Siguen las consecuencias de la sanción que estableció la Comisión de Ética de la Cámara de Diputados a la Pamela Jiles, por haber increpado a Ignacio Urrutia, el diputado UDI que calificó a las víctimas de la dictadura de “terroristas con aguinaldo”.

Ayer, Jiles confirmó su renuncia a la presidencia de la comisión de Familia, ofuscada por el voto de rechazo de dos de sus compañeros frenteamplistas por sancionarla: Renato Garín (RD) y Vlado Mirosevic (PL).

Hoy se suma un nuevo elemento a escena. Se trata del diputado Tucapel Jiménez (PPD), también integrante de la comisión de Ética, instancia a la que acaba de renunciar mediante un comunicado.

El gesto que tuvo Pamela frente a los dichos negacionistas del diputado Ignacio Urrutia representó a buena parte de los chilenos, que nos sentimos profundamente agredidos por sus hirientes palabras, por lo que no correspondía sanción alguna, pues su actitud no fue un simple exabrupto, sino más bien el reflejo de una justificada indignación moral”, asegura el parlamentario.

Jiménez explica que él estuvo en contra de sancionar a la diputada del PH. “Se me había informado que había un acuerdo del Frente Amplio para permitir la unanimidad, y no quise con mi voto solitario poner en cuestión dicho acuerdo, que sinceramente pensé incluía también a Pamela”, dice.

Y finaliza comunicando oficialmente su “renuncia a la Comisión de Ética, porque me siento afectado por lo ocurrido y disgustado conmigo mismo por no haber mantenido mi voto contrario, aunque fuera el único”.