El modelo de Mauricio Macri fracasó. En casi tres años ha llevado al país a una profunda crisis económica, social y política, producto de la mala gestión de su gobierno. En campaña trabajaron para una Argentina electoral y les fue bien, ganaron las elecciones y tomaron como bandera el problema de la “grieta” que provocó el gobierno de Cristina Fernández. Sin embargo, no se preocuparon de la Argentina real.

Llegaron con un discurso similar al de Sebastián Piñera. Macri decía que su gobierno contaría con el “mejor equipo de los últimos 50 años”, proponiendo un “cambio de raíz y profundo” que atacaría la corrupción “que tanta pobreza ha traído”.

Y de la misma manera que en los gobiernos de Piñera, el relato ante el evidente fracaso de Macri es culpar a factores exógenos y al pasado, nunca a sus propios errores. Para el actual gobierno argentino su mala gestión, por una parte, es consecuencia de los gobiernos kirchneristas y sus políticas populistas; y por la otra, por cuestiones fuera de su control, como la “peor sequia en más de medio siglo”, las débiles economías de Turquía y Brasil, la suba en las tasas de interés en Estados Unidos y la dura batalla comercial entre éste y China. E incluso ahora culpa a los “cuadernos de las coimas”, como lo dijo el presidente en el discurso a la nación de este lunes.

De esta manera Macri se desentiende de su responsabilidad y se victimiza. Para ello cuenta con un aliado muy importante: el Grupo Clarín y sus medios de comunicación hegemónicos que ocultan la realidad y moldean un discurso público afín al gobierno.

Era evidente que las políticas que implementaría una vez que asumiera serían neoliberales y que tendrían como fin achicar al Estado y privatizar. En campaña, Macri no dio a conocer claramente su programa económico, ayudado por métodos del marketing político propuso un futuro gobierno exitoso y la gente le creyó.

En abril de este año la crisis comenzó a descontrolarse y el gobierno no supo reaccionar. El dólar subía de manera inédita en una clara muestra de la desconfianza de los mercados a las acciones y anuncios de Macri. Agosto fue el punto límite y pareciera que recién se dieron por enterados. Hasta este momento sólo actuaban dando excusas por lo sucedido, pero nada concreto para frenar la inflación que se estima será del 42% en diciembre de 2018.

Venía a destruir el Estado y eso era lo único cierto. Recortó el presupuesto del otrora Ministerio de Ciencias y Tecnología, recortó los fondos a las universidades públicas, aumentó las tarifas de los servicios básicos y del transporte, quitó subsidios, eliminó vacunas, afectó el poder adquisitivo de los argentinos, convirtió el salario mínimo en uno de los más bajos de la región y aumentó la pobreza. Sin embargo, benefició a los empresarios del campo y la minería, eliminando impuesto y otorgándoles privilegios para las exportaciones.

El acuerdo con el FMI se da tras el absoluto fracaso de su gobierno y la fuerte crisis que ellos han generado. Para obtener el crédito se comprometió a achicar, fusionando ministerios, recortando salarios y ajustando lo que más pueda al aparato del Estado, con lo que las áreas más perjudicadas serán las jubilaciones, salarios públicos y la obra pública.

Este lunes, Mauricio Macri expresaba que la petición de ayuda al fondo por un monto inédito para Argentina, ayudaría a salir de esta “emergencia”. A través de un discurso con un falso y preparado tono de preocupación, daba a conocer que el endeudamiento externo acompañaría a la historia argentina por muchos años.  Asimismo, pedía más esfuerzo a los argentinos, quienes, así como están las cosas, no pueden seguir esforzándose ante un gobierno que no gobierna para ellos.

Manoseando desmedidamente la corrupción, Macri habló varias veces que debían combatirla haciendo alusión a los gobiernos K “porque no se puede convivir con ella”, que eran décadas de crisis y llevaría mucho tiempo terminarla, que la euforia del cambio les exigió mucho y era necesario para frenar el camino a ser Venezuela (aunque si comparamos las situaciones económicas, Macri ha destruido tanto como Maduro, pero ese discurso para la derecha es un comodín). Asimismo, fustigó a los “predicadores del miedo” que quieren lo peor para el gobierno y el país.

Desde Cambiemos han llamado golpitas a todos los que se oponen a estas medidas. Lo curioso de ello es que la semana pasada hubo a más de 300 mil golpistas marchando por Buenos Aires a favor la educación pública y contra las políticas de Macri.

Para las elecciones de 2019, con todo lo ocurrido, probablemente Mauricio Macri no sea candidato a la reelección. La carta más segura que tiene Cambiemos, es María Eugenia Vidal, actual gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, donde viven 16,6 millones de habitantes y representa el 38% del padrón electoral.

Vidal también es una protegida del Grupo Clarín. Actualmente está siendo investigada por financiamiento irregular de las campañas de 2015 y 2017, esta última de medio término en que se eligió a diputados y senadores nacionales, en donde hay más de 2000 aportantes truchos a la campaña de Cambiemos. Entre los aportantes hay personas beneficiarias con programas del Estado que no tienen la capacidad económica para aportar a una campaña y candidatos o autoridades del mismo conglomerado político que desmintieron públicamente haber entregado a las campañas señaladas.

De eso nada ha salido. Los medios del Grupo Clarín ocultan todo y no publican la información. Hay un blindaje mediático de gran envergadura y sólo algunos medios independientes han publicado y han continuado investigando la denuncia. En Chile tampoco lo han hecho y sólo han replicado noticias contra Cristina Fernández utilizando como fuentes a medios de ese grupo.

La situación que atraviesa Argentina está muy complicada. Vivo en Buenos Aires y en las calles, en el transporte público, en las empresas, en las universidades se siente la preocupación. No se sabe cuál será la salida a esta crisis y es de esperar que no termine con la salida de Macri en un helicóptero como Fernando de la Rúa el 2001 y que todo lo que viene no siga deteriorando la economía ni perjudicando principalmente a la clase trabajadora ni a los que menos tienen.


Cientista político, presidente Fundación Avancemos