Un día despúes de la conmemoración de los 45 años del golpe de estado de Pinochet, la Secretaría de Género y Sexualidades de la Universidad Católica (Segex UC) organizó el foro “Aborto y dictadura. Políticas de la violencia sexual y los derechos reproductivos en Chile” en el que participaron Macarena Castañeda, integrante de la Mesa Acción por el Aborto en Chile, y Beatriz Bataszew, del colectivo de Mujeres Sobrevivientes Siempre Resistentes.

En la instancia, Macarena Castañeda hizo un breve repaso histórico del aborto en Chile.  Contó que la práctica no siempre ha sido penalizada en nuestro país. En 1931, durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, se aprobó una ley por causales terapéuticas en el articulo 226 del Código Sanitario.

El artículo 266 consignaba: “Sólo con fines terapéuticos se podrá interrumpir un embarazo o practicar una intervención para hacer estéril a una mujer quiere la opinión documentada de tres facultativos. Cuando no fuere posible proceder en la forma antedicha, por la urgencia del caso por falta de facultativos en la localidad, se documentara lo ejecutado por el médico y dos testigos, quedando en poder de aquél el testimonio correspondiente”.

En la década de 1960, bajo el gobierno demócratacristiano de Eduardo Frei Montalva, se reformó el Código Sanitario, reduciendo los requisitos para el aborto terapéutico. El artículo 119, perteneciente a su Libro Quinto “Del ejercicio de la medicina y profesiones afines”, decía: “Art. 119. Sólo con fines terapéuticos se podrá interrumpir un embarazo. Para proceder a esta intervención se requerirá la opinión documentada de dos médicos-cirujanos”.

Según explicó la integrante de la Mesa, al tratarse de una causal terapéutica, las condiciones para practicarlo eran susceptibles de más interpretaciones hasta el punto que “incluso se llegó al aborto libre en algunos hospitales”. Preguntada al respecto, comentó una especie de “mito” que médicos del Hospital Barros Luco recuerdan. “En 1972 llegó una mujer al establecimiento pidiendo un aborto. Los doctores la evaluaron y vieron que tenía una situación acomodada y que no entraba en la causal de situación económica y le negaron el aborto. Ella subió al cuarto piso y se tiró por la ventana. El comité del Hospital entendió, entonces, que toda mujer que solicita un aborto tiene un potencial riesgo de vida y ahí se implemetó ‘de facto’ el aborto libre”, relató Castañeda.

De hecho, una versión similar contó en 2015 en una entrevista con El Desconcierto el doctor chileno Aníbal Faúndes, uno de los principales promotores de la despenalización del aborto en el mundo. El doctor, que hizo el internado de último año de medicina de en el Barros Luco explica “… era la época de Allende y todo el mundo participaba en las discusiones, por lo que decidimos que si una mujer iba a provocarse un aborto, entraría en una comisión que discutía el caso y si se aprobaba se haría la interrupción del embarazo”.

Faúndez, que hoy tiene 87 años, explicó también entonces que esa comisión terminó cuando una auxiliar de enfermería del hospital fue a pedir el permiso [para abortar], a lo que se le respondió de forma negativa. Luego de esto se suicidó. Desde entonces, la asamblea decidió que el criterio lo tomaría solo por el área de Procesos Ambulatorios Pelvianos, que Faúndes dirigía en ese momento más una comunicación al Servicio Nacional de Salud. “Seguimos trabajando de esa forma y se nos acabaron las muertes maternas”, concluyó el doctor en aquella oportunidad.

El doctor Gonzalo Rubio, médico obstetra del Hospital San José, también aseguró a El Desconcierto haber escuchado hablar de “ese mito”, aunque sin “conocer los detalles”.

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Un país avanzado

Macarena Castañeda comentó que antes de la trágica experiencia de la dictadura, Chile era un país avanzado en salud sexual y reproductiva y que otros países observaron algunas de las políticas chilenas en esta materia. Señaló que en el marco de la votación de la despenalización del aborto en Argentina, “los antiderechos utilizaron como ejemplo a Chile para demostrar como se podían reducir las tasas de mortalidad de la mujeres sin legalizar el aborto y es por la experiencia de salud pública de los años 30″.

Beatriz Bataszew, por su parte, Bataszew recordó como la dictadura arrasó muchos de los derechos de las mujeres practicando todo tipo de violencias sobre sus cuerpos, desde las que perdieron hijos que iban en camino hasta las que fueron violadas por sus torturadores. Además, invocó al Frente de Mujeres Revolucionarias (FMR) del MIR creado en Concepción. Habló de Marta Zabaleta, argentina militante del MIR y profundamente feminista y que ese Frente elaboró un manifiesto en 1972 reclamando el aborto legal. En esta entrevista publicada en 2013, Zabaleta explica precisamente cómo la lucha del aborto legal estuvo presente durante el período de la Unidad Popular. “Yo me acuerdo que fue el MUI el único que levantó como demanda urgente, el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, desde la base de FMR, y lo hizo solamente en la Universidad de Concepción (1972 y 1973)”, dijo Zabaleta.

Retroceso en dictadura

Sin embargo, con la llegada de la dictadura en 1973, todos lo avances retrocedieron. Macarena Castañeda contó que fue en 1989 que se eliminó el aborto terapéutico, con la modificación del artículo 119 del Código Sanitario y la derogación de las disposiciones de 1931. “Artículo 119. No podrá ejecutarse ninguna acción cuyo fin sea provocar un aborto”, rezaba el nuevo texto.

Pero pese a que las modificaciones legales se dieron a finales de los ochenta, la normativa en sí dejó de aplicarse mucho antes, con la llegada de Pinochet al poder. Según explicaron las activistas, los cambios en las prácticas médicas en torno a la salud sexual se dieron sobre todo en materia de derechos sexuales y reproductivos de las mujeres: “Iban a la consulta ginecológica y les quitaban la T de cobre”, relató Castañeda.

Despenalización social

Tanto Castañeda como Bataszew coincidieron en señalar que la estrategia del movimiento feminista en relación al aborto hoy está enfocado en la despenalización social, sacándole la carga negativa y moral que durante décadas se le ha cargado a una práctica que en otros momentos del masado estuvo totalmente normalizada.

“Hacerse el remedio, lo llamaban nuestras abuelas”, recordó con intención de mostrar como para las viejitas era mucho más común porque la anticoncepción a la época no estaba nada avanzada. La intención de las activistas es que la despenalización del aborto se convierta -“como en Argentina”, dijeron- en una “ley de facto”, es decir, que aunque no esté sea parte de un cuerpo legal, la sociedad la ponga en práctica para proteger a las mujeres y evitar riesgos.

El conversatorio terminó con una fecha importante encima de la mesa: 28 de septiembre. Ese día se conmemorará la Despenalización del Aborto en América Latina y las feministas convocarán una nueva marcha para reclamar su despenalización.