Durante toda la mañana de este miércoles, en la Cámara de Diputados se discutió la votación sobre la Ley de Identidad de Género, que finalmente fue aprobada con 95 votos a favor y 46 en contra en su tercer trámite legislativo, por lo que la iniciativa quedó lista para ser despachada.

De este modo, el texto –que fue tramitado durante cinco años en el Congreso– permitirá el cambio de nombre y sexo registral para adultos y adolescentes de entre 14 y 18 años, y la noticia fue celebrada por distintas organizaciones que trabajan a favor de los derechos para la comunidad trans.

El proyecto regresó a la cámara baja luego de haber sido aprobado en el Senado, donde se le introdujeron algunas modificaciones, como que solo pueden acceder al cambio de nombre y sexo registral los mayores de 14 años que cuenten con la autorización de sus padres o de algún juez de un tribunal de familia, y se excluye a los niños y pre adolescentes.

En ese contexto, durante esta mañana además se rebajó el quórum necesario para su aprobación de 89 a 87 votos necesarios, debido a los permisos constitucionales del diputado Raúl Leiva (PS) y la diputada Loreto Carvajal (PPD), quienes se encuentran fuera del país.

Fueron la gran mayoría de la bancada de Chile Vamos quienes, tal como habían anunciado, manifestaron su rechazo, aunque algunos oficialistas votaron a favor del proyecto, como Andrés Longton, Jaime Bellolio, Álvaro Carter y todos los diputados de Evópoli.

Otro hecho llamativo en la tramitación fue que Marcelo Schilling (PS) anunció que rompería su pareo para votar a favor de la iniciativa.

Dentro de la discusión, una de la discusiones que destacó fue la de la diputada Camila Vallejo (PC), quien anunció su voto a favor, y señaló que la iniciativa apela a “la empatía, amor, y reconocimiento del otro y su identidad”.

“Una de las primeras cosas que nos enseña es reconocernos a nosotros y quienes nos rodean, y no hay nada mas alejado del amor que negarle la existencia a alguien. Y sobre las críticas, la única forma en que una familia se podría destruir es cuando un hijo se suicida porque no fuimos capaces de reconocernos como sociedad por lo que son, de amarlos. Tenemos la capacidad de poner freno a las humillaciones que cada día deben enfrentar. Por un Estado que reconozca la diversidad y promueva la empatía por los otros y las otras”, dijo.

En la sala también destacaron los dichos de Cristina Girardi (PPD), quien también se manifestó a favor de la iniciativa, y quien criticó que los menores de 14 años no puedan acceder al cambio. “Los niños desde muy pequeños tienen conciencia de su ser, se interrogan de quiénes son y pensar que se definen a los 14 años es pensar que antes de eso no tienen existencia. La identidad claramente es una construcción continua e imponer una forma de ser es negar una posibilidad de existencia, es lo único que pedimos con este proyecto”, señaló.

Finalmente, tal como se esperaba, el diputado evangélico Eduardo Durán (RN), anunció su voto en contra, con una intervención que estuvo marcada por dichos basados en la ignorancia y transfobia. “No nos pueden imponer que tengamos que fingir que los hombres son mujeres y mujeres son hombres. Queremos permitir de forma legal algo que no se puede de forma biológica”, aseguró el parlamentario, quien aseguró que el propósito del proyecto es establecer una “concepción asexuada, elástica y abstracta del género”.

“Después de esto, lo que puede pasar es que se aprobaría el matrimonio sexual por secretaría, bastaría que uno de ellos se cambie el sexo. También los hombres podrían decir que son mujeres para jubilarse antes. ¿Y qué ocurrirá con respecto de las cárceles? Hombres que cometen delitos pueden decir que ahora son mujeres, cambiarse de celdas y violarlas”, agregó.