El 27 de marzo de 2017, Ximena Cortés Rojas (32) fue encontrada agonizante en el baño de su casa, en la base aérea de Cerro Moreno de Antofagasta. Tenía diversas heridas de alta gravedad que terminaron provocándole la muerte cinco días después. Su esposo, James Díaz (42), un uniformado de la FACH, declaró a las autoridades que la mujer se suicidó, pero la familia de Ximena nunca creyó en esa versión.

A un año y medio del caso, la madre de la joven está convencida de que su hija no se mató y que se está encubriendo un femicidio. “Desde el primer minuto los doctores nos dijeron esto no se lo hizo ella y quedamos en estado de shock, pero con el afán de quedarnos con los niños, sacarlo del lado de esta persona, solo nos dedicamos a preocuparnos de mi hija”, recuerda Ruth Rojas.

Pese a que los peritos establecieron en primera instancia que la muerte de Cortés se debía a un suicidio, su madre asegura que hay diversos antecedentes que dan cuenta de la intervención de terceros en las lesiones de Ximena. Entre ellos, episodios de violencia que habrían sido relatados a la asistente social de la FACH, pero de los cuales misteriosamente no existe registro.

“Ella en dos ocasiones se lo mencionó a la asistente social de la Fuerza Aérea, pero extrañamente esos registros desaparecieron. En esa conversación ella le pidió que le de otra oportunidad a su esposo, que lo iban a mandar al psicólogo, pero aunque pedimos estos registros no están y ella nos niega todo. También nos dicen que justo en el sector donde ocurrió esto no hay cámaras. No están colaborando“, acusa Rojas.

También hay versiones contradictorias sobre momentos de alto interés para la indagación, como el trayecto que realizó un testigo en auto con Ximena Cortés gravemente herida. Tras encontrarla, su esposo se habría devuelto a su casa para cambiarse ropa y fue otra persona quien trasladó a la mujer.

“Él declaró un horario y luego lo cambia y nunca PDI lo ha confrontado. A él le preguntan por qué se cambió la ropa y dice que porque era su ropa de trabajo. Entonces el fiscal le dijo por qué le importó su ropa de trabajo si sabe que su esposa está muriendo. Le preguntaron si tenía una sola tenida y dijo que sí, que aún la tenía y la lavó, a pesar de que tenían 3 vestuarios disponibles”, recordó Ruth, quien piensa que el uniformado se deshizo de su ropa.

Díaz sigue trabajando en la Fuerza Aérea Chilena. Tras la muerte de su esposa, vive en un departamento de soltero también facilitado por la institución. Sin embargo, perdió la tuición de sus dos hijos, que fue entregada a sus abuelos luego de que los psicólogos resolvieran que los niños no podían regresar con su padre “porque es un agresor”, según puntualiza su ex suegra.

Las dudas sobre el supuesto suicidio de Ximena

La convicción sobre la verdadera causa de muerte de Ximena los llevó a tramitar inmediatamente la denuncia con el Sernameg, mientras la joven agonizaba en la clínica. Desde entonces ha transcurrido un año y medio: la causa fue reabierta por la Fiscalía, pero la investigación no ha arrojado grandes avances. De hecho, en abril se realizó la reconstitución de escena y solo hace unas semanas, la familia pudo conocer el informe al respecto. Nuevamente quedaron decepcionados.

Ruth y su esposo estuvieron presentes en el lugar y creen que las conclusiones de dicho procedimiento son demasiado acotadas: “En el informe no se contemplan los testigos más importantes, hacen algo bien generalizado”, acota Rojas, quien siente que los responsables del caso siguen tratando de tapar lo que verdaderamente ocurrió. “Creemos que él debió ser llamado nuevamente a declarar porque miente”, agrega.

En la investigación, existen declaraciones de testigos que hablan acerca del consumo de drogas y alcohol de parte de Díaz, además de un cultivo de marihuana en la casa al interior de base aérea. Incluso existen declaraciones donde sus hijos aseguran haberlo acompañado a comprar cannabis o crippy. Pese a que los hechos fueron notificados por los propios padres de Ximena a las autoridades de la Fuerza Aérea, no lo dieron de baja ni tomaron medidas al respecto.

“Él dijo que esa era una casa como en cualquier lugar y que ellos tienen derecho a hacer lo que quieran. Nos parece que acá hay gato encerrado”, acotó Ruth.

La madre de Cortés asegura que durante la indagación han tenido que estar pendientes de todo, ya que a juicio de la familia nada cuadra y peor aún: nadie les explica qué fue realmente lo que pasó con Ximena. A la vez, los testigos que han sido llamados a declarar -en su mayoría, uniformados- han realizado declaraciones muy similares, en donde básicamente afirman que nunca vieron peleas o conflictos previos en la pareja. Otros han cambiado su versión durante el proceso.

