La crisis del sistema de partidos se refleja de manera distinta en cada uno de los espectros políticos, en la derecha la crisis se camufla por la posición de Gobierno, aunque se expresa en cada una de las diferencias en las materias que el ejecutivo plantea, en la centro-izquierda de “tercera vía” se refleja una crisis de carácter terminal que deberán superar para sobrevivir, y en la izquierda posneoliberal del Frente Amplio se expresa como crisis de consolidación, ya que dejamos de ser movimientos políticos meramente impugnadores y pasamos a la arena de la disputa política institucional.

Nuestro Partido, es muy distinto al que existía antes de las elecciones parlamentarias, durante este periodo cumplimos de manera rápida y con creces los objetivos planteados, esto se refleja en factores como el crecimiento explosivo, la legalización nacional del Partido, los resultados electorales positivos que nos entregaron la bancada más grande del Frente Amplio, entre otros. Es por esto que hoy estamos frente a un escenario de reordenamiento, el cual caracterizamos como un proceso de tensiones creativas que deben procesarse en una tesis política, permitiendo así consolidar los avances de Revolución Democrática para el nuevo ciclo político y aportar de mejor manera en ordenar el rol del Frente Amplio en la oposición.

 Las cuatro tensiones que se identifican hoy son, (i) la tensión centro-periferia referida al centro como poder y la periferia todo lo que está fuera de ello, la cual se ve manifestada en la relación capital-regiones, como también en la convivencia entre las distintas culturas militantes. (ii) La tensión de la parlamentarización de la política, referida a que el poder no solo radica en la institucionalidad (el congreso), sino que también en el territorio o en los movimientos sociales, pero que sin embargo ambas partes deben ser dialogantes en el equilibrio de las posiciones y discurso. No comprender este diálogo, es no entender de dónde venimos. (iii) Tensión para lograr mayorías políticas y sociales manteniendo un carácter impugnador, esto se traduce en que es importante que no solo se apueste por el centro, sino que también al sector descontento de la política, ya que esas mayorías sociales pueden permitir mover los límites de lo posible y darle proyección de largo plazo a nuestro proyecto político. Y por último pero no menos importante, al contrario, sumamente relevante y de largo aliento, (iv) la tensión del feminismo como nueva ética y cultura política, que produce tensiones a partir de las subjetividades generacionales que conviven al interior del Partido, en donde se contrapone en quienes tuvieron la experiencia directa y protagonista en la emergencia del movimiento feminista, y en quienes les llegó la ola de un momento a otro, haciéndose más latente las interpelaciones en lo privado, social y político.

Para afrontar y superar estas tensiones, será importante que generemos un marco de acuerdo político común, que supere a las tendencias que conviven dentro del Partido, y es aquí donde el Congreso Estratégico de Revolución Democrática es una oportunidad para institucionalizar esos acuerdos, permitiendo cohesionar al partido como un solo cuerpo dando el salto cualitativo para continuar con la tarea de construir un partido nacional, de carácter impugnador, democrático y feminista, que sea capaz de ponerse a la cabeza de la oposición con la clara intención de gobernar. Será tarea de todas y todos ponerse en disposición de fortalecer el Partido, haciéndose presente la crítica constructiva en cada etapa de nuestro congreso estratégico.


Militante de Revolución Democrática. Presidenta FEUV 2017