Por unanimidad, cinco magistrados de la sala del Tribunal Supremo de la India votaron a favor de la despenalización de la homosexualidad en el país asiático. La sentencia es histórica y establece que “las relaciones sexuales entre adultos homosexuales en privado no constituye una ofensa”. Del mismo modo, señala que cualquier norma que persiga estas prácticas es “discriminatoria y una violación de los principios constitucionales”.

La decisión pone fin a una larga batalla, de más de una década, por el reconocimiento de los derechos de los homosexuales. De esta manera, la población LGBTI logra actualizar su marco legal, que mantenía una ley colonial dictada hace más de 150 años, que señalaba que “acceso carnal contra natura con un hombre, mujer o animal, será penado con prisión de por vida, o con prisión por término o que podrá extenderse a 10 años y una multa”.

El presidente del Tribunal Supremo de India, Dipak Misra, señaló que “las relaciones privadas y consensuadas entre adultos del mismo sexo no constituyen una violación del artículo 377 del Código Penal” y desató la celebración en las calles. Desde temprano, los activistas convocaron a una multitud de personas a esperar la decisión final de la Corte.

Según el último censo realizado en la India, la población homosexual suma cerca de dos millones de personas en el país, aunque se estima que muchos no han declarado su orientación sexual por la criminalización que existía sobre ellos. Por esto, Akhilesh Godi, uno de los demandantes, aseguró que “no solo se trataba de despenalizar, sino de reconocer nuestros derechos fundamentales”.

A inicios del 2000, Fundación Naz, dedicada a prevenir el VIH en grupos desfavorecidos, impugnó la constitucionalidad de la ley debido al peligro al que exponía al colectivo debido a su marginación social. En 2009, el Tribunal Superior de Nueva Delhi declaró su nulidad por violar los derechos fundamentales, pero en 2013, grupos religiosos influyeron en que se revocara el dictamen, asegurando que ponía en peligro la institución del matrimonio.

El Gobierno de India se había mantenido al margen de la discusión, mientras que los grupos religiosos insistieron hasta el último momento en que la anulación de la ley supondría la propagación de enfermedades como el sida.

Sin embargo, la ley sigue manteniendo algunos rasgos de su naturaleza colonial. Por ejemplo, mantiene la parte del artículo 377 que se refiere a la noción de “acceso carnal contra natura”, para mantener la persecución de las actividades sexuales contra la voluntad de hombres, particularmente de las comunidades transgénero e intersexual. Según datos de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA), unas 1.500 personas fueron detenidas en 2015 en India en virtud de dicho artículo.

En este escenario, India se convierte en el 124º Estado del mundo en el que los actos sexuales entre personas del mismo sexo ya no son criminalizados.