Durante el pasado sábado, justo antes del inicio del partido amistoso entre las selecciones femeninas de Puerto Rico y Argentina, el equipo albiceleste envió el balón hacia una de las líneas laterales para dar espacio a la protesta de sus compañeras, en un gesto que descolocó a los presentes.

Segundos después, las jugadoras puertorriqueñas formaron una línea y llevaron sus manos a los oídos por varios segundos, en señal de que desean ser escuchadas por las autoridades del fútbol de la isla: “FPF, queremos acción y continuidad”, rezaba un afiche que sostuvieron durante el partido, que terminó con un empate 1. Durante el jueves, cuando se celebró el primer encuentro ante el conjunto argentino, las boricuas iniciaron su protesta.

El reclamo del equipo enmudeció al Estadio Centroamericano y dejó en claro que se trata de una lucha conjunta, que cuenta con la complicidad de las jugadoras argentinas que también pelean por la misma causa en su país. Las imágenes rápidamente se difundieron por redes sociales y el presidente de la Federación Puertorriqueña del Fútbol (FPF), Eric Labrador, se dio por aludido, anunciando que realizaron reuniones con las futbolistas para escuchar sus demandas.

“La Federación Puertorriqueña de Fútbol está al tanto de los reclamos que nuestras jugadoras han estado llevando a cabo. Antes de que realizaran sus protestas pacíficas, nos hemos reunido de manera formal, e informal, y entablado múltiples llamadas telefónicas y correos electrónicos con nuestras atletas. Todos los resultados de estas gestiones serán divulgados públicamente en los próximos días“, señaló Labrador, a través de un comunicado que publicó en Twitter.

Labrador aseguró que la federación continuará luchando de la mano de las jugadoras “en contra de un sistema que, históricamente, ha promovido la inequidad de género. Estamos con ellas, no sólo con palabras, sino con acciones concretas en favor del desarrollo de nuestro Programa de Selecciones Nacionales femenino”.

En una entrevista realizada en junio, la jugadora Nicole Rodríguez aseguró que “he sido parte de la selección desde hace 10 años. Estos problemas han existido desde que tengo 15 años. Hemos llegado más lejos que ninguna otra selección, masculina o femenina. Hemos hecho cosas que el país y ellos nos dicen, ‘lo están haciendo bien, queremos apoyarlas’. Pero todavía no viene el apoyo”.

Además de cuestionar la falta de desarrollo y proyección para las seleccionadas, las futbolistas aseguran que tampoco reciben el pago de dietas deportivas, ni ninguna compensación económica. Esto pese a que algunas debe reportarse desde diversos puntos de la isla cuando hay entrenamientos.