Fue en 2012, en conversación con Eduardo Fuentes para el programa “Mentiras Verdaderas” (La Red), que el periodista Juan Cristóbal Guarello contó detalles sobre el rol que tuvo su padre, Fernando Guarello, como abogado de derechos humanos.

“A todos quienes eran considerados como peligrosos por la Junta, eran citados al consejo de guerra de la junta y si estas personas no eran defendidas por un abogado, eran defendidas por un militar, lo que significaba la muerte segura”, comenzó su relato.

Su papá en ese entonces tenía 36 años y era abogado especialista de aduanas, y el periodista lo describe como una persona de derecha, que siempre fue “cultivada, comprometida, en el sentido de que estaba involucrada, que votaba, que discutía, pero no tenía ningún cargo político ni ninguna militancia”.

Sin embargo, “considerando lo que él había leído de historia y sabía lo que había sido el golpe de Brasil en 1964, en Bolivia en ’68, en Guatemala en el ’56, sabía lo que venía. Entonces dijo ‘si a esta no la defiende nadie, los van a matar'”.

Fue por esa razón, que luego de que se reabrieron los tribunales tras el Golpe, el abogado puso un letrero en tribunales en el que llamaba a abogados a defender a los acusados por consejos de guerra. “Se presentaron solo dos: (Roberto) Garretón y Andrés Aylwin“, contó.

En el relato el periodista cuenta que el trabajo se realizó de forma anónima, que en total, según sus estimaciones, se defendió a más de 100 personas, y que en muchos casos, además escondieron en embajadas a quienes que no podían aparecer en tribunales.

Entre los casos más emblemáticos que defendió Fernando Guarello se encuentra el de Enrique Ropert, el marido de Miria “Payita” Contreras, la secretaria de Salvador Allende, a quien liberó del Estadio Nacional luego de presentar un certificado médico falso en el que aseguraba que “estaba loco”.

El periodista además relató que, posteriormente, con la creación del Comité Pro Paz de las iglesias cristianas, todos los casos fueron trasladados al organismo.

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