Fue diputado electo por la Democracia Cristiana en cinco ocasiones, tres de ellas (1965, 1969, 1973) antes de la dictadura y otras dos (1989 y 1993), después. Pero Andrés Aylwin, quien falleció este lunes tras un deterioro agudo de su salud, no siempre se asintió ante los lineamientos y directrices marcadas por su partido, al que se unió en 1957. De hecho, siempre será recordado por apoyar la emblemática “Declaración de los 13”, en rechazo a la dictadura de Pinochet, lo que le costó un período relegado en Guallitera (Región de Arica).

Después de la dictadura, desde su escaño, dio voz al activismo a favor de los derechos humanos y las libertades, y defendió acérrimamente a las de las víctimas del régimen pinochetista, estudiantes, pobladores, obreros y campesinos. Pero más allá de la cara más conocida que estos últimos días se ha destacado de Andrés Aylwin, El Desconcierto ha recogido cinco facetas del ex diputado que han pasado desapercibidas y que merece la pena recordar.

1. Cercanía con la izquierda y crítico con la Concertación

No hacía ni un año que había terminado la dictadura que Andrés Aylwin fue entrevistado (3 enero de 1991) por el diario español El País, en un texto que lo presentaba como “el paladín de la libertad de los presos políticos chilenos”. En ella, expresó la “indignación” por los 250 presos políticos que dejó la dictadura y argumenta el porqué deben ser puestos en libertad. Pero además, aseguró que si la preocupación por los problemas de los derechos humanos sirviera para clasificar a la gente entre derecha, centro e izquierda, “indudablemente, dentro de la Cámara de Diputados yo sería la extrema izquierda”.

Más tarde, ya en 2014, a propósito de la presentación de una de las ediciones del libro “A quien quiera escuchar” de la fallecida diputada humanista Laura Rodríguez, The Clínic entrevistó brevemente a Aylwin, quien se reconoció en varias ocasiones muy cercano a la parlamentaria. “La quise mucho, hicimos una gran amistad a nuestras muy diferentes edades, porque compartíamos ideales y la forma de ser políticos, muy lejana al acostumbramiento de ciertos políticos a otra forma de vida, el ‘virus de altura’ contra el que ella reclamaba”, expresa en el texto. Luego, la entrevista sigue así:

– ¿Usted también se sintió decepcionado?
– Muy decepcionado. No de todos, por supuesto, pero sí de muchas personas. Y en ese sentido me sentí muy interpretado por lo que decía Laurita, conversamos ese tema muchas veces, pero sobre todo lo vivimos.
¿Ese cambio de actitud debilitó el poder transformador de la Concertación?
– Sí, eso influyó.
– ¿Y lo motiva el cambio de estilo que han querido imponer algunos diputados jóvenes?
– Claro que sí, estoy totalmente de acuerdo con ellos. Y creo que en alguna medida se inspiran un poco en la figura de la Laurita porque además es muy carismática, llama a la imitación (…).

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En 2016, en una entrevista concedida al medio comunal “Plaza de San Bernardo”, contó cómo llegó a ser militante de la DC. “Era un partido de personas muy idealistas y con mucha influencia del Padre Hurtado, muy comprometido con las transformaciones sociales y con los pobres, tuvo mucha influencia en mi generación”. Luego, aseguró que se había planteado ser socialista, pero -finalmente- se decidió por La Falange. “Siempre tuve mucha cercanía con la izquierda porque siempre me sentí militante de las personas que queríamos una transformación social. Tuve muchas amistades de personas del PC, PS…”, dijo en aquella ocasión.

2. Discurso de clase

En mayo de 1979, en un reportaje de la Revista Hoy, aún en plena dictadura, manifestó -nuevamente- su rechazo en contra de la clase política, en general, y de la derecha liberal y la “usurpación” a los más pobres que llevó a cabo con su llegada al poder. Dijo:

” […] No seré yo quien defienda a todos los políticos. Desde luego, no defiendo a aquellos que, antes del 11 de setiembre, los vi trémulos de indignación ante cualquier atentado a la propiedad y que, sin embargo, después guardaron silencio frente a los peores atentados contra la vida y libertad de seres humanos […] A partir del 11 de septiembre, la derecha económica ha conseguido lo que no habría podido obtener ni siquiera en 1938, con el triunfo de Gustavo Ross [ministro Hacienda de Arturo Alessandri, 1932-1937]: se ha usurpado a los más pobres para enriquecer a los más pudientes. Se ha regalado a unos pocos lo capitalizado por Chile durante cien años“.

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En agosto de 2015, durante la inauguración de un jardín infantil para más de 100 niños y niñas, ubicado en Quilicura, que lleva su nombre, el diputado demócrata-cristiano pronunció las siguientes palabras: “Es hermoso que en torno a los derechos humanos se estructure un establecimiento educacional que trabaje con niños pequeños, a esos niños pequeños a los que hay que enseñarles que hay que amar y no odiar, que hay que hacer las cosas con los otros y no contra los otros, que si hay un niño más débil, más postergado, debe ser el hermano preferido, si hay algún niño extranjero debemos hacer de Chile su verdadera patria”.

3. Bacheletista convencido

En la entrevista concedida al medio comunal “Plaza de San Bernardo”, Andrés Aylwin habla abiertamente de su admiración por la ex presidenta Michelle Bachelet. A pesar de que nunca coincidieron sus etapas políticas -Aylwin fue parlamentario hasta 1998- el abogado hablaba así de la ex mandataria: “Soy un bacheletista furioso, vibro con ella, me entusiasma, le tengo un cariño extraordinario, casi tanto como el que le tenía a Bernardo Leighton, que es el político que yo más he admirado”.

