Recientemente fue publicado un sondeo del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) y la Dirección de Estudios Sociales de la Universidad Católica (DESUC) que nos pone en alerta sobre la realidad que viven muchos jóvenes en sus relaciones de pareja.

De acuerdo con el estudio, el 11% de las personas encuestadas ha sido presionada para tener relaciones sexuales “aunque no lo desee”, un 34,2% señaló que su pareja lo ha golpeado, insultado o gritado durante su relación y el 9,1% reconoció haber sido golpeado. Adicionalmente, 17,1% de los jóvenes consultados dijo que revisar el teléfono y las redes sociales es “aceptable” y que el 39,4%  afirmó haber revisado el celular de su pareja sin su consentimiento.

El sondeo de INJUV en esta materia no es nuevo, en 2016 publicó otra encuesta. Lo que tampoco es nuevo es que con tantos antecedentes sobre la violencia en el pololeo a la vista, aún el tema no se convierta en política pública.

Por ello, La violencia en el pololeo es una problemática invisible, porque no sólo basta con informar a la población de este sondeo, sino que se debe traducir en políticas públicas integrales en materia de juventud que incorporen la prevención en los distintos espacios donde jóvenes, niñas y niños de relacionan, como los jardines infantiles, los clubes deportivos, las escuelas, las universidades o las organizaciones comunitarias, es decir, en toda la comunidad.

Sólo así todas y todos nos podremos comprometer e involucrar en la prevención y la desnaturalización de la violencia en las primeras relaciones de pareja. Para ello necesitamos políticas públicas tratadas de manera transversal y con enfoque de género, apuntando a cambiar la cultura machista.

Se necesita un compromiso político desde el Gobierno, y principalmente desde el Poder Ejecutivo porque éste debe considerar un presupuesto adecuado para que todas las instituciones relacionadas puedan desarrollar políticas con el convencimiento de efectuar un cambio real, uno que no sólo considere la sanción a estas conductas sino con propuestas innovadoras que tengan impacto en la sociedad.


Directora Instituto de la Mujer