Estrictamente, salieron en el tercer lugar, pero para muchos los ultraconservadores suecos son los verdaderos ganadores de las elecciones del pasado domingo. Y de ellos sobre sale Jimmie Åkesson, el polémico líder que se posiciona con la gran figura de la política sueca.

Los resultados de ayer van en la tónica a otros resultados electorales en Europa, donde los partidos xenófobos anti Unión Europera han adquirido una gran fuerza. Visto por bloques, la primera mayoría la obtuvo el Partido Socialdemócrata, del primer ministro Stefan Löfven, con un 28,6%. Segundo estuvo el Partido Moderado, de tinte conservador, con un 19,8% y en tercer lugar los Demócratas de Suecia, los ultraconservadores de Åkesson con el 17,6%.

Tanto socialdemócratas como moderados tuvieron el peor resultado de su historia. Y tal como el crecimiento desde la derecha, el Partido de Izquierda también creció, aunque solo obtuvo un 7,9%. Los Verdes (centroizquierda), aliados del actual gobierno, cayeron a un 4,3%.

El escenario es incierto, pues las mayorías son fundamentales en un régimen parlamantario como el sueco, donde deberán elegir a un primer ministro. Los resultados muestran que el bloque de izquierda (socialdemócratas, izquierda y verdes) supera por dos escaños (144-142) y tres décimas (40,6%-40,3%) a la alianza de centroderecha (moderados, centristas, liberales y ultraconservadores). Pero la crisis del gobierno actual aumenta las dudas sobre la capacidad que tiene el bloque de centroizquierda para llegar a un acuerdo, escenario en el que Åkesson y los conservadores serán cruciales.

Åkesson tiene 39 años y esta fue su cuarta elección legislativa, en la que logró pasar de un magro 5,7% en 2010 al actual 17,6%. Su discurso se basa en el rechazo a los migrantes y a que Suecia otorgue asilo. Por eso uno de los grandes saltos de su colectividad fue en 2015, cuando la crisis migratoria provocó la llegada de 200 mil personas a pedir asilo a su país.

“Siempre fui nacionalista (…). De chico me negaba a jugar al hockey de mesa si no me dejaban controlar a los jugadores ‘azules y amarillos'”, dijo alguna vez, en referencia a los colores de la bandera sueca.

En los últimos años ha intentado alejar a su partido de cualquier ligazón con el nazismo. Tanto así, que cuando asumió el control de la SD -cuando tenía solo 25 años– expulsó a todos aquellos militantes que se declaraban abiertamente como nazis o neonazis,  ideología que alguna vez definió como “antidemocrática, socialista, racista, imperialista, internacionalista y violenta”.

La prensa local ha calificado como ludópata por su adicción a los juegos y apunta a que incluso ha ocupado su look para proyectar una mirada renovada de los ultraconservadores, dada su juventud, barba y pelo con gomina.

Históricamente alejado de la derecha política, el líder xenófobo  tiene ahora la tarea de convencer al Partido Moderado de intentar armar un gobierno juntos. Apenas conocidos los resultados, Åkesson se proclamó como el auténtico ganador de las elecciones. Su objetivo declarado es ser primer ministro.