El Partido de los Trabajadores (PT) aguantó hasta el último día y la última hora estipulada como plazo por el Tribunal Superior Electoral (TSE, máxima autoridad electoral brasileña), para hacer oficial el cambio que ya se veía venir. A partir de este 11 de septiembre (vaya fecha eligieron, cargada de tantas historias y tragedias políticas, aunque ninguna de ellas en Brasil) el partido más grande de la centroizquierda tupiniquim no tendrá más a su líder histórico, Luiz Inácio Lula da Silva, como abanderado presidencial, encarcelado desde abril e imposibilitado de candidatearse.

La tarea ahora le toca a Fernando Haddad y Manuela D´Ávila, dos jóvenes figuras formadas políticamente en lo gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rousseff, aunque siguiendo caminos diferentes: Haddad fue ministro de Educación en los dos gobiernos de su partido, el PT, y también fue alcalde de São Paulo entre 2012 y 2016, mientras que D´Ávila ha sido diputada federal o estadual desde 2006, y antes fue líder estudiantil.

El evento en que se anunció el reemplazo empezó con la lectura de una carta escrita por Lula, en la que dijo que “estoy detenido hace más de cinco meses injustamente, por una condena que es una farsa judicial que ya se sabía mucho antes de que se diera a conocer (…) quien me conoce sabe que no soy de los que desiste de luchar y seguiré luchando por probar mi inocencia pero al ver los tribunales brasileños prohibiendo mi candidatura e incluso la mención a mi nombre durante la campaña, tengo que tomar la decisión de indicar los nombres de Fernando Haddad y de Manuela D´Ávila como representantes de nuestra fuerza política a la Presidencia de Brasil, ellos serán los representantes de los que creen en mí en estos comicios, mi nombre a partir de ahora será Haddad y Manuela”.

El entusiasmo del ex-presidente choca con un escenario donde el PT tiene que  remar desde atrás. El reemplazo se da un día después de publicada una encuesta publicada ayer por el instituto Datafolha donde Hadda aparece como el quinto más mencionado entre los entrevistados, con 9% de intenciones. Aunque la misma encuesta trae dos buenas noticias: una de ellas es que Haddad fue el candidato con mayor salto en su apoyo, pasando de 4% a los 9% en dos semanas y acercándose al bloque que pelea por un puesto en el ballotage.

El líder sigue siendo el ex-militar Jair Bolsonaro (del PSL, Partido Social Liberal) con 24%, dos puntos más que hace dos semanas, ya considerando los efectos del ataque sufrido la semana pasada – todas las entrevistas fueron realizadas este mismo lunes 10 de septiembre, cuatro días después del ocurrido. El segundo colocado es el neodesarrollista Ciro Gomes (PDT, Partido Democrático Laborista) que también tuvo un importante crecimiento, pasando de 10% a 13%. Marina Silva, del partido Red Sostenibilidad fue la única que perdió votos, cayendo de 16% a 11% mientras que el ex-gobernador del Estado de São Paulo, el neoliberal Geraldo Alckmin (pese a que su partido se llama PSDB, Partido Social Demócrata Brasileño, es el candidato preferido de los mercados) ganó sólo un punto y tiene 10%.

Así las cosas, la distancia entre el primero y el quinto es de solamente 4% y entonces viene la segunda buena noticia para el PT, porque la misma encuesta preguntó si votarían en un candidato indicado por Lula da Silva, y 33% de los entrevistados dijo que lo haría seguramente mientras que otros 16% dicen que tal vez lo harían, lo que da la esperanza al partido de que hay chances para la nueva fórmula Haddad-D´Ávila. Por otro lado, la encuesta también dice que 41% de los electores no votaría jamás por un candidato apoyado por Lula, lo que demuestra que el lulismo también tiene un límite de crecimiento.

Fernando Haddad. FOTO: WERTHER SANTANA/ESTADÃO

¿Quiénes son Haddad y D´Ávila?

Con 55 años de edad, Fernando Haddad es un académico brasileño, profesor de economía política en la Universidad de São Paulo y militante del Partido de los Trabajadores desde 1997. Asumió como ministro de Educación en la mitad del primer mandato de Lula da Silva, en el año 2005 y obtuvo gran éxito al crear programas de inclusión de jóvenes negros y de las favelas de Brasil en las universidades federales. Su aprobación en el cargo le permitió seguir hasta el primer mandato de Dilma Rousseff.

También fue criticado por la derecha valórica, por las primeras campañas de educación sexual en escuelas de enseñanza básica con contenido de género – iniciativa que terminó con el veto de Rousseff, en 2011.

Al año siguiente, dejó el gabinete para candidatearse a alcalde de São Paulo y salió elegido con un 55% de los votos. Pese a que su gestión fue considerada un gran avance en términos de proyecto urbanístico y de ocupación de los espacios públicos por la población, ganando incluso algunos premios internacionales, Haddad no logró la reelección en el 2016, año en que la destitución de Rousseff y las acusaciones contra Lula da Silva hicieron del rechazo al PT la pauta principal de los comicios. Pese a que salió segundo, su votación en ese entonces fue realmente, vergonzosa: 16%, que fue la misma cantidad de votos blancos y nulos. El vencedor fue el mega empresario João Doria Júnior, que obtuvo 53% con un discurso del emprendedor antipolítica.

