La guerra, las crisis política y económica y el deseo de mejorar la calidad de vida son algunos de los principales ingredientes de las personas para dejar sus países muchas veces en condiciones peligrosas tras evitar los controles fronterizos. Las promesas de trabajo de las mafias de trata de personas que mediante engaños, fraude y rapto convierten a muchos seres humanos en esclavos parecían, hasta ahora, una realidad ajena en nuestro país.

Sin embargo, las cifras impactan, según el índice Global Slavery Index (2016) se estima que en el mundo hay 45.8 millones de personas que sufren algún tipo de esclavitud moderna, en 167 países. Mientras que en las Américas el 70% de las víctimas identificadas de trata son mujeres, las que tienden a ser explotadas sexualmente, en Chile la mayor cantidad de víctimas identificadas son hombres, quienes son explotados en el ámbito laboral.

La escritora, Dixiana Silva, quiso ahondar en esta problemática sobre todo porque ella vivió como migrante en Suiza y darle una mirada femenina al relato.“Nací en Valparaíso el año 1984. Al año siguiente, mi mamá y yo migramos a Suiza para reunirnos con mi papá, quien llevaba meses viviendo allí. Vivimos en ese país hasta 1990. Recuerdo que había una gran diversidad cultural y tuve la oportunidad de rodearme de personas originarias de distintos países”.

Aunque, como esta porteña relata tuvo la suerte de no vivir ninguna situación terrible, si conoció de cerca cómo muchos debían adaptarse a un país desconocido y no en las mejores condiciones. Por eso decidió escribir sobre una mujer víctima de la trata de personas. “Alina, una historia en la oscuridad” cuenta en primera persona las vivencias de una mujer que fue secuestrada cuando niña para ser comercializada. La novela se centra en sus emociones, pensamientos y experiencias, sus estrategias para mantenerse con vida y la guerrera que nace cuando se convierte en madre.

-¿Qué te motivó a escribir sobre el tema de la trata de personas? 

-Mi idea original era absolutamente distinta, porque pensaba contar la historia de Serena, la hija de Alina. En un inicio, las vivencias de esta mujer, que habían sido parte de una red de tráfico de personas como esclava sexual, formaban parte del prólogo de lo que deseaba escribir, pero no me contuve y se lo mostré a mi marido, quien me motivó insistentemente a convertir sus experiencias en una novela por separado, ya que le parecía necesario profundizar en este tema.

La primera vez que pensé en escribir sobre la trata de personas fue después de ver un cartel de una mujer desaparecida pegado a un poste y comencé a reflexionar acerca de cuántas personas desaparecen a diario en el mundo sin dejar rastro. Imaginé qué podría haberles sucedido y me decidí a investigar sobre el tráfico humano.

-Hay una percepción que en Chile no existe la trata de personas ¿Es falso o verdadero? 

-Esa es una impresión común, pero completamente errada. A pesar de la dificultad de tener un índice preciso de las víctimas de trata en nuestro país, existe un informe estadístico elaborado por la Mesa Intersectorial sobre Trata de Personas (MITP) que señala que, entre los años 2011 y 2017, se identificaron doscientos catorce casos. De hecho, existen catorce sentencias condenatorias y ya ocho compatriotas han sido imputados por dicho delito.

-Existen distintos tipos de trata de personas ¿Cuál es el más dañino para la sociedad?

-En mi opinión, son todos terribles, no existe ninguno peor que otro.

No comprendo cómo la ambición y la perversión de algunas personas consigue suprimir su capacidad de compadecerse y de sensibilizarse. Me duele la falta de empatía.

Tanto si te exigen participar en una producción pornográfica, como si te obligan a trabajar durante días, meses e incluso años, bajo condiciones inhumanas o te fuerzan a prostituirte o te quitan tus órganos es dramático y, por supuesto, dañino para la sociedad.

A Dixiana la golpearon las cifras que conoció durante su investigación para escribir su libro. El informe, que se puede encontrar en la página web de extranjería: revela que 57% de las víctimas registradas son hombres que estaban siendo explotados laboralmente. El 43% restante corresponde a mujeres y la mayoría de ellas estaban siendo explotadas sexualmente.

-¿Cómo se ven afectadas las mujeres con la trata de personas? ¿Es la población más afectada? 

-En general, las mujeres víctimas de la trata de personas son forzadas a contraer matrimonio en contra de su voluntad, a dedicarse al comercio sexual o a trabajar bajo intimidación. Ellas son golpeadas brutalmente, amenazadas, sodomizadas y maltratadas de todas las formas posibles, suelen quedar con secuelas sicológicas y en muchas ocasiones de por vida. Sus cuerpos han sido marcados con cicatrices o mutilaciones, las han vuelto adictas a ciertas drogas o han sido contagiadas con alguna enfermedad de transmisión sexual. El daño es irreparable; por eso, es tan importante prevenir que siga sucediendo.

Las estadísticas advierten que la población más afectada es la masculina, pero es difícil tener certeza de ello.

-¿Qué deber hacer Chile y el mundo para detener la trata de personas? 

-Creo que, en primer lugar, es necesario darle visibilidad a la situación y dejar de creer que el tráfico de personas es un mito urbano o que sucede solo en países de pobreza extrema.

Luego, me parece esencial recolectar los testimonios de las víctimas para comprender cómo llegaron a parar a esa red e intentar evitar que vuelva a ocurrir. Si bien las cifras pueden darnos un indicio de la situación, yo apelo a la persona, a la empatía que puede generar leer u oír las distintas narraciones de quienes han padecido este infierno.

También es importante que las distintas entidades sean capaces de identificar y proteger a las víctimas, tanto potenciales como reales.

Y, claramente, que todos cooperemos con las herramientas que tengamos; en mi caso, son las palabras. Realmente espero que el esfuerzo colectivo haga la diferencia.

-Afectan las crisis de algunos países para que se genere la trata de personas. 

-Por supuesto, en la mayoría de los casos, las víctimas han sido personas vulnerables, ya sea por su situación económica, laboral o familiar.

Recuerdo haber leído testimonios de mujeres vendidas por sus propias familias, porque los padres no tenían dinero suficiente para alimentar a todos sus hijos; en general, eran familias numerosas, sin acceso a tratamientos anticonceptivos, y en extrema pobreza.

La trata de personas está creciendo a una velocidad alarmante, siendo superado solo por el tráfico de drogas. Por esta razón, hago hincapié en el rol que tenemos como sociedad para visibilizar esta situación y detenerla.

Algo más sobre Dixiana Silva

Participó en talleres y concursos literarios desde muy pequeña, prácticamente desde que aprendió a leer.

Sus estudios secundarios los realizó en el liceo Eduardo de la Barra, fue ahí que su pasión por las letras y las artes se vio potenciada, tanto por parte de sus profesores como por mis compañeros y amigos.

Es traductora inglés- español, egresada de la PUCV.

Publicó su primera novela en septiembre de 2017. “Haze: El amor detrás de la niebla” es una hermosa historia llena de drama, intriga, pasión, erotismo y rock, y está enfocada principalmente en la violencia contra la mujer.