En 1987, los periodistas de la televisión belga Josy Dubié y Jean-Jacques Péché viajaron a Arica y Valparaíso para entrevistar a chilenos partidarios y opositores a la dictadura militar. Así, realizaron un completo registro que incluye imágenes de la ciudad norteña durante una visita del dictador Augusto Pinochet a la zona, donde las esposas de los militares lo reciben coreando su nombre.

El trabajo de los comunicadores belgas también muestra a las mujeres reclamando por la “falsa imagen” que se mostraba de Chile en el exterior, denunciando los abusos y crímenes de lesa humanidad. En paralelo, el reportaje muestra la experiencia de un joven habitante de una población que explica la pobreza y la represión que los asedia.

El registro de Dubié y Peché también dio a conocer a un niño de 13 años que trabajó regando las flores del cementerio en Viña del Mar, donde cuidaba la tumba clandestina del ex presidente Salvador Allende. Con una claridad y un dolor sorprendente para su edad, el pequeño entrega su visión de la dictadura y defiende el legado de Allende, a quien llama “compañero Presidente”.

En el video, el pequeño sincera su posición ante un país marcado por el dolor de los más humildes: “¿Sabe qué? Los días de lluvia en el invierno, nos morimos de frío y pedimos una limosnita para poder llegar con pan a la casa”, cuenta. “Ahora con este Pinochet un kilo de azúcar cuesta como diez lucas”, sincera, mientras otros niños ríen a su lado.

“Pinochet nos tiene cagados de hambre, pero ¿qué podemos hacer? Deberíamos cambiar al presidente (…) Cuando sea grande tengo pensado ser terrorista pa’ matar a Pinochet”, dice con naturalidad. “Porque le tengo tanto odio, daría mi vida por matar a Pinochet”, concluye.

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