En el marco de las discusiones de los proyectos de ley de adopción e identidad de género, la adopción por parte de parejas homosexuales y el cambio de sexo registral en menores de edad trans, son algunas de las demandas que han suscitado un gran debate político. Los argumentos esgrimidos tanto a favor como en contra por parte de los legisladores, en ocasiones se han sustentado en resultados científicos que aparentan ser discordantes, pero ¿es posible que exista evidencia tan contradictoria? ¿de qué evidencia se trataría?

Efectivamente se pueden encontrar estudios que respaldan posturas opuestas, aunque lo más probable, es que varios de ellos serán de dudosa calidad. El problema surge cuando las personas fallan en evaluar de manera crítica esta información, debido a una falencia cognitiva llamada sesgo de confirmación. Esta falencia se expresa con fuerza cuando se trata de temas que apelan a ideas fuertemente enraizadas y con una elevada carga emocional y valórica, como lo son la adopción homoparental y la identidad de género.  Debido a ella, las personas tienden a escoger como legítima aquella información que respalda sus creencias y desechan aquella que está en contra, sin importar la calidad de los estudios que están utilizando. Gracias a ella, es posible que dos personas con visiones contrarias sientan validadas sus posturas observando exactamente el mismo estudio.

Una manera de morigerar los efectos de este sesgo a la hora de tomar decisiones basadas en evidencia, es aplicar filtros de calidad a la información científica. Primero, una investigación será representativa a nivel poblacional si cuenta con una muestra de entre cien a mil personas. Segundo, la elección de esa muestra debe ser tanto azarosa como apropiada para la obtención de resultados. Por último, el grupo control debe diferenciarse en solo una característica del grupo de estudio. Con estos antecedentes, se examinarán a continuación los trabajos científicos utilizados en las discusiones legislativas mencionadas, tanto en Chile como en el extranjero.

Adopción homoparental

Se ha manifestado consenso desde la comunidad científica que el bienestar psicológico, conductas sociales y desarrollo cognitivo son similares entre niños criados por parejas homo y heterosexuales, pero hay grupos que dudan de estos resultados.

Durante la discusión de la ley de adopción en España, la organización HazteOir, contraria a la adopción homoparental, entregó en 2005 un informe bibliográfico de cerca de 200 artículos científicos en el cual denunciaron la presencia de graves falencias metodológicas. Nombraron entre ellas el uso de tamaños muestrales pequeños, selección sesgada de parejas homosexuales -como por ejemplo reclutamiento a través de asociaciones homosexuales- y grupos controles inadecuados, entre los cuales mencionan la compararon de madres homosexuales solas con madres heterosexuales separas. Efectivamente, sus críticas son apropiadas, pero cuando presentaron evidencia en contra de la adopción homoparental, se basaron en cuatro investigaciones que presentan falencias similares.

Otra de las críticas recurrentes, es que los estudios realizados no llevan a cabo seguimientos de largo plazo a los niños y que la información sobre ellos se obtiene de los padres adoptivos. Respondiendo a estas críticas, Paul Sullins (2016) analizó los datos obtenidos en una encuesta nacional realizada en Estados Unidos sobre salud mental en adolescentes. El autor trabajó con una muestra aleatoria de niños, entrevistándolos directamente y realizando seguimiento de su salud psicológica hasta los 28 años. Concluyó que los adultos criados por homosexuales presentan el doble de riesgo de desarrollar depresión en la etapa adulta. Lo cuestionable de este estudio es que compara 20 niños de parejas homoparentales contra 12.260 de parejas heteroparentales. Con una muestra tan pequeña es fundamental saber qué porcentaje de esos niños fueron criados por parejas estables, dato que no es incluido en el estudio de Sullins.

Afortunadamente, Michael Ronsenfield (2010) aporta un estudio que parece ser más apropiado. Utilizó los datos obtenidos de un censo realizado en Italia sobre el progreso de los niños en las escuelas. En él, analizó 2030 niños de parejas homosexuales versus 700.000 de parejas heterosexuales, concluyendo que ambos grupos presentaron progresos escolares similares.

Identidad de género

Con el proyecto de ley que se está tramitando en Chile, las personas trans buscan acceder al cambio de sexo registral desde la infancia sin tener que adjuntar a la solicitud un informe de salud mental. Sin embargo, un grupo de parlamentarios se opone tenazmente a la inclusión de menores, arguyendo que entre un 50% a 90% de estos niños desiste de su deseo de transitar de género llegados a la adultez, por lo que esta decisión debería tomarse una vez cumplida la mayoría de edad. Estas opiniones se basan en los trabajos publicados por Thomas Steensma (2011) y Kelley Drummond (2008).

Los promotores de incluir a menores señalan que estas investigaciones presentan falencias metodológicas. La muestra de ambos estudios fue de entre 15 a 30 individuos, número que efectivamente es insuficiente. Adicionalmente, los sujetos seleccionados no serían apropiados, dado que estuvieron en “terapia” en algún momento de su vida, la cual no es descrita por los autores y que podría haber traumatizado a los niños reprimiendo su identidad trans. Por último, si lo dicho en estos estudios fuese real y teniendo la certeza que la población trans en Chile es mayor que 30 personas, se preguntan cómo es posible que no exista ningún caso de desistimiento en Chile.

La solicitud de un informe de salud mental se asocia con reportes que indican una mayor prevalencia de psicopatologías en esta población. Con respecto a esto, llama la atención que solo recientemente se considere que este tipo de problemas psicológicos sean consecuencia y no causa de sentirse trans. Lily Durwood (2017) publicó un estudio que cumple con todos los filtros de calidad mencionados anteriormente en donde concluye que, los niños y adolescentes a los cuales se les permitió transitar de género desde su infancia gozan de índices de depresión, ansiedad y autoestima similares al resto de la población.

Probablemente, tanto los que respaldan como los que rechazan estas aspiraciones tomarán de este texto solo aquella evidencia que apoye sus ideas, mientras que desecharán la que está en contra. El sesgo de confirmación es una falencia cognitiva difícil de superar, incluso cuando se está en conocimiento de ella. Para aquellas personas que estén dispuestas a superarla, aplicar estos filtros de calidad es un buen inicio. En el caso de la discusión parlamentaria, el aumento de la participación de científicos en las asesorías a políticos y comisiones es de vital importancia, puesto que podrían contribuir con lo que mejor saben hacer: cambiar o reforzar creencias en base a sólida evidencia.


Doctora en Neurociencias, vicepresidenta Fundación Chile hace ciencia