“Las teleseries tienen que presentar temas. Son el reflejo de un contexto que nos permite mirarnos como sociedad”.

Esa es la misión que tienen para Daniela Ramírez las producciones televisivas y uno de los desafíos que tiene por delante al ser una de las protagonistas de “Casa de Muñecos”, la nueva apuesta del área dramática de Mega que contará la historia de una madre que al darse cuenta que no le queda mucho de vida decide dejar a su esposo, se sacude de las normas y roles en que la sociedad chilena la enclaustra e intenta abrirle los ojos a sus cuatro hijas para que vivan libres y no comentan sus mismos errores.

Esta nueva nocturna, que se estrenó este lunes después de “Perdona Nuestros Pecados”, buscará llenar el espacio que dejará el fin de la historia de María Elsa (Mariana Di Girólamo) y el sacerdote Reynaldo (Mario Horton), para ahora hablar del machismo contemporáneo que afecta a las cinco mujeres entorno a las que girará la telenovela y cómo los prejuicios y la imposición de ciertos roles de género las enjaula.

Si en PNP el drama de época de villa Ruiseñor eran el escenario para representar el desgaste de las cadenas con que el Chile de mediados del siglo XX limitaba a las mujeres a ser sumisas ante el patriarca, ahora es desde el presente y en clave de comedia que se contará cómo ambas sociedades no son tan diferentes pese a los más de 50 años que las separan y que todo suceda en los sectores más acomodados de Santiago.

“Lo lindo es que el empoderamiento acá no es gratuito. Hace muchos años que se les ha reprimido, se les ha invisibilizado y ver a cinco mujeres protagonistas es como una demostración de que estamos cambiando“, comenta Ramírez a El Desconcierto al hablar de su personaje, una mamá soltera que se las ingenia para mantener a su familia sin depender de nadie, y los de Gabriela Hernández (su madre) y Luz Valdieso, Sigrid Alegría y Celine Raymond (sus hermanas).

Pero ellas, los personajes, están lejos de ser referentes de la vanguardia feminista, por el contrario. Como describe Alegría, las cuatro hijas son “mujeres que fueron criadas en una cultura machista”, pero la gracia es que es su madre quien las despierta y las intentará motivar a que se la jueguen por lo que de verdad quieran y no lo que se supone que deben hacer. “El papel de la Gabi (Hernández), Nora, descubre en un momento que perseguir el deber frustra el querer y morir sin el querer resuelto es terrible y ahí es donde invita a sus hijas a que no cometan el mismo error”, detalla Sigrid, quien interpreta a una psicóloga que está lejos de tener una familia feliz y resuelta pese a las apariencias.

“Acá la invitación es a cuestionarse si de verdad estás haciendo lo que quieres o no”, subraya la misma actriz que zanja que en “Casa de Muñecos” lo que subyace es “un discurso super bonito sobre seguir tus deseos y no dejarse manipular”.

En tanto que su hermana en la ficción, Celine Reymond, describe a su personaje como “una mujer que se desvive por aferrarse a esta estructura de la casa con los hijos y que no se ha preocupado de aprender que puede ser más que eso” y que justamente su viaje en la historia tendrá que ver con descubrirse.

“Ella encuentra simplemente que su lugar es ese (la casa) pero que quizás le gustaría sentirse como otras mujeres, poder elegir con quien estar, elegir por su cuerpo, que respeten sus decisiones, no tener que soportar cosas en las calles que son impresentables, como lo viven tantas”, agrega Reymond sobre su papel, en donde le da vida a una frustrada dueña de casa que es mantenida por su esposo y tiene problemas con el alcohol.

Finalmente, Ramírez adelanta que las diversas formas de ser mujer que se verán en pantalla, al igual que sus desarrollos, son parte del valor que tienen las teleseries, ya que “son un reflejo social”, y en este caso, son un reflejo de la “valentía tremenda de mujeres que dicen ‘no estoy contenta con mi vida'”.

“Queremos generar ese cuestionamiento al mirarte, verte y preguntarte si eres feliz con lo que tienes, porque uno no está condenado, uno se puede empoderar y decir quiero cambiar mi vida”, tal como hace Nora, el personaje de Gabriela Hernández, cuando ya está jugando los descuentos.

El día que habló la cultura

La semana pasada el gremio de actrices y actores, y los artistas en general, marcaron un hito al presionar al gobierno de Sebastián Piñera y hacer notar su molestia con la designación de Mauricio Rojas al frente del Ministerio de la Cultura por sus dichos y apreciaciones sobre el Museo de la Memoria, al que calificó como un “montaje”.

No aguantó ni tres días, y tras el anuncio de la actividad extensiva a todos los miembros de las artes para defender el presente y el legado del Museo, La Moneda aceptó la renuncia del ahora ex ministro. El poder de los artistas en el terreno político quedó demostrado.

Es por eso que Sigrid Alegría reconoció estar “orgullosa de lo que pasó y en cuatro días hacer hablar la cultura”, ya que reconoce que “tienen un peso y fuerza y que ni nosotros sabíamos que teníamos esa responsabilidad”. Ahora, el desafío es “preguntarnos qué hacemos con esto”.

Ante esta pregunta que ella formula, la misma actriz responde que la primera misión es defender que la cultura exista, porque “cuando un gobierno anda mal, el ministro de Cultura se queda pobre al tiro y creo que la cultura es educación y cuando hay gente educada los resultados no deberían ser malos”.

Sobre esta misma responsabilidad, Celine Reymond es enfática al indicar que deben siempre “abogar porque la memoria nunca se olvide y que las personas que defienden lo indefendible no tengan tanta voz”.

En tanto que para Daniela Ramírez cuando se intenta ningunear a las víctimas de la dictadura lo que se hace es “borronear la historia, borronear la identidad”.

“Sin historia no hay presente, no hay nada. Uno se construye con su historia, es importante respetarla, validarla, entenderla y aceptarla”, reflexiona.