Una de las grandes voces de la música dejó de cantar. Aretha Franklin a los 76 años falleció en su casa de Detroit víctima de un cáncer de páncreas diagnosticado en 2010 y que ella siempre intentó ocultar para poder seguir sobre los escenarios.

Escenarios que llenó con su magnífica voz  desgarrada por las injusticias que vivió en un EE.UU. que durante su juventud la aclamaba en sus presentaciones, pero que la segregaba a la hora de tomar el bus, obligándola a sentarse al fondo por su color de piel, lejos de los blancos.

Venciendo prejuicios y elevando las demandas de la población afroamericana, en especial de las mujeres, Aretha se mantuvo vigente ante el paso del tiempo gracias a sus canciones que no han perdido ni un poco de vigencia, por el contrario, han ido agarrando más fuerza debido a que los dolores que ella sufrió se han perpetuado, solo que ahora los síntomas son otros.

Símbolo de resistencia y talento, que le valió el título de ser llamada hasta hoy la “reina del soul”, Franklin quiso seguir con sus conciertos cada vez que su cansado cuerpo e infatigable espíritu se lo permitía. Tal como lo ocurrió el 2015, cuando participó del homenaje a la compositora Carole King, quien compuso junto a Gerry Goffin uno de sus éxitos más grandes, (You Make Me Feel Like) A Natural Woman, de 1967.

No debía ser la protagonista de la noche, pero todas las luces estuvieron sobre en ella, quien se robó la noche y conmovió a todos y todas con una de sus interpretaciones más emotivas cuando ya jugaba los descuentos de una impecable carrera.

Los que estuvieron en el Kennedy Center Honors vivieron uno de las últimas grandes postales de quien había anunciado en 2017 que no podría volver a tomar un micrófono. Uno de ellos fue el por entonces presidente de Estados Unidos Barack Obama, quien contó con el apoyo de la artista durante su campaña y administración.

Las cámaras de la trasmisión oficial de la CBS enfocaban a Carole King, quien se revolvía de emoción en su asiento con cada nota, y Obama, quien en su asiento junto a Michelle, se secaba sus lágrimas intentando pasar desapercibido mientras balbuceaba la letra.

Al final de la actuación, Aretha se levantó de su asiento y miró de frente como el auditorio entero se ponía de pie y la llenaba de aplausos. Una imagen que se repitió durante toda su carrera, como ellas se lo ganaba presentación tras presentación.