La comentada iniciativa de Carabineros de firmar un convenio con Starbucks para instalar oficiales a sostener un encuentro ciudadano en sus locales no partió en Chile y obedece una idea extranjera. Tal como se explicó superficialmente, la propuesta nació en Estados Unidos en 2011, cuando la policía de Hawthorne decidió reestructurar su departamento y volverse más orientado a la comunidad.

En medio de las entrevistas para contratar al nuevo personal, uno de los candidatos sugirió que los policías se sentaran a tomar un café con los vecinos y vecinas del sector, con el objetivo de conocerlos mejor. “Vayamos a donde están las personas, en lugar de que la gente venga a nosotros”, pensaron, acogiendo la iniciativa.

Ese mismo año, el Departamento de Policía de Hawthorne organizó su primer evento, llamado “Coffe with a Cop”. La cita se llevó a cabo en un local de McDonald’s. Desde entonces, más de mil departamentos de uniformados en todo el mundo celebran este tipo de eventos cada seis semanas. Pese a que los eventos son compartidos en redes sociales, la estrategia real apunta a conocer personas que no necesariamente tienen la idea de tomar un café con un policía ese día.

De este modo, si una persona se encuentra tomando un café en su localidad mientras ocurre un evento, un oficial se le puede acercar para tomar una taza de cortesía y abrir una conversación. Sin embargo, los creadores del programa original aseguran que ninguna pregunta que se realice en este contexto estará fuera de los límites.

“Ha trascendido fronteras étnicas, y funciona en general porque es simple”, argumentan sus creadores. Los eventos ya se replican en 50 estados del país y es considerado uno de los programas policiales orientados a la comunidad actuales de mayor éxito. También se expandió fuera de Estados Unidos a Canadá, Europa, Australia y África. Según Carabineros, pronto será el turno de Chile.

Según los oficiales de policía, la instancia le ha brindado a la gente la oportunidad de ver los funcionarios como algo más que un oficial que responde a las emergencias. La propuesta destaca que las personas aprendan a apreciar el “valor humano” detrás de la insignia policial.

A diferencia de lo que ocurre en Chile, la policía no ha firmado convenios con grandes empresas del rubro de la cafetería, como Starbucks -aunque también han desarrollado juntas en algunas de sus sedes-, sino que han elegido principalmente los locales más populares de sus respectivas zonas para los encuentros. En Decatur, por ejemplo, locales han ofrecido sus restaurantes y pequeñas cafeterías para los encuentros, lo que les permite a los uniformados reunirse con diversos segmentos de la población.

A varios años de su implementación, los creadores del programa en Hawthorne -quienes fundaron una corporación sin fines de lucro en California- están tan felices con los resultados que creen que no podrían detener las reuniones aunque quisieran y aseguran que son las propias comunidades las que piden que se realicen más eventos. En Chile, el éxito de la iniciativa es incierto, luego de que la propuesta fuera recibida con burlas y memes en medio de uno los momentos más críticos de Carabineros de Chile en su historia.