Con el objetivo de celebrar el aniversario de plata del Festival Internacional de Cine de Valdivia, se ha seleccionado una serie de largos y cortos chilenos que no sólo marcaron las últimas 24 ediciones del festival, sino que también hicieron hitos dentro de la historia reciente del cine nacional, solidificando así la estrecha relación que ha tenido el certamen con el surgimiento mundial de nuestro cine.

Entre el 8 y el 14 de Octubre se podrán ver filmes con gran éxito de público como Mirageman de Ernesto Díaz Espinoza, otros con gran repercusión internacional como Neruda de Pablo Larraín, así como otros hitos representacionales como Naomi Campbel de Camila Donoso y Nicolás Videla. Los otros largometrajes incluidos son la ópera prima de Sebastián Lelio La Sagrada FamiliaGatos Viejos de Sebastián Silva y Pedro Peirano, y El Otro Día del destacado documentalista Ignacio Agüero.

A estos filmes se le agregan cortometrajes de realizadores nacionales que han alcanzado renombre mundial como Andrés Wood, Alicia Scherson, Dominga Sotomayor y Alejandro Fernández Almendras, completando así una muestra de 25 filmes que celebrarán la variedad y la evolución de la historia del cine chileno de las últimas tres décadas, la cual también pasa por el Festival de Cine de Valdivia.

En entrevista con ElDesconcierto, el director del certamen, Raúl Camargo, se refirió a los desafíos de esta nueva edición, sobre los apoyos estatales en términos culturales, los espacios de discusión que tiene el festival y cómo pretenden cautivar a las nuevas generaciones.

-¿Cuáles son los adelantos para esta edición 2018?

– Al ser la edición del 25º Aniversario tendrá una lógica conmemorativa. Esto por una parte nos permite recuperar la historia del festival y por otra estrechar lazos con muchos cineastas que han sido sumamente importantes para nosotros. Cineastas que siempre han elegido a FICValdivia como su espacio de estreno. Es el cine nacional el que ha permitido posicionar a Valdivia como la ciudad del cine. Por eso el festival tiene lógica conmemorativa, centrada en el rescate de las primeras obras de creadores chilenos que dieron sus primeros pasos junto a nosotros. Se hace una selección especial de sus cortometrajes, a excepción de los directores que no dirigieron cortometrajes o aquellos que no lograron encontrar aquellas primera obras. Tuvimos a buena parte del cine chileno rastreando en casas de amigos y familiares dónde podían estar esas primeras obras. Gracias a ello y al apoyo de la Cineteca Nacional logramos una selección bien importante a nivel de hallazgos, películas que no aparecen reseñadas ni en prensa, ni en google, ni en nada. Va a ser una sopresa volver a ver todas esas obras iniciales en pantalla grande y con sus autores presentándolas. Serán jornadas muy especiales, porque tienen que ver con el rescate de la historia del festival y con el encuentro de estos autores emblemáticos entre ellos mismos y con el público y la ciudad. Estamos hablando de 25 películas chilenas, por los 25 años del festival, con la idea de que los directores asistan a esta celebración, y participen a su vez en cinco mesas donde se va a debatir con respecto al estado actual del audiovisual nacional.

-¿Qué hace falta para tener más apoyo del gobierno y organismos públicos?, ¿cómo ves esto a largo plazo?

– Viendo el panorama general se han dado pasos gigantescos a nivel cultural con respecto a instancias que antes eran de gran precariedad. Eso es indudable. Desde la llegada de la democracia, cuando ya se empiezan a asentar los procesos de cultura y discusiones sobre el rol del Estado y la cultura, se fue generando una conversacion gremial que hizo hincapié en la necesidad de financiamiento, lo que dio pie al modelo actual: la concursabilidad. Pero había un hecho fundamental que era la no existencia del ministerio. Al no ser un ministerio, una serie de situaciones no podían resolverse por depender de otras instancias que no son autónomas de cultura. Por ende nosotros saludamos y estamos muy expectantes a que la instalación del ministerio sea lo mejor posible. Y en esa instalación es fundamental conversar sobre cual es el rol del Estado más allá del financiamiento. Y básicamente el Estado debe garantizar una formación ciudadana integral que implica educación artística, formación de audiencias, respeto, protección y promoción de artistas y agentes culturales y acceso de la ciudadanía, con una visión descentralizadora y conciente de los territorios, y cuyos indicadores vayan más allá del simple número, de la métrica de asistencia y de la lógica de las redes sociales.

