Tras su renuncia a la presidencia de la Comisión de Familia de la Cámara, la diputada humanista Pamela Jiles no se guardó sus críticas contra sus pares Vlado Mirosevic (PL) y Renato Garín (RD), quienes respaldaron una sanción en la Comisión de Ética por el incidente protagonizado con el UDI Ignacio Urrutia.

En entrevista con La Tercera, Jiles profundizó en sus cuestionamientos sobre lo que sucede al interior del bloque: “El Frente Amplio es un pacto electoral exitoso en el que convive un arco que va desde la izquierda histórica más radical hasta gente de derecha. Esa es una diversidad esencial, identitaria, que constituye la mayor riqueza del conglomerado, pero hay quienes operan para cercenar trozos de ese arco, que amenazan con poner una línea divisoria entre quienes -desde su particular criterio- tendrían o no derecho a continuar en el FA”.

A juicio de la parlamentaria, “ese es un grave error político y moral. Político, porque es precisamente la mayor amplitud lo que nos llevará a ser gobierno. Moral, porque el FA les pertenece a todos los que se sientan convocados y no hay nadie que pueda erigirse en comisario, patrón, factótum o verdugo de sus propios compañeros”.

La diputada aseguró que el bloque vive “en crisis permanente, porque tenemos el mandato explícito de impugnar al poder dentro y fuera del Congreso, no de acomodarnos a él. Eso no se puede vivir de manera zen. La acción política transformadora, revolucionaria, implica una incomodidad manifiesta con la institucionalidad. Pero hay entre nosotros quienes querrían transformar la coalición en el nuevo partido del orden, agradar a Blumel, a Piñera, a Izikson de Cadem o a algunos miembros de la Comisión de Ética”.

Jiles descartó que existan diferencias sobre Derechos Humanos en el Frente Amplio y aseguró que “ese es un montaje absurdo destinado a generar una purga interna que deje fuera a los movimientos sin representación parlamentaria. Y es muy peligroso hacer esas amenazas, porque cualquiera podría decir que tienen que irse del FA los que consuman drogas duras, los que negocien en cocinas con el gobierno, los que aprueben tratados de libre comercio o los que usen calcetines con rombos. El Frente Amplio le pertenece al pueblo, no a unos dirigentes ni a oscuros funcionarios ni a pseudointelectuales que no inciden en nuestras bases y nadie conoce”.

“Al FA debemos ampliarlo, no estrecharlo; debe ser inclusivo, no excluyente; debe acoger, no rechazar; debe abrir los brazos e invitar a la ciudadanía. Bienvenidos todos con sus múltiples colores y sus infinitos matices, el FA es su casa. Nuestra tarea central es convocar a los dos millones de chilenos diversos con los que llegaremos al gobierno”, adelantó.

La parlamentaria recalcó que le parece que hay que transparentar los problemas al interior de la coalición: “Soy enemiga de los acuerdos cupulares, oscuros y los arreglines entre cuatro paredes. Es una inconsecuencia común en algunos parlamentarios del bloque decir “estamos dando un triste espectáculo por los medios”, instalados en un medio, colaborando activamente con el espectáculo. Todas nuestras decisiones deben darse de cara al pueblo y con la mayor participación, es decir, a través de los medios, las asambleas, los ampliados territoriales. Los debates por los medios son democratizadores y quienes les temen, en verdad quieren imponer las decisiones desde su posición de élite”.

“Para los compañeros Boric, Jackson y Mirosevic no ha sido fácil pasar de tres a 21 parlamentarios. Los he visto erráticos, desconcertados, les ha costado compartir liderazgo. Me parece que -con distintos énfasis- se han desgastado en intentos de diferenciación que desdibujan sus roles en vez de potenciarlos. Algunos de ellos parecen ocupados de marcar en las encuestas del piñerismo, aunque pierdan puntos en el corazón del pueblo. Pero estoy segura de que la mañosa realidad los devolverá a la plenitud de sus posibilidades”, recalcó.

Por último, Jiles descartó que la ex candidata presidencial del bloque, Beatriz Sánchez deba asumir un rol más activo en destrabar los conflictos del FA: “Eso, si fuera directora de un jardín infantil, pero es una dirigenta política”, cerró.