Durante el pasado domingo, en medio de la tradicional romería y manifestación que acompaña a los familiares de los detenidos desaparecidos y ejecutados en dictadura, ocurrieron una serie de incidentes, así como también se desplegó el descontrol represivo de la policía contra las víctimas.

En la movilización resultó detenido Dagoberto Pérez Videla, hijo de los militantes del MIR Lumi Videla Moya y Dagoberto Pérez, quienes fueron asesinados por la DINA en noviembre de 1974.

“¿Tenís algo que ver acá?”, le preguntaba Pérez Videla con insistencia a uno de los uniformados de Fuerzas Especiales. “¿Por qué no decís dónde están los desaparecidos?”, añadió mientras otra persona recordaba sobre las desapareciones, en manos de la policía y en plena democracia, de los jóvenes José Huenante y José Vergara. Entonces ambos funcionarios caminaron de forma intimidante hacia él, mientras uno de ellos lo empuja -sin que lo haya provocado- y luego forcejean para tomarlo detenido.

Lumi Videla solo tenía 24 años cuando fue secuestrada y torturada en el centro José Domingo Cañas. Más tarde su cuerpo sería lanzado al interior de la Embajada de Italia, con el objetivo de simular un enfrentamiento entre gente del MIR y agentes de la DINA. Días después, El Mercurio y La Segunda festinaron con el crimen e incluso el dibujante Lukas -quien hoy tiene un museo en Valparaíso- publicó una caricatura sólo tres días después de los hechos, ironizando sobre lo ocurrido bajo la leyenda “el fantástico número del proyectil humano disparado sobre los muros de una embajada”.

Según lo señalado por el Informe Retting, Lumi murió el 3 de noviembre de 1974 tras una sesión de tortura. Su causa de muerte fue “asfixia producto de una obstrucción de la boca y la nariz estando el cuerpo de cúbito ventral”. En tanto, de su compañero, el estudiante de sociología Dagoberto Pérez Molina, nunca más se supo nada. Hasta hoy, permanece desaparecido.

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