“Ha sido blanco de hostigamientos viciosos e incluso amenazas de muerte. Como resultado de este tipo de amenazas, su familia se vio obligada a mudarse de su hogar. Su correo electrónico ha sido pirateado, y ella ha sido suplantada en internet”. Así describieron los abogados de Christine Blasey Ford la persecución que está sufriendo la mujer luego de que trascendiera que fue ella quien acusó al juez conservador Brett Kavanaugh de intento de violación.

Desde que se dio a conocer su identidad se ha difundido todo tipo de información acerca de su persona. El martes, una cuenta de Twitter vinculada a los nacionalistas blancos publicó su dirección personal y llamó a realizar “protestas pacíficas” en su casa, en el norte de California. La acusación de Ford contra Kavanaugh fue un “engaño” orquestado por la “izquierda trastornada”, tuiteó la cuenta. Los sectores conservadores, partidarios de la designación del juez, han dirigido una lluvia de críticas sobre la psicóloga.

“El problema es que el Dra. Ford no puede recordar cuándo fue, dónde estuvo o cómo llegó a ser”, dijo el martes el líder de la mayoría en el Senado, John Cornyn, republicano de Texas, a los periodistas en el Capitolio. “Hay algunos vacíos allí que deben llenarse”.

También Donald Trump Jr, hijo del presidente, se burló de Ford en Instagram comparando las acusaciones de asalto a un enamoramiento entre niños.

Los abogados de Ford insistieron en que el FBI debe investigar la acusación antes de que la mujer comparezca en un panel público del Senado, lo que ha sembrado dudas sobre si ella comparecerá y se someterá al escrutinio.

Ford ha borrado cualquier presencia en las redes sociales y su información de contacto ha sido surpimida incluso del sitio web de la Universidad de Palo Alto. Sin embargo, sus presagios anunciados durante la entrevista con The Washington Post, donde dijo que dudó en hablar públicamente porque anticipó que su vida se vería afectada, se cumplieron al pie de la letra.