Las Juventudes Comunistas de Chile conmemoran esta semana su aniversario número 86 desde su fundación, fecha que será celebrada con un acto masivo dispuesto a realizarse en el Aula Magna de la Universidad de Santiago este sábado 8 de septiembre a las 16:30 horas, donde asistirán personalidades del mundo de la cultura (Raúl Zurita, entre otros), dirigentes sindicales, sociales y representantes de los partidos de oposición desde el Frente Amplio a la Democracia Cristiana.

En este sentido, el Presidente de las JJCC, Camilo Sánchez, manifestó que “somos la juventud política de mayor historia en el país. En estos 86 años han militado cientos de miles de jóvenes en nuestras filas, quienes nos han hecho protagonistas de las luchas de cada época. A las y los jóvenes comunistas de esta época nos corresponde nuevamente la tarea de la unidad, lo cual se reflejará en nuestro acto”.

En entrevista con El Desconcierto, Sánchez agregó que “conmemoraremos nuestros 86 años enfrentando un gobierno que pretende criminalizar a la juventud, y por otra parte, convertirnos en trabajadores de segunda categoría con un Estatuto Laboral para Estudiantes que nos resta derechos y nos convierte en mano de obra barata para el empresariado; ante aquello queremos aportar a reunir fuerzas que contrarresten esta ofensiva”.

-¿Cómo viven este aniversario considerando el momento político que vive Chile?

-Estamos finalizando nuestra Semana Amaranto por los 86 años de las Juventudes Comunistas, una organización que durante toda su trayectoria ha estado involucrada como protagonista en las luchas de la juventud chilena por las transformaciones más justas y necesarias. En este momento nos desafiamos a fortalecer el movimiento juvenil popular, a fin de potenciar la incorporación de los sectores más empobrecidos y mayoritarios de la juventud en las batallas democráticas que se avecinan. Entre otras cosas, para eso necesitamos la unidad política y social de quienes trabajamos por un país más justo, en nuestro caso a nivel juvenil, y de esta forma impedir que la derecha pueda profundizar el modelo de desigualdad impuesto y, por otra parte, proyectar transformaciones que quedaron suspendidas con este gobierno pero que esperamos retomar y profundizar.

-¿Qué te parece la gestión del actual Gobierno?

-Ya van seis meses del gobierno de Sebastián Piñera y lo único notorio es que la profundización neoliberal se ha concentrado de una manera impresionante. Una ofensiva que busca situar mayores ganancias para el gran empresariado a través de la validación de grupos negociadores como lo hizo la Dirección del Trabajo, el Proyecto del Tele Trabajo, el Estatuto Laboral para Jóvenes Estudiantes, se anuncia uno similar para adultos mayores, una propuesta del salario mínimo mezquina y que impide a las trabajadoras y trabajadores la posibilidad de negociar por un tiempo importante, y la contra reforma tributaria que, sabemos, significará que más de mil millones de dólares van a reintegrarse desde el Estado al 1% más rico del país. En 6 meses lo que se evidencia es que estamos ante un gobierno desinhibido en operar para los ricos.

– ¿Cuáles son los desafíos para revertir esto?

-Esta ofensiva (neoliberal) ocurre en momentos en que Chile acumula niveles altísimos de desigualdad, expresión de que se ha administrado un modelo que está agotado, donde tienen que trabajar en promedio seis generaciones para que una familia pobre pueda superar la línea de la pobreza. Sabemos que el 10% más rico del país gana 39 veces más que el 10% más pobre, y esto sobre todo respecto por la desigualdad en los salarios. Hay un modelo que está haciendo agua, una situación que a la mayoría le llega al cuello. La receta del gobierno ante esto es más neoliberalismo, más de aquel veneno que nuestra sociedad necesita botar. La respuesta debe venir desde quienes trabajamos en una dirección distinta, donde los beneficios del desarrollo sean para nuestro pueblo. En esa diversidad cada cual debe hacer su contribución, sin exclusiones y respetando diferencias. En lo que respecta a la juventud, nuestra contribución debe ser acelerar la unidad de la oposición, aportarle desafíos más allá de la oposición, y empujar la movilización social como principal herramienta de las y los jóvenes ante las agendas empresariales. La unidad y la movilización son los principales desafíos en nuestros 86 años.

– ¿Cuál es su evaluación respecto al negacionismo que se ha instalado en las últimas semanas?

-Aquí se está tratando de reescribir la historia por distintos lados. Por una parte hay silencio cómplice respecto a la liberación de criminales de lesa humanidad por parte del gobierno. A esto se suma una ofensiva por justificar y darle explicación al golpe de estado, a la dictadura cívico-militar y a las violaciones de derechos humanos por parte de la derecha. Todo esto mientras se ataca la institucionalidad de la memoria, se busca sobreponerle un museo de la democracia donde su organizadora señala que la dictadura sólo cometió errores, y que no estamos hablando de una tiranía porque Pinochet mató menos gente que otros dictadores en el mundo. Esas son declaraciones que provienen del ADN de la derecha. Ante una situación así uno esperaría la máxima unidad, por cuanto lamento que algunos dirigentes políticos de la DC y el Partido Radical, respecto a los 30 años del triunfo del NO, estén más preocupados de celebrar el comienzo de la Concertación que el fin de la dictadura. La política de la exclusión en Chile está derrotada porque se transformó en minoritaria, y el país sabe que eso de que la dictadura cayó por un lápiz y un papel es puro cuento, así como también es reconocido que las y los comunistas chilenos se jugaron la vida por la democracia.