Pasó los meses siguientes alejado de la política, hasta que Lula da Silva lo llamó a ser coordinador jefe de su programa do gobierno para estas elecciones, razón por la cual también fue el elegido para seguir como candidato principal a partir de mañana.

Foto: Manuela D´Ávila

Ahora, su compañera de fórmula presidencial será la periodista Manuela D´Ávila, de 37 años y militante del PCdoB (Partido Comunista do Brasil).

La história de D´Ávila es muy parecida a la Camila Vallejo, y no solo porque son del mismo partido. Nacida en Porto Alegre, en el estado más austral de Brasil, ella empezó a ser conocida nacionalmente en sus tiempos como dirigente estudiantil, cuando fue vicepresidenta y vocera de la Unión Nacional de los Estudiantes (UNE), entre 2001 y 2003.

En el 2006, fue elegida diputada federal y en su segundo mandato, a partir de 2010, pasó a ser líder de la bancada comunista en el parlamento. Tras la maternidad, en 2015, para evitar los constantes viajes de avión con su guagua, decidió alejarse de Brasilia. Compitió y fue elegida diputada estadual (cargo similar al core, pero con más autonomía para presentar proyectos) por el Río Grande del Sur.

Lanzó su precandidatura presidencial en enero, presentándose como “la candidata feminista”. Mantuvo su intención de ir a la primera vuelta hasta agosto, cuando aceptó la invitación de formar parte de la fórmula con el PT.

Corrida contra el calendario

 El primer problema del PT para hacer el traspaso de los votos de Lula da Silva a la fórmula Haddad-Manuela es el tiempo desperdiciado. Al esperar hasta el último día, el partido perdió dos semanas de campaña electoral en la televisión y sólo a partir de mañana empezará una campaña para vincular en nombre de Lula al de Haddad, faltando menos de un mes para la primera vuelta electoral, que será el 7 de octubre.

Además, el TSE decidió el domingo que estaba prohibido usar el nombre de Lula da Silva en la campaña mientras fuera candidato presidencial, sentencia que el PT repudió y calificó como un intento de censura, pero que espera revertir ahora que el ex-presidente ya no es más el candidato oficial y centra sus esperanzas justamente en la posibilidad de que Haddad y D´Ávila sean vistos por los electores como los candidatos elegidos por Lula.

La amenaza de Ciro Gomes

El otro problema que tiene el PT es la amenaza que viene surgiendo desde el centro, representada por otro exministro de Lula da Silva, el neodesarrollista Ciro Gomes, quien ha aumentado mucho sus intenciones de voto, llegando ahora a ser el segundo en las encuestas, y además con la suposición de que estaría recibiendo muchos de los votos de ex-electores de Lula, al menos según dice esta reciente encuesta de Datafolha.

En el escenario con Lula como candidato del PT, Ciro Gomes aparece en quinto lugar, con 5% de los votos, mientras que Haddad ni es mencionado, ya que está Lula, con sus 39% y una votación que podría dar la victoria en primera vuelta. Sin embargo, al salir Lula de escena, Gomes salta al13%, mientras Haddad se queda con 9%.

Es decir, aunque Haddad sea el que más gana los votos de Lula, con todos los 9% que tiene, Ciro igual logra quedarse con otros 8%, lo que da a entender que su candidatura tiene el poder de robarle votos lulistas de del nuevo candidato oficial del PT.

Además, Gomes tiene otra ventaja importante, que es la de ser el menos rechazado de los candidatos, con solamente 20% en ese índice – aunque Haddad tiene una base cercana, con 22% de rechazo, algunos analistas creen que eso puede crecer a medida en que se le fortalezca la asociación de su nombre al de Lula.

Al igual que Haddad, Ciro Gomes también es un ex-ministro de Lula da Silva, en la cartera de Integración Nacional, responsable de los grandes proyectos de infraestructura interestaduales. Después de 2010, con la elección de Dilma Rousseff, de alejó del PT, por no concordar con la alianza con el PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño) de Michel Temer, a quien llama de “el bandido más grande de Brasil”.

Su opinión con respecto a Lula es controversial: como abogado y especialista en derecho, Gomes afirma que la condena contra él es injusta y carece de pruebas, por lo que critica su prisión, pero igualmente se dice contrariado con el ex-presidente y le atribuye la responsabilidad política por poner a Temer en la línea de sucesión presidencial.

Curiosamente, su debilidad ante el público de izquierda está justamente en su candidata a la vicepresidencia, la empresaria agropecuaria Kátia Abreu, conocida por sus posturas anti reforma agraria y la defensa de los ataques de terratenientes a reservas indígenas en el norte de Brasil. Sin embargo, Abreu también fue ministra de gobiernos del PT, en la gestión de Dilma Rousseff, y pese a ser siempre identificada como una figura histórica de la derecha y la llamada “bancada ruralista” o “bancada del buey”, fue una de las aliadas que se quedó al lado de Dilma hasta el último minuto durante el proceso de destitución, en el 2016 – lo que algunos consideran el ejemplo más grande de sororidad en la historia de la política brasileña.

Quizás sea esa lealtad lo que eligió Gomes al invitarla a formar parte de la fórmula, ya que las ideas de Kátia Abreu contra la reforma agraria y contra los derechos indígenas no han cambiado – Ciro no es un defensor de esas dos causas, pero su proyecto habla de crear instrumentos de regulación que podrían chocar con el scctor que ella representa, aunque esa contradicción también existía entre ella y Dilma, y eso no impidió que hubiera una buena relación entre ambas.