En 1990, durante el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe realizado en Argentina, se instauró el 14 de septiembre como el “Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios”. Esta fecha se eligió para recordar la primera emisión del programa radial “Viva María”, producido y conducido por la periodista brasilera María Régia Di Perna en 1980. El espacio fue pionero en reivindicar los estereotipos y la violencia de género desde una perspectiva feminista, hasta que fue censurado (y cancelado) por presiones gubernamentales diez años después.

El 14 de septiembre, entonces, nos habla del rol de los medios de comunicación en la (re)producción de nuestra cultura Según el sociólogo Pierre Bourdieu, sin embargo, lo que prima es la “dominación masculina”, definida como “una sumisión paradójica (…), consecuencia de la ‘violencia simbólica’, una violencia amortiguada, insensible, invisible para sus propias víctimas, y que se ejerce a través de los caminos puramente simbólicos de la comunicación y el conocimiento”. Entonces, si hablamos de la (re)producción cultural, los medios también tienen un papel que jugar en promover cambios sociales, dentro de los cuales está la igualdad de género. Al respecto, los medios deben hacerse cargo tanto de la representación como la participación inclusiva de las mujeres. En este sentido, ¿cómo andamos por casa? Revisemos algunos ejemplos.

Durante la dictadura militar, la revista Amiga (a cargo de la Secretaría Nacional de la Mujer), definía que la mujer chilena “no era feminista, sino que femenina”. En los 80’s y 90’s, al comenzar el reinado indiscutible de la televisión, “lo femenino” tomó se tomó la pantalla con lectoras de noticias, reinas de bellezas, y coanimadoras. Escuchamos el “¡qué venga la modelo!”, religiosamente, todos los sábados. En esos años, nos entretuvimos entre telenovelas mexicanas y programas para la “dueña de casa” como Buenas tardes, Eli y Hola Andrea. Ya a inicios del 2000, la hora de la once se vistió de programas juveniles como Rojo y Mekano, dos horas de baile y música, donde un número similar de hombres y mujeres se prestaban para un show romántico-erótico. Hace una década, aparecieron los primeros programas conducidos por mujeres y/o que mostraban a mujeres en alguna posición de poder, como La Jueza o Veredicto. Sin embargo, ver a mujeres conduciendo programas en horario estelar o de trasnoches, o en paneles políticos, o como analistas expertas son eventos del último quinquenio (piénsese en Diana Bolocco, Mónica González, Mónica Rincón, entre otras).

Expliquemos con números todo lo anterior. Respecto a la participación de las mujeres en medios chilenos, el informe del Proyecto de Monitoreo Global de Medios de 2015, demuestra que el 51% de los presentadores de televisión son mujeres; sin embargo, en prensa las periodistas sólo representan el 32% del total. En 2017, el estudio Portadas y Mujeres mostró que el 7,1% de las fotografías corresponden a mujeres en ropa interior (mientras que sólo en el 0,8% de ellas aparecen hombres con el torso desnudo). Si consideramos los titulares, los resultados muestran que el periódico que proporcionalmente incorpora a más mujeres en sus titulares es Las Últimas Noticias (30,2%), seguido por La Segunda (15,1%) y El Mercurio (11,1%).

Ahora bien, para ver la representación de la imagen de la mujer en los medios chilenos, veamos el contenido programático. En 2012 el Departamento de Estudios del Consejo Nacional de Televisión mostró que sólo el 2% de los contenidos de los programas juveniles refieren a “conductas prosociales” mientras que el 28% trata sobre “la erotización de los/as jóvenes”. En 2009, el Servicio Nacional de la Mujer reveló que la única sección informativa de la prensa con mayor protagonismo femenino es farándula, la cual alcanza el 9,1% del total de contenido producido. Al analizar portadas, el mismo estudio reveló que el 31% de las fotografías femeninas corresponde a actitudes corporales de carácter sexual; las que, por el contrario, sólo representan el 4% de las cualidades masculinas en las fotografías estudias. En 2015, el informe del Proyecto de Monitoreo Global de Medios, concluyó que sólo el 7% de las noticias sociales y legales cuestionan los estereotipos de género, mientras que aquellas que los refuerzan ascienden al 85% de crimen y violencia.

Entonces, ¿cómo andamos por casa? Tanto nuestra memoria como las cifras nos hablan de una persistente desigualdad de género en los medios de comunicación. Las mujeres hemos sido relegadas del conocimiento y del poder en los medios de comunicación, y destinadas a espacios emocionales, maternales, domésticos, y sexuales. Hoy, seamos justos/as, es menos… pero continuamente las opiniones de mujeres son desestimadas a causa de nuestro género, mientras que “lo femenino” del contenido se reduce a belleza, maternidad, sexualidad, moda, y farándula. No estamos contra los medios sino que apelamos a que se hagan cargo de su responsabilidad social. Recordemos que el lenguaje y las imágenes no sólo crean realidad, sino que también la cambian.