Ahora, si hacemos el acercamiento específico con respecto a la relación de los festivales de cine con los organismos públicos, la relación directa es con el Consejo de la Cultura, el cual más allá de sus autoridades funciona con consejeros elegidos por distintas instancias de representación, lo que implica en la práctica que las decisiones sobre el presente y futuro del audiovisual nacional se toman en base a los legítimos intereses de las asociaciones y grupos de poder representados en dicho Consejo. Eso implica en la práctica por ejemplo que los fondos asignados a los festivales de cine en Chile no solo sean insuficientes, sino que cada vez más se le exigen más acciones a los festivales sin ningún tipo de incremento en los fondos a los cuales puedan concursar. Por lo mismo para nosotros la pregunta que surge es: ¿Debemos revisar como se toman las decisiones o debemos buscar que en dicho Consejo haya un representante de los festivales para que influya desde adentro? A nosotros nos parece que el tema no es aumentar los miembros, sino más bien ver si es efectivamente representativo de las necesidades actuales del conjunto de la comunidad cinematográfica nacional.

En el caso de FICValdivia nosotros también contamos con financiamiento tanto de la Municipalidad de Valdivia como del Gobierno Regional de los Ríos, teniendo un apoyo transversal independiente del color político de las autoridades, lo que implicó por ejemplo que este año la Municipalidad a través de su Alcalde y Consejo Municipal decidieran incrementar su aporte este año debido a la celebración del 25º Aniversario.

Para nosotros si es urgente generar una institucionalidad que nos permita saber con que presupuesto contamos para cada versión desde el inicio del año, y no como lamentablemente pasa ahora, en que a un mes de la realización del certamen todavía no tenemos aún los apoyos públicos que requerimos. Un festival de nuestra trayectoria requiere que su planificación vaya acompañada de un prespuesto acorde y a tiempo, y por ende ya es tiempo de que más allá del apoyo regional y de la ciudad capital de Los Ríos, también tengamos un apoyo del Estado a través de una glosa presupuestaria constante, fuera de la lógica de la concursabilidad, la cual nos permitirá poder trabajar con tranquilidad y por supuesto hacer del festival una esta fiesta cinematográfica aún mayor.

-¿Cómo ha sido trabajar en retrospectiva por los 25 años del festival?, ¿cuáles son los desafíos para este año?

-Primero proyectamos una asistencia de entre 15 y 20 mil personas. Hemos crecido los últimos años de 20 a 24 mil, y de 24 mil a 33 mil y algo. Sin embargo ese crecimiento fue gracias tanto a un presupuesto que nos permitió traer más películas, invitados internacionales emblemáticos como Bill Morrison, Sion Sono y Miguel Gomes, y a su vez realizar actividades fuera de sala también. Es decir la exhibición de películas acompañadas de bandas al aire libre. Este año no vamos a tener ese tipo de situaciones netamente por un tema presupuestario. No podemos auto engañarnos y pensar que vamos a superar las 30 mil personas. Eso no quita que nosotros no vayamos a celebrar como si tuviéramos el presupuesto que merecemos, siendo ingeniosos. Como señalaba en la primera pregunta, estamos buscando generar el rescate de la historia. Se invitó a todos los directores chilenos, después de hacer una lista de más de 60 directores y directoras, y elegimos en base a dos criterios: los que a través de su propia historia nos habían elegido para mostrar sus películas y que a su vez tuvieran una filmografía cuya última película estuviese dentro de los últimos cinco años. Por ejemplo, directores que nosotros queremos mucho como Nayra Illic, Diego Ayala y Aníbal Jofré o Théo Court, que hicieron películas muy emblemáticas, al no tener una producción reciente quedaron fuera de la muestra. Cineastas de esa proyección es inexplicable que no estén haciendo películas. Al menos tenemos la noticia de que Théo está filmando en este momento en el sur. O sea, va a volver. Pero también queda la pregunta, que una directora como Nayra Illic, que tuvo dos cortometrajes premiados en el festival y tuvo su opera prima con nostros, ¿por qué no ha vuelto a la dirección? Que pasa con la dupla de Ayala-Jofré? Esas son preocupaciones que debiesen ser incluso parte del Estado. Una suerte de veedores. No puede ser que los talentos se vayan perdiendo en base a dificultades económicas, independiente que no se alcance para todos. Tendría que haber una forma de encauzar eso, que haya un seguimiento. Por lo mismo no solo nos interesa compartir estas 25 películas chilenas emblemáticas de la historia del festival, también queremos generar una discusión que permita debatir por que directores y directoras de inmenso talento no están rodando. Y para responder la pregunta sobre cual es el gran desafio, claramente es celebrar nuestro 25º Aniversario sin el presupuesto que debería tener una fiesta de esta magnitud.

-¿Cómo se viene este año Voces Ciudadanas? y ¿Voces Cine?

