McKenna Denson tiene 55 años y por 34 años se guardó una terrible situación que recién hizo pública, exponiéndose para buscar justicia, pero lo que recibió fue todo lo contrario: Rechazo y empujones.

Todo ocurrió en una iglesia mormona en Chandler, en el estado de Arizona, Estados Unidos, cuando la mujer se paró frente a toda la congregación que asistió al lugar para confesar el nombre de quien calificó como un “depredador sexual”, un hombre que al parecer gozaba de toda la buena reputación de la iglesia.

“La Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles encubren a un depredador sexual que vive en su barrio. Su nombre es Joseph Bishop. Era el presidente en 1984 cuando me violó en el sótano del Centro de Entrenamiento Misionario”, lanzó Denson frente a los ojos desorbitados de los fieles, según consignan medios internacionales.

Mientras algunos miembros de la iglesia se pusieron de pie, alterados y otros comenzaron a cortar las grabaciones, primero fue un hombre quien se paró junto a la denunciante, tomándola del brazo y sacarla del micrófono. Después llegó otro y entre los dos la empujaron del estrado.

Si bien la denuncia es la primera vez que se hace pública de esta forma, ya se había presentado formalmente frente a la Justicia en agosto pasado, cuando Bishop rechazó todo, aunque apuntó que quizás pudo haber ocurrido.

Más tarde se desdijo que señaló que le había pedido a la mujer que quedara en topless para verle el busto. Algo que es incompleto según Denson, quien relató que Bishop le arrancó la blusa, le subió la falda y la violó en un sótano. El hombre solo dijo que por ese entonces padecía de una “adicción sexual”.