Su respeto quedó de manifiesto meses después, en 2016, cuando la entonces presidenta anunció una querella contra la revista “Qué Pasa”, que en uno de sus notas la vinculó con el caso Caval. Junto con Jorge Donoso Pacheco, autor de “Los 13 Del 13. Los Dc Contra El Golpe”, escribió una carta al director de la edición en papel de The Clínic (9 junio). Este es uno de los fragmentos del texto:

“Este es el motivo porque el ejercicio de la libertad de expresión tiene límites, entre otros, los contenidos en la norma citada. Por lo mismo, tiene toda la razón la Presidenta de la República cuando sostiene que: ‘yo quiero insistir aquí que la libertad no puede ser sinónimo de impunidad o irresponsabilidad’, refiriéndose a su querella y a la posibilidad que se dé una explicación y disculpas satisfactorias […] En todo caso, llama la atención que la ciudadanía sabe o intuye que la defensa de la honra es un derecho fundamental […] Todo ello a pesar de la formidable campaña mediática para criticar esta medida y denunciar una supuesta amenaza a la libertad de expresión, lo cual se afirmaba, curiosamente, a pesar del abundante despliegue de opiniones de personas y organismos que criticaban a la Presidenta y a sus asesores”.

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4. Financiamiento partidos

Andrés Aylwin fue junto con el diputado Sergio Elgueta, también DC, el impulsor de una moción que pertendía limitar los gastos electorales de los partidos políticos y promover la transparencia en los comicios. La Cámara de Diputados rechazó la idea de legislar y la aprobación no prosperó al no reunirse el quórum necesario para la época, de 67 parlamentarios, para su aprobación. Hubo 66 votos a favor, 11 en contra, de RN, y siete abstenciones, seis diputados de la UDI y un DC (Tomás Jocelyn-Holt). Pocas semanas antes de la votación, en una columna publicada por el diario La Época (14 diciembre de 1995), Aylwin expresó:

“Frente a una aterradora presencia del poder del dinero en nuestros procesos electorales, negación de cualquier participación real de la ciudadanía y expresión máxima de la corrupción política, urge que nuestra institucionalidad tome todas las medidas posibles para hacer prevalecer en las elecciones la plena vigencia de la voluntad colectiva por sobre los poderes financieros, que no contentos con mandar en el mundo de los negocios, están invadiendo también peligrosamente el mundo de la política. En este último aspecto pensamos que un tipo de organización social en que la economía se encuentre totalmente en manos de poderes financieros privados y en que esos mismos poderes controlen los medios de comunicación y tengan, además, influencia decisiva sobre las orientaciones políticas del país, puede conducir a un tipo de tiranía aún más peligrosa que la tiranía de las armas”.

andres aylwin financiamiento

También en la entrevista para el medio sanbernardino, distrito que él representó en la Cámara, y luego de que estallaran los escándalos Penta y Soquimich, declaró: “Nunca pensé que el poder del dinero, con el tiempo, fuera a llegar también a gente de nuestro propio sector. Cuando vi que Ponce Lerou ha financiado campañas de nuestro propio sector encuentro que no tienen ninguna explicación ni justifiación, y a mí me indigna”.

En un extensa entrevista-perfil publicada por la revista Caras, volvió a poner énfasis en el tema sin reparos ni complejos para criticar a los suyos: “Algunos de nuestros dirigentes tuvieron poca conciencia del imperativo moral que pesaba sobre nosotros después de 17 años de dictadura […] Nunca habría aceptado que Ponce Lerou me hubiese pasado uno, cinco, diez millones. En ese caso, sinceramente, hubiese preferido perder la elección”.

5. A favor de la eutanasia

Decía que tenía una sensibilidad especial para sentirla y la había vencido varias veces en su vida. Sin embargo desde 2012, Andrés Aylwin enfrentaba un estado de salud más delicado y evitaba salir durante los meses de invierno. En la revista Caras, se detalla su relación con la muerte. Cuando sufrió una de las crisis broncopulmonares de 2012, uno de los médicos le preguntó si quería que lo conectaran a un respirador. “Por ningún motivo”, respondió él. Su respuesta tenía el peso del recuerdo de su padre, Miguel Aylwin, a quien le escuchó pronunciar en sus últimos días de agonía: “¿Cuántas veces les he pedido que me dejen morir tranquilo?”.

En la entrevista, el reconocido diputado planteó abiertamente: “Algún día tendrá que plantearse en Chile el debate que se ha dado en países de Europa sobre la prolongación artificial de la vida y la posibilidad de practicar la eutanasia y que uno diga: ‘Yo llego hasta aquí'”.

Bonus track: Su último discurso en el Congreso

El 14 enero de 2015, Andrés Aylwin regresó al Congreso  para recibir un homenaje de todas las bancadas parlamentarias por su destacada trayetoria en la defensa derechos humanos. Después de una hora y media de sesión y de emotivos discursos de todas las fuerzas del hemiciclo, el homenajeado pronunció su último discurso:

“Si bien el compromiso con la causa de los derechos humanos la tuve desde muy niño, se me planteó formalmente siendo yo miembro de esta Cámara. Con el golpe de Estado, se cierra el Congreso, pierdo mi fuero y mi remuneración, pero yo me formulé una pregunta ética y fundamental para mí: la circunstancia de que se cerrara el congreso, ¿me libraba a mí de la responsabilidad moral que yo tenía con una comunidad que me había hecho diputado en tres oportunidades? ¿Podía decir: ‘ya no soy diputado, ya no tengo más que hacer? Me pareció que tenía una responsabiliad con la gente tan generosa que me llevó tres veces a esta Cámara. Al formularme la pregunta, me respondí claramente que no me eximía de mi responsabiliad de seguir visitando a la gente, sabiendo lo que pasaba y ayudando a las personas que pudieron sufrir […]”.