El gallito que el gobierno de Sebastián Piñera ha empezado contra la migración no se detiene. Este lunes el ejecutivo anunció nuevas medidas: ahora junto a las expulsiones de extranjeros irregulares y con antecedentes penales, planean deportar a los migrantes que estén en cárceles del país para que cumplan las condenas en sus países de origen.

Se trata de casi 1.400 ciudadanos los que hoy se encuentran en esta situación y que pronto podrían estar siendo expulsados.

El subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, confirmó la iniciativa y explicó que esta semana comenzarán a trabajar con Cancillería y el Ministerio de Justicia para proceder con la idea: “La fórmula para poder expulsarlos es mediante convenios internacionales, siempre y cuando la persona condenada lo autorice y su país de origen lo quiera recibir”, indica. “Es un trámite más largo, pero que vamos a empezar a implementar ahora”, dijo.

La semana pasada trascendió que el gobierno ha deportado hasta la fecha más de mil personas que, según Ubilla, todas tienen “antecedentes judiciales en su país de origen o en Chile. Y muchos tienen faltas graves migratorias, pero un factor común es que todos tienen o situaciones pendientes, fueron condenados o recibieron una condena en Chile con una orden de expulsión”.

Sin embargo, las deportaciones fueron duramente criticadas por la oposición y las comunidades de personas migrantes. En las expulsiones de los 51 ciudadanos colombianos, al menos uno de ellos ya había cumplido su condena íntegramente en Colombia, y se lo expulsó igualmente de Chile, pese al arraigo familiar, por lo que quedó sancionado dos veces por una misma conducta.