietas de las que dieron la pelea en esas décadas las que salen a las calles a exigir que se respeten sus derechos, tenía un origen muy distinto.

En 1965 el cantante y compositor Otis Redding, el mismo tras “Sitting on the dock of the bay” y “My girl”, presentó una versión original que tanto musicalmente como en su letra no tenía tantas variaciones respecto de la que inmortalizó Aretha dos años después, pero los sutiles y brillantes cambios que le introdujo la reina del soul fueron más que suficientes para alterar el sentido de la original.

¿Y qué dice la versión Redding? “Hey little girl, you’re so sweeter than honey and I’m about to give you all my money. But all I’m askin’, hey, is a little respect when I get home”, (Hey niña, eres más dulce que la miel y estoy apunto de darte todo mi dinero. Pero todo lo que pido, hey, es un un poco de respeto cuando llego a casa).

Un tono machista que Franklin sacó de raíz del tema original, que era cantado desde el punto de vista de un hombre que le exige respeto a su esposa después de que llega del trabajo y gasta todo su dinero en ella, para convertirlo en el poderoso himno feminista que también fue abrazado por el movimiento de derechos civiles de la época.

En el “Respect” de Aretha, la versión que todas y todos cantamos, ahora era una mujer la que reclamaba respeto, deletreándolo, fuerte y claro, al ritmo de una melodía alegra y pegajosa que tiene un dejo de ironía. Hitazo que la hizo entrar al legendario sello Atlantic Records de John Coltrane, Miles Davis, Ray Charles, Charles Mingus para trabajar con Jerry Wexler.

Su versión fue un éxito y subió rápidamente en las listas de éxitos, lo que le valió la consolidación en la escena musical del soul, el jazz y el blues, marcando la ruta que recorrió el resto de su carrera; ganándose arriba y bajo los escenarios el mismo R-E-S-P-E-T-O que merecen todas las mujeres a la que emocionó e interpretó con su poderosa voz en los ’60 y ahora.