La pregunta sobre si el termostato es una herramienta de dominación patriarcal es un asunto que se sumó como parte del debate en la carrera por la gobernación de Nueva York.

Todo se desencadenó por el debate que se desarrolló el pasado martes entre la candidata demócrata Cynthia Nixon, junto a su contendor republicano, Andrew M. Cuomo. Previo a eso, el equipo de Nixon pidió que en el estudio de CBS se fijara la temperatura del plató en 24.4°C, basados en la conocida característica de Cuomo, famoso por celebrar sus mítines en lugares ‘casi helados’.

“La refrigeración de los espacios cerrados es notoriamente sexista”, indicaron a través de un mail.

La polémica se remite a un estudio publicado en Journal of Environmental Health Science & Engineering en 2015, en los espacios con regulación térmica, se tiende a marcar la temperatura más adecuada para el confort de un hombre de 40 años y 70 kilos. Además, las investigadoras concluyeron que las diferencias metabólicas entre sexos están siendo ignoradas en la gran mayoría de los centros de trabajo, debido a que el organismo de la mujer precisa de una temperatura 3 °C superior.

De acuerdo a la misma publicación, consignada por El País, los trabajadores disconformes con la temperatura pueden ver mermada su productividad hasta en un 38%, más incluso que aquellos que se exponen a malas condiciones de luz. De hecho, según Isabel Urrutia, coordinadora de medio ambiente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), también se pueden presentar síntomas como irritación y dolor de garganta, procesos catarrales, tos y flema.

“Está estudiado que la temperatura más amable con el organismo humano, desde el punto de vista de la salud, es la que oscila entre los 22 y los 24 ºC”, aseguró.