El 10 de agosto, la familia le perdió el rastro a Nibaldo Villegas. Diez días después, durante la mañana del pasado lunes, los policías confirmaron que que era el suyo el torso que apareció flotando el 15 de agosto en el muelle Prat de Valparaíso.

Tras el hallazgo del cuerpo, las dudas crecen. Nadie entiende por qué el docente de 50 años, que ejercía como profesor de computación, fue a parar en la costa de la ciudad puerto, pese a que residía en Peñablanca. Todo lo que saben es que Villegas salió de su casa, en la población Wilson, junto a su hija de 7 años. Ese día pasó a dejar a la niña a la casa de su abuelo y prometió que volvería al día siguiente a buscarla, pero nunca llegó.

Su sobrina, Laura Díaz, ha relatado que el profesor fue en su auto a dejar a la niña donde su padre asegurando que asistiría “a una reunión social en Quilpué”. Sin embargo, nunca llegó a reunirse con sus amigos y el automóvil apareció estacionado en su casa, algo que les pareció extraño, “ya que Nibaldo no bebe alcohol”.

Al llegar a la casa del profesor, su familia se encontró con las puertas cerradas y el auto estacionado con el trabavolante puesto. Al interior de la vivienda encontraron sus llaves guardadas y una bolsa con alimentos que llevaría a la supuesta reunión, que se realizaría un día más tarde, el día sábado. Además, los sorprendió el hallazgo de un vaso roto en el piso que nadie se tomó la molestia de recoger.

Durante la noche de su desaparición, la esposa de Nibaldo Villegas llegó hasta su casa con una mochila, para pasar la noche. Sin embargo, abandonó llorando la vivienda tras la negativa del docente. “Dijo que era su casa y que era su marido. Y yo le dije que no, porque ahora (de repente) era su marido”, relató su familia. El hombre contaba con la tuición por 90 días de su hija y se encontraba en proceso de divorcio.

Además, una vecina del sector aseguró haber escuchado ruidos de golpes muy potentes que despertaron los ladridos de los perros, justo la noche en que Villegas desapareció.

En este escenario apareció el 15 de agosto pasado un torso flotando en el muelle Prat, sin ninguna extremidad. El Servicio Médico Legal confirmó que lo restos pertenecen al docente, mientras el caso parece complicarse cada vez más. “Estamos seguros que hay terceras personas involucradas, él no se iba a ir por sí solo. Él era un hombre muy preocupado, a su hija no la dejaba”, recalcó su sobrina.