La Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible en su meta 16.2 se propone poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños. Así también la situación de calle de éstos, considerada una forma de violencia multifactorial. Por ello el Plan de Acción de Niñez y Adolescencia 2018-2025 se propuso el “Desarrollo de estrategia para la erradicación de los niños, niñas y adolescentes en situación de calle”. Importante objetivo del cual también ha dado cuenta el Acuerdo Nacional por la Infancia en su medida número 93.

El último catastro realizado por el Estado al respecto data ya de hace siete años y arrojó que el total de menores de 18 años en calle, no acompañados de adultos era de 742, un 6,4% del total de la población en la misma situación. La situación de calle en los niños y niñas es reflejo de experiencias de vida altamente violentas y vulneradoras desde el mundo adulto.

Dentro de esta situación también se encuentran diversos niños y niñas que también se han fugado de distintos centros residenciales del Sename, escapando de sistemáticas y normalizadas situaciones de violencia y abuso que ocurren al interior de estos lugares.

Al respecto, hace un par de semanas se dio a conocer un reportaje que relataba la grave noticia de que una docena de adolescentes se encontraban hace meses viviendo en un Tribunal abandonado, ubicado literalmente al lado – dividido por una muralla – del Cread Pudahuel. Esta situación parecía ser algo totalmente normalizado por este centro, Carabineros del lugar y el entorno; sin que nunca se lograra una solución efectiva. Días después de la aparición del reportaje, aún permanecían adolescentes dentro de este sitio.

Lee acá el reportaje de El Desconcierto: “Los olvidados: La historia de los niños que escaparon de Sename para vivir en el ‘Tribunal’ abandonado”

Así hay otros casos, como la conocida caleta que existía en Manuel Rodríguez con la Alameda, cerca del Metro los Héroes, en que muchos de los niños y niñas que ahí vivían también tenían historias de anteriores ingresos a centros del Sename. Y así aún existen distintos puntos, cerca de centros comerciales y puntos estratégicos en donde aún se registran estas situaciones.

Que un solo niño esté en situación de calle por sí solo demuestra el total fracaso de nuestras políticas de infancia. Más demostrativo de este fracaso es que ellos hayan pasado por instituciones que tenían la promesa de protegerlos, acompañarlos, restituirles sus derechos. Y en vez de todo eso se haya, no solo profundizado su daño, sino que terminaron completamente invisibilizado para el Estado.

Hoy la forma de reacción a esta situación suele caer en modelos muy centrados en el plan particular, no considerando la grave desconfianza de los niños en calle frente al mundo adulto, su autonomía, así como los vínculos y redes que se forman entre los niños y niñas en calle. Asimismo, la descoordinación entre Desarrollo Social -que ve la política general de calle- y Sename, que tiene prestaciones dedicadas específicamente para niños, no permite dar una solución coordinada a un problema que requiere esfuerzos de georreferenciación, diagnósticos sociales complejos y diversas formas de respuesta a las situaciones, redes y contextos particulares, que se detecten en cada caso.

Dentro de todo este problema han surgido algunas iniciativas que rompen con esta situación y dan cuidado a estos niños. Un ejemplo, es el albergue que tiene la Fundación Don Bosco en la comuna de la Reina, recientemente inaugurado, hoy no solamente cumple funciones de cuidado de noche, sino también de día y que hoy alberga a diez niños que estaban en situación de calle, en su mayoría fugados de centros del Sename.

Sin embargo, no se sabe si el financiamiento estatal desde MDS que recibe este albergue tendrá continuidad, y, por lo tanto, no se conoce cómo el Estado se hará cargo de la situación de estos niños y niñas. ¿Cuál sería la solución entonces?, ¿Reingresarlos a los Cread de donde se escaparon de abusos?, ¿Volver a cambiarlos otra vez de lugar y de vida?, ¿Exponerlos de nuevo a la situación de calle?

Urge que a corto plazo el gobierno entonces de una señal clara de cómo se hará de esta situación en particular, permitiendo sustentabilizar y reforzar su funcionamiento, y lograr el máximo de cuidado, restitución de derechos e integración social para estos niños y niñas.

Y, paralelamente, además de hacerse cargo en serio del mejoramiento sustantivo de las residencias, implementar las políticas públicas coordinadas que efectivamente prevengan y actúen de una forma adecuada frente a la situación de calle en la niñez, de acuerdo a los criterios establecidos en la reciente Observación N°21 del Comité de Derechos del Niño sobre los niños de la calle.

Si se quiere cumplir con la Agenda de Desarrollo Sostenible, el Plan y el Acuerdo Nacional, esto resulta un paso fundamental, también posible de hacer.


Coordinador ejecutivo Observatorio para la Confianza