-Voces Cine va a ser el espacio de discusión, en conjunto con directores nacionales más otros invitados, de revisar o proponer en base a ejes temáticos, hacia dónde tenemos que ir como cine nacional. Ese hacia dónde tenemos que ir no tiene que ver con fijar un dogma. No tiene que ver con generar el manifiesto del cine chileno porque hay visiones distintas. Pero en general estamos perdiendo espacios de debate, de conversación y estamos muy mal acostumbrados a ser muy críticos con un algo por redes sociales, sin enfrentar los problemas de manera clara y de raíz con el otro. Un festival de cine permite encontrarse con un otro y con una película. Si lo ampliamos a generar un espacio de conversación, estamos ejerciendo un rol mucho más potente. Y es la misma idea de Voces Ciudadanas, que es el espacio que se da en las tardes con temas que no son cinematográficos pero que tienen que ver con aportaciones del país. Donde ya hemos hecho temas como plurinacionalidad, diversidad sexual, aborto, derechos ciudadanos, calidad de la política. Es un espacio que también estamos reformulando porque al tener un presupuesto mucho más acotado que los últimos años, dependemos de muchos otros factores en las invitaciones. Eso es el llamado que tenemos que hacer a nuestra propia institucionalidad. Cuando sucede el festival, hay como un enamoramiento del certamen pero ese enamoramiento tiene que ser constante. Independiente de la realidad presupuestaria vamos a continuar con Voces Ciudadanas, no lo vamos a abandonar y vamos a hacerlo con mucho ingenio para seguir tomando temáticas concretas y haciendo un upgrade, porque quizás los temas que están tan fuertes ahora en la sociedad nosotros ya los hemos tocado. Ahí estamos viendo como equipo qué temas abordar, sin la necesidad de tratar de ser los primeros en abordarlos, pero si siendo concientes que dicha conversación es un aporte.

-¿Qué se viene con la programación infantil del festival y cómo lo abordan para cautivar a estas generaciones al visionado colectivo?

– “El visionado colectivo de la obra” es la frase que siempre ocupo cuando presento una película. Las plataformas nuevas de visionado son una realidad. No hay que combatirlas. Hay distintas formas de conectarlas. Nosotros somos defensores de la pantalla grande, del no uso del celular. El festival se ha caracterizado por, al menos como nuestros ciudadanos cinéfilos siempre lo han señalado, como un festival para estar viendo películas todo el día, encerrándose en una ciudad hermosa, es como una contradicción, digamos, pero está bien. Todavía creemos que la sala de cine es, sacando la parte místico-religiosa, como una suerte de templo. Porque es un espacio donde se comparte con un otro muchas veces desconocido. Y donde se entrega una obra, que independiente que esté o no el autor, muchas veces está muy huérfana y muy sola. Generalmente las películas se dan mucho menos de lo que quisiéramos en el mundo. Por ende, una forma de encantamiento tiene que ver con el paso notorio de un dispositivo móvil de pequeña magnitud a una pantalla grande o gigante. Eso implica exhibir contenidos acorde a cada edad. Lo que nos dimos cuenta era que nuestras generaciones que habían visto cortometrajes ya estaban en una edad que ya pueden ver largometrajes. Y que no había un espacio de largometraje más ligado al público juvenil. Teníamos cortometrajes infantiles y las películas familiares. Las películas familiares son generalmente películas más cándidas, por así decirlo. Son películas que más allá de los conflictos, las resoluciones terminan siendo bastante amables. Pero las películas juveniles son de temáticas mucho más fuertes de lo que los profesores y los padres creen que son para aquellos jóvenes. Lo que a veces se considera una película juvenil, en realidad es para que la vea un familiar y se quede tranquilo con el joven. Pero los mismos jóvenes están viendo contenidos en internet que uno cuando era joven podría considerar de 30 años quizás. Entonces ahí el desafío era qué películas se podían dar. Lo resolvimos con hacer una competencia de películas más bien ligadas de los 16 a los 20 con temáticas atingentes y, por ende, difíciles de abordar, pero que a su vez ayudan a generar una educación cívica, sin dejar por supuesto de lado a aquellas que tengan una visión más lúdica, incluso pop. Películas que en su conjunto abordan temas que van desde el primer amor y la identidad hasta el abuso sexual y los procesos de sanación a través del arte. Es una apuesta que sentimos va en el sentido correcto de no menospreciar a la audiencia, las últimas grandes revoluciones que hemos vivido como país han sido encabezadas por escolares y universitarios, por lo mismo queremos acompañar esos procesos con un cine que refleje a una generación que es mucho más exigente y que tiene la energía y la convicción necesarias para algo fundamental: contribuir al cambio social que nos permita ser un mejor país.