El médico encargado del análisis forense no analizó las manos de la mujer, donde se podían encontrar huellas que revelaran la intervención de terceros: “Mi hija tenía dañado el estómago, entonces cómo ella se lo iba a causar, era una hemorragia interna. También tenía dos cortes en manos y dos cortes en cuello, que alguien me explique qué se cortó primero. Es decir, ella se fracturó y se hizo todos los cortes“, resume la madre, quien está convencida de que el esposo de Ximena llegó y la golpeó.

“En el tiempo en que ella estuvo en el hospital -cinco días-, se ausentó siempre. Estaba haciendo un trámite de seguro que le pagaron por lo que le ocurrió a mi hija”, añadió.

Las numerosas dudas y desconfianzas de la familia en las autoridades policiales de Antofagasta los ha llevado a pedir un traslado de la investigación a Santiago. Sin embargo, desde el Ministerio Público les respondieron que eso era imposible y que podían evaluar la participación del Servicio Médico Legal de Santiago sobre una eventual exhumación. La respuesta definitiva sobre si se realizará el procedimiento sigue en espera.

Mientras la causa avanza lentamente, Ruth asegura que efectivos de la Policía de Investigaciones han intentado convencerlas de la hipótesis del suicidio. “A mi hermana han intentado inducirle declaraciones, con preguntas tipo: ‘¿Pero ella tenía depresión, cierto”, añade.

“Ella era una pollita, trataba de hablar y él la hacía callar. Hay un episodio donde él llega ebrio a la casa y quiebra un ventanal, pero ningún vecino quiere hablar al respecto”, añadió. A juicio de la madre, la Fuerza Aérea de Chile es quien está detrás del ocultamiento de las verdaderas responsabilidades: “No es de parte de él, porque él no es importante. Acá hay dos niños que fueron vulnerados, no se hizo nada, entonces nos hemos dado cuenta que lo que están cuidado acá es la institución, que no se vea manchada. A nosotros nos calza por la forma en que se ha dado todo”, cierra Rojas.

Diputada Hernando: “Es necesario un nuevo peritaje o autopsia”

En medio de la incertidumbre, Ruth Rojas y su familia están decididas a no dejar que la muerte de Ximena Cortés quede en la impunidad. Por ello llegaron hasta el Congreso Nacional en Valparaíso, donde se reunieron con las diputadas Andrea Parra, Maite Orsini, Camila Rojas, Marcela Hernando y con un representante del diputado Jorge Brito. En la cita las acompañó Carolina Ibacache, de la Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres, quienes están siguiendo el caso desde el principio.

En la cita, las parlamentarias se comprometieron a obtener más información del caso a través de un nexo en la PDI, a conseguir un abogado que asesore a la familia en este proceso y a solicitar una audiencia con el fiscal nacional Jorge Abbott. Al respecto, Mariola Carbullanca, tía de la víctima, aseguró que “hay mucha disposición, todos se mostraron muy interesados en el caso”.

Por su parte, la diputada Marcela Hernando, quien es médica de profesión y ha seguido de cerca el caso debido a su trabajo territorial en Antofagasta, señaló que “sin ser juez, ni abogado, ni estar metida en la Fiscalía, tampoco creo que esto haya sido un suicidio. De hecho, cuando ocurrió, como al mes y tanto después, yo estuve en contacto con la gente que la recibió en el Hospital. Las lesiones que ella presentaba al ingreso no tenían ninguna característica de haber sido autoinferidas”.

A la vez, Hernando señaló que “la autopsia es contradictoria con los exámenes médicos mientras estuvo viva. En esa contradicción, al parecer, en una primera etapa la Fiscalía se había dado por satisfecha solo con la autopsia”. Sin embargo, la legisladora aseguró que estuvo en contacto con el fiscal regional y les sugirió que pidieran dicha información al Hospital, que respondió entregando la ficha clínica.

“Lo que la ciudadanía no entiende, ni yo tampoco, es por qué ha demorado tanto esto. Porque lo lógico sería que ante una discrepancia de diagnóstico médico se haga una segunda autopsia. O se pida un peritaje”, acusó la legisladora del Partido Radical, quien no cree que exista una confabulación para tapar una eventual responsabilidad de James Díaz.

Hernando aseguró que es posible que el servicio de urgencia que existe en la base Cerro Moreno haya establecido cosas que no son tan claras. Y recuerda el mismo antecedente que Ruth Rojas: “El marido no la acompañó a pesar de ser el que supuestamente descubrió el suicidio. Todo aquello queda en una nebulosa”.

A juicio de la parlamentaria, para aclarar esta investigación es necesario un nuevo peritaje o una nueva autopsia al cuerpo, que los obligará a exhumar. Todo, con el objetivo de encontrar la verdad “en este y todos los casos. Porque uno siente, como mujer, que las instituciones son bastante poco acuciosas, por decirlo de alguna manera. Y como es más fácil y cómodo decir que fue un suicidio, entonces no se complican”, cerró.