Señora Directora

Le escribo en relación a la campaña de comunicación social en VIH-Sida lanzada por el Ministerio de Salud, en el cual como siempre equivoca el foco de atención y genera más dudas que certezas, en una problemática de salud tan compleja como el VIH, se esperaría un abordaje en el cual prime la eliminación de las barreras de acceso a los servicios de salud y una educación de la sexualidad en orden a minimizar el impacto de las conductas de riesgo, que acentúan la vulnerabilidad de la población.

En este contexto, la evidencia internacional es clara, las conductas sexuales cada día de mayor riesgo, nos sitúan con los más altos índices de nuevas notificaciones de VIH-Sida, no solo en América  Latina sino también en los países miembros de la OCDE del cual Chile es parte,  ello sin sopesar el impacto de los alarmantes rebrotes de enfermedades de transmisión sexual, hasta hace una década desaparecidas de nuestros indicadores sanitarios, lo que  evidencia una escasa visión política y técnica de los equipos ministeriales  abocados al desarrollo e implementación de estas políticas públicas.

Como organización especializada en temáticas como la prevención del VIH-Sida o el diseño de políticas públicas, no podemos validar este tipo de campañas, que desinforma a la población al generar una percepción  errada respecto a la disponibilidad de métodos para diagnosticar el VIH en los CESFAM, dispositivo que no está disponible,  lo cual es una grave irresponsabilidad. Por otra parte el Ministerio de Salud no ha actualizado la normativa que permita un ofrecimiento amplio de Test rápido a la comunidad, y resulta cuestionable lanzar una campaña cuando no se tiene la capacidad institucional para dar una respuesta a la ciudadanía.

La actual campaña parece más un espectáculo, tipo reality show, que una estrategia de prevención y sensibilización, la información que muestra es ambigua con datos erróneos, sin una validación científica contrarrestada por estudios oficiales de prevalencia o comportamientos sexuales ,me parece profundamente imprudente, muy fácil de manipular y de mal entender, ya que genera confusión en vez de aclarar las legítimas dudas en los jóvenes y adolescentes, que se esperaría de una campaña gubernamental para prevenir el VIH.

Me impresiona que el Ministerio de Salud no saque lecciones  de sus propios errores e imponga una visión que no solo ha demostrado ser ineficaz, sino que ha propiciado un incremento cada vez más sostenido en el número de personas infectadas con VIH. Nos inquieta que estas acciones sean diseñadas a espaldas de las organizaciones y las comunidades afectadas por el VIH. Lo que demuestra la escasa comprensión de la autoridad por un tema tan complejo para la salud pública, que pareciera ser abordado desde la lógica del cumplimiento de una obligación normativa y no como una preocupación real por la salud de la población.

Es posible que la campaña pase sin pena y gloria, lo cual  es una tragedia ya que se desperdicia una valiosa oportunidad para que el tema sea analizado y conversado en familia, en la comunidades educativas y entre las organizaciones vivas de la comunidad, como un asunto de interés público, cuyo fin último es el cambio de las conductas de riesgo y la consecuente adopción de estilos de vida más responsables, sin duda una estrategia muy mal diseñada y peor aún muy mal implementada.