“El apoyo editorial al golpe de 64 fue un error”. Es el título del texto que el 13 de agosto de 2013 publicó O Globo para hacer pública su postura histórica sobre la dictadura militar brasileña que comenzó tras el golpe de estado de 1964, y se extendió hasta la elección de Tancredo Neves en 1985.

“La conciencia no es de hoy, viene de discusiones internas de años, en que las organizaciones Globo concluyeron que, a la luz de la historia, el apoyo constituyó un equívoco”, reza el subtítulo de la editorial

El golpe en 1964 contra el presidente João Goulart perpetrado por militares brasileños con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos dio origen a una dictadura de 20 años y cinco mandatarios de facto. El alzamiento recibió un amplio apoyo de medios de comunicación privados, entre ellos O Globo, y también de gran parte del empresariado, de los propietarios rurales, parte de la Iglesia católica, y de varios gobernadores de estados importantes.

La prensa hegemónica realizó una campaña para tratar de convencer a la sociedad brasileña de que Goulart llevaría a Brasil a un gobierno comunista, bajo la forma de lo que bautizaron como una “república sindical”, y los grandes medios repetían a través de sus medios que “lo que es bueno para los Estados Unidos es Bueno para Brasil”.

Entre abril y julio de 2013, bajo el mandato de Dilma Rousseff, una ola de protestas sacudieron el país suramericano para rechazar el aumento de los precios del transporte público y, paralelamente, la enorme inversión pública en la realización de la Copa FIFA Confederaciones 2013, la Copa Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, mientras se abandonaba la inversión estatal en educación y salud.

Fue en estas manifestaciones de hace cinco años que se empezaron a escuchar lemas en contra de Globo y su apoyo a la dictadura. Por eso, justo después de las movilizaciones, el medio brasileño emitió un comunicado con su posición. “Hace ya muchos años, en discusiones internas, las organizaciones Globo reconocen que, a la luz de la historia, ese apoyo fue un error”, partió el texto. “Las calles nos dieron aún más certeza de que la evaluación que se hacía internamente era correcta y que el reconocimiento del error, necesario”, continuó.

El medio reconoció que en la época, concordó con la intervención de los militares, al lado de otros grandes periódicos, como “El Estado de S.Paulo”, “Folha de S. Paulo”, “Jornal do Brasil” y el “Correo”. “El golpe, llamado ‘Revolución’, término adoptado por el Globo durante mucho tiempo, era visto por el periódico como la única alternativa para mantener en Brasil una democracia. Los militares prometían una intervención pasajera, quirúrgica. En la justificación de las Fuerzas Armadas para su intervención, superado el peligro de un golpe a la izquierda, el poder volvería a los civiles. Tanto que, como se prometió, se mantuvieron en un primer momento las elecciones presidenciales de 1966”, escribieron desde Globo.

Tras recordar que lo que sucedió después es conocido, pues los militares se quedaron en el poder 21 años y revisar otro posicionamiento público del medio publicado en 1984, en el que dejó clara “su creencia de que la intervención era imprescindible para el mantenimiento de la democracia y, después, para contener la irrupción de la guerrilla urbana”, el medio reflexionó sobre el papel de la historia, y su rol en la interpretación del pasado y la proyección del futuro. “La historia no es sólo una descripción de hechos, que se suceden unos a otros. Ella es el instrumento más poderoso que el hombre dispone para seguir con seguridad hacia el futuro: se aprende de los errores cometidos y se enriquece al reconocerlos“, decía el texto.

Los hombres y las instituciones que vivieron 1964 son, desde hace mucho, Historia, y deben ser entendidos desde esta perspectiva. El GLOBO no tiene dudas de que el apoyo a 1964 pareció a los que dirigían el periódico y vivieron aquel momento la actitud correcta, buscando el bien del país. A la luz de la historia, sin embargo, no hay por qué no reconocer, hoy, explícitamente, que el apoyo fue un error, así como equivocadas fueron otras decisiones editoriales del período que transcurrieron de ese desacimiento original. La democracia es un valor absoluto. Y, cuando está en riesgo, ella sólo puede ser salvada por sí misma”, concluye la editorial.