Hace meses que están solos en una piscina, abandonados en el acuario de la ciudad Choshi, en la prefectura de Chiba, Japón, que fue clausurado en febrero, pero en el que aun viven más de 40 animales que se encuentran aislados en el lugar.

Son 46 pingüinos que están cubiertos de polvo y rodeados de escombros en el Parque Marino Inubosaki, mientras que la delfín de nombre Honey está en una piscina de escaso tamaño, según han indicado organizaciones animalistas a medios internacionales.

“El acuario cerró repentinamente a finales de enero”, explica Sachiko Azuma, representante de la ONG Peace, quien detalla que “no esperaba que los animales fueran abandonados”.

Ya en febrero la gente pudo ver que todavía había animales en el acuario, “así que empecé a investigar y descubrí que las negociaciones para trasladarlos no habían progresado”.

Desde el acuario japonés explicaron que debieron cerrar sus puertas debido a la caída de visitantes que ha experimentado en los últimos años, pero le verdadero problema es qué sucederá con el destino del animales que aun se encuentran ahí.

Según funcionarios de salud han confirmado que algunos empleados del acuario por iniciativa propia han continuado alimentando a los animales regularmente, pero las reservas de pescado se están acabando.

Pero como sus condiciones son insuficiente para que mantengan mínimo estándar de vida, por lo que organizaciones piden el traslado inmediato de la delfín hembra y los pingüinos a otras instalaciones para que puedan ser cuidados.