Hoy 5 de septiembre se cumple el segundo plazo legal otorgado por el Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca), para que la mega transnacional salmonera noruega Marine Harvest recuperara el 10 % de sus 900.000 salmones escapados desde el centro de cultivo de Punta Redonda, Isla Guar, comuna de Calbuco, región de Los Lagos.

Marine Harvest confirmó hace tres semanas que sólo había podido recuperar el 5,7% de los salmones Atlánticos fugados desde el centro de Punta Redonda, dejando en evidencia la inefectividad del plan de contingencia del centro de cultivo, ya que los 800.000 salmones restantes se encuentran generando un triple efecto combinado sobre los ecosistemas y la biodiversidad acuática regional: depredación, transmisión de enfermedades, y competencia con las especies nativas por espacio y fuentes de alimentación.

Violando una ley débil amparado en la permisividad estatal

La Ley de Pesca y Acuicultura (LGPA) contempla en su artículo 87 diversas medidas para evitar el escape de estos peces carnívoros exóticos. En el artículo 118 de la norma se indica que “se presumirá que existe daño ambiental de conformidad con la Ley Nº 19.300 si el titular del centro no recaptura como mínimo el 10% de los ejemplares en un plazo de 30 días contados desde el evento, prorrogables por una vez en los mismos términos”.

En su artículo 136, la LGPA sanciona con multas que van desde las 50 a 3 mil UTM, y la posibilidad de perder la  concesión salmonera. De considerarse que hubo dolo, se aplicaría presidio menor en su grado mínimo.

La recuperación del 10 % de los peces escapados es tan sólo una cifra testimonial, no proporcional a la gravedad de éstos desastres sanitarios-ambientales. Esto demuestra que las regulaciones de acuicultura están hechas a la medida de los intereses corporativos, y que para el Estado chileno no son prioritarios los graves daños acumulativos que provienen de la expansión territorial salmonera .

Principales impactos sanitarios y ambientales de los escapes masivos de salmones

Esta situación evidencia cómo la ley protege a las empresas salmoneras, porque en la región de Los Lagos serán miles las personas que pueden ser afectadas en su salud y  fuentes de trabajo.

Entre las principales especies que pueden ser afectadas se encuentran el endémico puye (Galaxia maculatus) y los ejemplares juveniles de merluza, sardina y/o pejerreyes, todos de gran importancia para la cadena trófica, la alimentación local, y la economía de las comunidades costeras, pueblos originarios y pescadores artesanales.

Para la población regional existe el riesgo de afectación de la salud a través del consumo de salmones con alto contenido de antibióticos, y el peligro de diseminar genes de resistencia y bacterias resistentes, por la existencia de un alto nivel de uso de antibacterianos. En cambio, Marine Harvest sólo tendrá una multa que no superará los 143 millones de pesos, mientras sus directivos jamás pisarán la cárcel. El único costo real será cobre su imagen corporativa, ya que cuenta con seguros comprometidos contra los escapes masivos de peces.

Es evidente que Marine Harvest viene aplicando en Chile una política de “dobles estándares”, ya que su irresponsable y manipulador comportamiento sanitario y ambiental no serían permitidos en Noruega o en los Estados Unidos.

La Republiketa salmonera de Chile

El Estado chileno ha sido reactivo frente a este nuevo escape, dejado la iniciativa en manos de Marine Harvest, teniendo en cuenta que la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) de la concesión de Punta Redonda, no contempla medidas de reparación, compensación y/o mitigación de los diversos impactos que deriven de la fuga de salmones Atlántico.

Para Marine Harvest éstas situaciones no son una excepción, ya que en su memoria anual mundial, reconoce que tuvieron 15 incidentes de escapes el 2017 con 23.223 peces fugados, duplicando los escapes del 2016, con 12.790 salmones fugados.

El 2016, el centro de cultivo de Punta Redonda fue sancionado por el Sernapesca por no cumplir con el Reglamento Ambiental para la Acuicultura (RAMA).

Marine Harvest incentiva violar ley de pesca y acuicultura en Chile

Cuando Marine Harvest llama públicamente a los dirigentes para que los pescadores artesanales salgan a recapturar los 900.000 salmones escapados, proponiéndole un pago de $ 7 mil pesos por cada pez recuperado, lo que hace es incentivar que cometan una infracción a la ley de pesca.

Los ciudadanos y consumidores no entienden la evidente contradicción existente, al ofrecer la empresa transnacional públicamente dinero para recapturar salmones escapados -lo que debería estar en su plan de contingencia-, mientras el Sernapesca infracciona a los pescadores artesanales por realizar dicha actividad ilegal.

Un mensaje desde USA

La impunidad con que se ha desenvuelto el escape masivo de peces en Chile, contrasta con lo sucedido en los Estados Unidos. Frente al escape de 300.000 ejemplares de salmón del Atlántico desde un centro de cultivo de la transnacional canadiense Cooke Aquaculture, en el área de Puget Sound, el Congreso de Washington decidió en marzo de 2018 prohibir progresivamente las operaciones de los centros de cultivo industrial de salmón en aguas estatales para su total eliminación el 2025, al considerar “insoportable” sus impactos ambientales y sanitarios sobre las poblaciones de salmones silvestres.

La decisión del Congreso de Washington constituye una poderosa señal internacional, de incalculables implicancias políticas y comerciales para el Estado chileno y la sub-estándar industria salmonera exportadora del sur del país.

También es un motivador precedente que fortalecerá las exigencias del movimiento de ciudadanos (as) y comunidades costeras que lucha contra la expansión de ésta industria exportadora que espera producir en aguas chilenas 1,2 millones de tons anuales para el 2030.

Ecocéanos interpela al Estado chileno

El Centro Ecoceanos y las organizaciones ciudadanas, movimientos sociales y comunidades costeras y de pueblos originarios exigen:

  1. a) Caducar la concesión del centro de cultivo de Punta Redonda de Marine Harvest por reiteradas violaciones a las regulaciones de acuícultura y grave daño ambiental y a la salud pública.b) Establecer un Plan de monitoreo y fiscalización del área de escape y de los ríos y estuarios adyacentes, de al menos tres años.c) Crear una pesquería artesanal de salmón escapado, categorizando a estos peces como una plaga invasora que pone en riesgo a los ecosistemas acuáticos.

    d) Prohibir el empleo profiláctico de antibióticos en salmones sanos por parte de la industria salmonera, por constituir una práctica aberrante y de alto riesgo sanitario.

    e) Implementar un programa de vigilancia epidemiológica de la resistencia bacteriana en las regiones productoras de salmónidos de cultivo.

    f) Cumplir los compromisos del Estado chileno con la campaña internacional “Una Salud” de la Organización Mundial de la Salud para el control del empleo abusivo de los antimicrobianos y la resistencia bacteriana.

    g) Decretar una moratoria indefinida a la expansión de la industria salmonera en Chile.

    La campaña ciudadana #SalmónQuímicoChileno ¡Fuera de nuestro menú y de nuestro mar! realiza un llamado a los ciudadanos y ciudadanas de Chile y el mundo a privilegiar el consumo de pescado de origen artesanal, capturado de manera selectiva y sustentable, por sobre el salmón proveniente de crianza industrial, y a los chefs, restaurantes y sushi-bar a excluirlo de sus menús.


Médico Veterinario. Director Ejecutivo Centro Ecocéanos