Diversas reacciones causó el profesor de ciencias políticas de la Universidad de la Mancomunidad de Virginia, Michael Ahn Paarlberg, quien recientemente destruyó el mito sobre el supuesto “milagro económico” que el economista Milton Friedman atribuyó a la dictadura militar.

“Es una de las más grandes falsas narrativas de la historia económica moderna”, fue una de las frases del académico, quien aseguró que en realidad se registraron apenas dos períodos de rápido crecimiento que luego derivaron en dos profundas crisis económicas. Además, el docente recalcó que durante los 17 años del régimen liderado por Pinochet el crecimiento del PIB per cápita fue menor al 2%.

Además, Paarlbeg insistió en que “el verdadero milagro económico chileno ocurrió después de Pinochet, bajo gobiernos democráticos de izquierda” y que gran parte del crecimiento económico durante la época descansó sobre las exportaciones realizadas por Codelco.

Sin embargo, antes del académico estadounidense, una serie de economistas chilenos realizaron diversas investigaciones para demostrar el mismo punto: en “Entre el neoliberalismo y crecimiento con equidad” (Cepal, 2014), el economista de la Universidad de Chile Ricardo Ffrench Davis analizó los resultados económicos y sociales tras el shock neoliberal impuesto en dictadura.

French Davis estudió en Chicago y predijo la crisis de 1982, pero los “Chicago Boys” no lo escucharon. La historia demostró que no estaba equivocado: gracias a las políticas de liberalización, la economía chilena creció en -14% ese año. 

“En los 60s, Chicago abrió el camino en la academia estadounidense y Chile lo aplicó con un enfoque extremadamente neoliberal de “deificación” o adoración del mercado, siete años antes que Reagan y que Margaret Thatcher, quienes no fueron tan extremos porque tenían democracia y debieron morigerar”, señaló el economista en una entrevista de 2014.

El académico viajó por el mundo desmitificando la historia sobre el supuesto “milagro económico” de Pinochet y recordó que “existía la percepción en el exterior de que si bien había dictadura, lo estaban haciendo bien en la economía y no era así. Se estaba construyendo desigualdad y de una economía con pies de barro”.

Otro académico que ha abordado la falsa idea sobre el éxito económico de la dictadura es Andrés Solimano, Doctor en Economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), quien publicó “Capitalismo a la chilena”, (Catalonia, 2012), descrito por la diputada Camila Vallejo como un libro “indispensable para entender las raíces del actual movimiento social de protesta en Chile”. La dirigenta destacó su contribución a “minar la hegemonía de la economía neoliberal en mi país”.

En el texto, Solimano describe la alta concentración en los mercados chilenos, tras las reformas impulsadas por los Chicago Boys, lo que deriva también en un contexto de concentración del poder. “Nos encontramos con un sistema económico muy concentrado, un capitalismo de conglomerados, que ha fortalecido a pequeñas elites económicas”, ha explicado en entrevistas. El especialista también ha evidenciado las consecuencias que este modelo en los derechos sociales, especialmente en materia de pensiones.

A la vez, Solimano ha cuestionado cómo, durante los últimos años de dictadura las empresas del Estado fueron vendidas sin mayor investigación hasta hoy. A su juicio, no se sabe “a quiénes se le entregaron las empresas, si hubo concursos públicos, si se conocen bien los precios de venta, por qué algunos fueron adjudicados a propiedades del Estado y a otros no, todos esos temas que son muy fundamentales en la discusión del derecho de propiedad hoy día están bajo la alfombra”.

Del mismo modo, acusó que “sabían que se iban a ir y empezaron a repartirse las empresas del Estado entre los amigos del régimen”, algo que también explicaría la gran concentración del poder económico hasta hoy.

Por último, en “Economía Política del Fracaso: la falsa modernización del modelo neoliberal” (2015), sus autores José Miguel Ahumada y Alberto Mayol (El Desconcierto, 2015) critican el discurso del éxito de la dictadura contrastando los magros resultados de la economía chilena durante el régimen de Pinochet.

“Se asume que, al margen de ciertos resultados temporalmente negativos (desigualdad, precariedad, medioambiente), el modelo habría dinamizado nuestra estructura productiva. Se nos dice que aun cuando el orden político está en crisis, el orden económico avanza y debe conservarse: acuerdos de libre comercio, ingreso a la OCDE, acceso a bienes de todo el mundo a precios bajos, auge exportador; todo pareciera hablar de un claro camino a la modernización”, consigna su contratapa.

En entrevista con El Desconcierto, Ahumada explicó que en libro pusieron énfasis en que el capitalismo chileno “tiene tres pilares radicalmente débiles: un rentismo extractivista (materias primas); un rentismo comercial (retail importan bienes baratos) y un rentismo financiero (banca). Hoy están articuladas y hacen de matriz del orden económico, sin embargo, no solo son incapaces por sí mismo de cumplir la promesa redentora del capitalismo chileno (modernización), sino que han construido un régimen estructuralmente frágil, dependiente del precio del cobre y del endeudamiento de los chilenos”.