No había margen de error. Deportes Melipilla, con un magro registro de 2 puntos de los últimos 12 posibles y en medio de un incomprensible manejo institucional– suman tres DT en la temporada y están en búsqueda del cuarto-, salía a la cancha a apagar el incendio, ante un Copiapó que cargaba con la presión de revertir dos derrotas consecutivas.

El equipo del Maipo comprendió la situación y salió decidido a hacerse con el dominio del partido. Los primeros minutos fueron esperanzadores, jugados en campo rival con interesantes asociaciones por el sector derecho, protagonizadas por Cantillana, Sandoval y Vidangossy. No obstante, los cuatro hombres del fondo del plantel de Atacama no pasaron zozobras e hicieron que el ímpetu potro se diluyera mediante transcurría el tiempo.

El partido se fue jugando al ritmo de una sucesión de imprecisiones individuales, que combinadas con el poco atrevimiento táctico que hacía de telón de fondo, configuraron unos cansinos primeros 45 minutos. Sólo se registró una aproximación al arco, un remate desde 25 metros del siempre técnico Sandoval, neutralizado sin inconvenientes por el portero nortino.

En el inicio de la segunda parte se observó la voluntad por parte del técnico copiapino, Erwin Durán, de poseer más el balón y mantener al plantel potro cerca de su arco. Y así lo estaba logrando, aunque sin demasiada profundad, hasta que el técnico melipillano remueve radicalmente su línea media, reemplazando en el minuto 12 a sus dos volantes creativos -Vidangossy y a un intrascendente Pérez- por Cortés y Araya, éste ubicado como tercer hombre en punta, acompañando abierto a Servín y al sub 20 Pinto.

El cambio trajo aire a Melipilla, que con Araya incomodando al incisivo lateral derecho Lukas Sosa, logró mantener el juego más alejado de su área. Aun así, los ripios se mantuvieron y el encuentro se desarrolló en los términos de la primera mitad. La galería melipillana empezaba a perder la paciencia y los insultos teledirigidos bajaban desde gargantas desgarradas, mientras que los Mediaditos sublimaban la desesperación al ritmo del bombo, dándole aguante a sus jugadores.

Minuto 75′. Araya logra sacar desde el sector izquierdo un centro combeado -a perfil cambiado- que se colaba en el segundo palo, rechazado por una felina estirada del portero Orellana, que no es suficiente porque el balón cae a los pies de Pinto, quién remata y obtiene otro tapadón, pero esta vez dentro del arco. El estadio se levanta confundido, inhala duda, exhala algarabía, gol de Melipilla y el grito desatado se escucha en todo el pueblo. 1-0 y el alivio de ganar sin merecerlo tanto.

Para suerte del local, Copiapó sintió el golpe y mareado sólo esbozó un intento de reacción, que fue aplacado sin inconvenientes por la zaga melipillana. Los cinco minutos de alague otorgados por el juez Omar Oporto no significaron peligro en ninguno de los dos arcos y sólo extendieron la vuelta a los abrazos en el Roberto Bravo Santibáñez. Con tres puntos urgentes, Melipilla se ubica en la décima posición, con 24 puntos; Copiapó se estanca en la novena, con 25; y la parte baja de la tabla queda muy estrecha, con San Marcos como colista absoluto con 19 unidades y ocho equipos separados por 6 puntos.